sábado, 29 de diciembre de 2018

T3. IV. El error y el ego


*T3. IV. El error y el ego*

1. Las  capacidades  que  ahora  posees  no son sino sombras  de  tu  verdadera  fuerza.  Todas  las funciones  que  ahora  tienes  están  divididas  y son susceptibles  de  ser cuestionadas  y puestas  en duda. Esto  se  debe  a  que  no tienes  certeza  acerca  de  cómo vas  a  usarlas, y,  por consiguiente,  el conocimiento queda  vedado para  ti.  Y  éste  te  está  asimismo  vedado porque  todavía  percibes  sin amor.  Antes  de  que  la  separación  introdujese  las  nociones  de  grados, aspectos  e  intervalos, la percepción  no existía.  El  espíritu no tiene  niveles, y todo  conflicto surge  como consecuencia  del concepto de  niveles. Sólo  los  Niveles  de  la  Trinidad  gozan de  Unidad.  Los  niveles  creados  por la separación no pueden  sino estar en  conflicto. Ello se  debe  a  que  ninguno de  ellos  significa  nada  para los  demás.

2. La  conciencia  -el  nivel  de  la  percepción- fue  la  primera  división que  se  introdujo en  la  mente después  de  la  separación,  convirtiendo a  la  mente  de  esta  manera  en  un instrumento  perceptor  en vez  de  en un instrumento  creador.  La  conciencia  ha  sido correctamente  identificada  como perteneciente  al  ámbito  del  ego. El  ego es  un intento  erróneo de  la  mente  de  percibirte  tal  como deseas  ser, en  vez  de  como realmente  eres. Sin embargo,  sólo te  puedes  conocer a  ti  mismo  como realmente  eres, ya  que  de  eso es  de  lo  único que  puedes  estar seguro.  Todo  lo demás  es cuestionable.

3. El  ego es  el  aspecto inquisitivo  del  ser que  surgió después  de  la  separación,  el  cual  fue  fabricado en  vez  de  creado. Es  capaz  de  hacer preguntas,  pero no de  percibir respuestas  significativas, ya  que éstas  entrañan  conocimiento  y no se  pueden percibir.  La  mente  está,  por consiguiente, confusa porque  sólo  la  Mentalidad-Uno está  exenta  de  confusión. Una  mente  separada  o dividida  no puede sino estar  confundida.  Tiene  necesariamente  que  sentirse  incierta  acerca  de  lo que  es.  Y  no puede sino estar  en conflicto,  puesto  que  está  en desacuerdo consigo  misma.  Esto hace  que  sus  aspectos sean extraños  entre  sí, y ésta  es  la  esencia  de  la  condición  propensa  al  miedo en  la  que  el  ataque siempre  tiene  cabida.  Tal  como te  percibes  tienes  todas  las  razones  del  mundo para  sentirte atemorizado. De  ahí  que  no te  puedas  liberar  del  miedo hasta  que  no te  des  cuenta,  no sólo  de  que no te  creaste  a  ti  mismo, sino de  que  tampoco habrías  podido hacerlo. Nunca  podrás  hacer  que  tus percepciones  falsas  sean verdaderas,  y tu creación no se  ve  afectada  en modo  alguno por tu error. Por eso es  por lo que, en  última  instancia,  tienes  que  optar por subsanar la  separación.

4. No se  debe  confundir  a  la  mente  que  goza  de  conocimiento con la  mentalidad  recta, ya  que  sólo esta  última  está  vinculada  a  la  percepción verdadera. Puedes  tener una  mentalidad  recta  o una mentalidad errada, y aun esto  es  cuestión de  grados, lo cual  demuestra  claramente  que  ninguna  de ellas  tiene  nada  que  ver con  el  conocimiento. El  término "mentalidad recta" se  debe  entender  como aquello que  corrige  la  "mentalidad errada",  y se  refiere  al  estado mental  que  induce  a  una percepción  fidedigna.  Es  un estado de  mentalidad  milagrosa  porque  sana  la  percepción errónea,  lo cual  es  ciertamente  un milagro  en vista  de  como  te  percibes  a  ti  mismo.

5. La  percepción siempre  entraña  algún  uso inadecuado  de  la  mente,  puesto que  la  lleva  a  áreas  de incertidumbre. La  mente  es  muy activa.  Cuando elige  estar  separada, elige  percibir. Hasta  ese momento  su voluntad es  únicamente  gozar  de  conocimiento.  Una  vez  que  ha  elegido  percibir, no puede  sino elegir  ambiguamente, y la  única  forma  de  escaparse  de  la  ambigüedad es  mediante  una percepción  clara.  La  mente  retorna  a  su verdadera  función  únicamente  cuando su voluntad  es  gozar de  conocimiento.  Esto la  pone  al  servicio del  espíritu,  donde  la  percepción  cambia. La  mente  elige dividirse  a  sí  misma  cuando  elige  inventar sus  propios  niveles. Pero no puede  separarse completamente  del  espíritu,  ya  que  de  éste  es  de  donde  deriva  todo  su poder para  fabricar o para crear.  Aun en  la  creación  falsa  la  mente  está  afirmando su Origen, pues, de  otro modo, simplemente dejaría  de  existir. Esto  último,  no obstante,  es  imposible,  ya  que  la  mente  le  pertenece  al  espíritu  que Dios  creó, y que,  por lo tanto,  es  eterno.

6. La  capacidad de  percibir  hizo que  el  cuerpo  fuese  posible,  ya  que  tienes  que  percibir algo  y percibirlo  con algo.  Por eso es  por lo  que  la  percepción  siempre  entraña  un intercambio  o interpretación  que  el  conocimiento  no requiere.  La  función  interpretativa  de  la  percepción,  que  es una  forma  de  creación  distorsionada,  te  permitió  entonces  llegar  a  la  conclusión de  que  tú eres  tu cuerpo,  en un intento de  escapar del  conflicto que  tú mismo  habías  provocado.  El  espíritu, que  goza de  absoluto conocimiento, no pudo avenirse  a  esta  pérdida  de  poder, ya  que  es  incapaz  de  albergar obscuridad.  Esto hizo  que  el  espíritu fuese  casi  inaccesible  a  la  mente  y completamente  inaccesible al  cuerpo.  A  partir  de  ahí, se  percibió  al  espíritu como  una  amenaza, puesto  que  la  luz  disipa  la obscuridad  al  mostrarte  simplemente  que  ésta  no se  encuentra  ahí. La  verdad siempre  prevalecerá sobre  el  error de  este  modo. No puede  ser éste  un proceso activo de  corrección  porque, como ya  he puesto  de  relieve, el  conocimiento  no hace  nada. Puede  ser percibido como un agresor, pero  no puede  atacar. Lo  que  tú percibes  como  su ataque  es  tu  propio vago reconocimiento  de  que  el conocimiento siempre  se  puede  recordar,  al  no haber  sido jamás  destruido.


T3. III. Percepción y conocimiento


*T3. III. Percepción y conocimiento*

1. Hemos  estado  haciendo  hincapié  en la  percepción, y apenas  hemos  hablado  del  conocimiento. Esto  ha  sido así  porque  la  percepción tiene  que  ser corregida  antes  de  que  puedas  llegar a  saber nada.  Saber es  tener  certeza. La  incertidumbre  significa  que  no sabes. El  conocimiento es  poder porque  goza  de  certeza,  y la  certeza  es  fuerza.  La  percepción  es  temporal.  Al  ser un atributo  de  la creencia  en el  espacio y en  el  tiempo,  es  susceptible  de  producir miedo o amor. Las  percepciones falsas  producen  miedo  y las  verdaderas  fomentan  el  amor, mas  ninguna  de  ellas  brinda  certeza porque  toda  percepción está  sujeta  a  cambios. Por eso es  por lo  que  la  percepción  no es conocimiento. La  verdadera  percepción es  la  base  del  conocimiento,  pero gozar de  conocimiento  es la  afirmación  de  la  verdad  y esto se  encuentra  allende  cualquier percepción.

2.  Todas  tus  dificultades  proceden del  hecho de  que  no te  reconoces  a  ti  mismo,  ni  reconoces  a  tu hermano, ni  reconoces  a  Dios. Reconocer significa  "conocer  de  nuevo", implicando que  antes gozabas  de  conocimiento. Puedes  ver de  muchas  maneras  debido a  que  la  percepción  entraña interpretación,  y eso quiere  decir que  no es  íntegra  ni  consistente.  El  milagro,  al  ser una  manera  de percibir,  no es  conocimiento.  Es  la  respuesta  correcta  a  una  pregunta, mas  cuando sabes  no preguntas. El  primer paso en  el  proceso de  deshacer lo  ilusorio es  cuestionarlo.  El  milagro -la respuesta  correcta- lo corrige. Dado que  las  percepciones  cambian, su dependencia  del  tiempo es obvia.  La  forma  en que  percibes  en  cualquier  momento dado determina  tu  comportamiento,  y las acciones  sólo pueden  ocurrir en  el  tiempo. El  conocimiento es  intemporal  porque  la  certeza  es  algo incuestionable. Cuando  dejas  de  hacer preguntas  es  que  ya  has  alcanzado el  conocimiento.

3. La  mente  que  cuestiona  se  percibe  a  sí  misma  en el  tiempo,  y, por lo tanto, busca  respuestas  para el  futuro. La  mente  no receptiva,  por el  contrario, cree  que  el  futuro va  a  ser igual  que  el  presente. Eso da  lugar a  un estado  de  aparente  estabilidad que  es  normalmente  un intento  de  contrarrestar el miedo subyacente  de  que  el  futuro  va  a  ser peor que  el  presente.  Este  miedo coarta  enteramente  la tendencia  a  cuestionar.

4. La  verdadera  visión es  la  percepción natural  de  la  visión espiritual,  pero es  todavía  una corrección  en vez  de  un hecho. La  visión espiritual  es  simbólica,  y, por lo tanto, no es  un instrumento  de  conocimiento.  Es, no obstante,  un medio  de  percepción correcta,  lo cual  la  sitúa dentro  del  propio  ámbito del  milagro.  Una  "visión de  Dios" sería  un milagro  más  que  una revelación.  El  hecho en sí  de  que  la  percepción  esté  involucrada  demuestra  que  la  experiencia  no pertenece  a  la  esfera  del  conocimiento.  De  ahí  que  las  visiones, por muy santas  que  sean, son efímeras.

5. La  Biblia  te  exhorta  a  que  te  conozcas  a  ti  mismo,  o, lo que  es  lo  mismo, a  que  tengas  certeza.  La certeza  es  siempre  algo propio  de  Dios. Cuando  amas  a  alguien  lo has  percibido tal  como  es, y esto te  permite  conocerlo. Hasta  que  primero  no lo percibas  tal  como es  no lo  podrás  conocer.  Mientras sigas  cuestionando lo  que  él  es, estarás  implicando  claramente  que  no conoces  a  Dios. La  certeza  no requiere  acción. Cuando  dices  que  estás  actuando  basándote  en  tu conocimiento, estás  confundiendo el  conocimiento  con la  percepción. El  conocimiento  provee  la  fuerza  para  el  pensamiento creativo, no para  la  acción recta.  La  percepción, el  milagro y la  acción  están estrechamente  vinculados. El conocimiento es  el  resultado  de  la  revelación y genera  sólo pensamiento. La  percepción, aun  en su forma  más  espiritualizada,  incluye  al  cuerpo.  El  conocimiento  procede  del  altar interno y es intemporal  porque  goza  de  certeza.  No es  lo  mismo percibir la  verdad  que  conocerla.

6. Una  percepción  correcta  es  necesaria  antes  de  que  Dios  pueda  comunicarse  directamente  con Sus altares, los  cuales  Él  estableció en  Sus  Hijos. En dichos  altares  es  donde  Él  puede  comunicar  Su certeza,  y Su conocimiento  inevitablemente  brindará  paz. Dios  no es  un extraño  para  Sus  Hijos, ni Sus  Hijos  son extraños  entre  Sí. El  conocimiento  precedió  tanto  a  la  percepción  como al  tiempo, y finalmente  los  reemplazará.  Ése  es  el  verdadero significado de  "el  Alfa  y la  Omega,  el  principio  y el fin"  y de  "Antes  de  que  Abraham  naciese, era  yo". La  percepción  puede  y debe  ser estabilizada, pero  el  conocimiento ya  es  estable. "Teme  a  Dios  y observa  Sus  mandamientos" pasa  a  ser "Conoce a  Dios  y acepta  Su certeza."

7. Si  atacas  el  error que  ves  en  otro, te  harás  daño a  ti  mismo.  No puedes  conocer a  tu  hermano  si  lo atacas. Los  ataques  siempre  se  lanzan  contra  extraños.  Al  percibir  falsamente  a  tu hermano  lo conviertes  en  un extraño, y,  por lo tanto,  no puedes  conocerlo. Le  tienes  miedo porque  lo has convertido en  un extraño.  Percíbelo  correctamente  para  que  lo puedas  conocer.  En la  creación  de Dios  no hay extraños. Para  poder crear  como  Él  creó  tan sólo puedes  crear lo  que  conoces, y lo  que, por lo  tanto,  aceptas  como tuyo. Dios  conoce  a  Sus  Hijos  con absoluta  certeza. Los  creó conociéndolos. Los  reconoce  perfectamente.  Cuando ellos  no se  reconocen  entre  sí, no lo  reconocen a  Él.

T3. II. Los milagros y la percepción verdadera


*T3. II. Los milagros y la percepción verdadera*

1. He  afirmado que  los  conceptos  básicos  a  los  que  este  curso hace  referencia  no admiten grados. Algunos  conceptos  fundamentales  no pueden  entenderse  en función  de  sus  opuestos. Es  imposible concebir la  luz  y la  obscuridad,  o todo y nada, como posibilidades  compatibles. Estos  conceptos  son o completamente  verdaderos  o completamente  falsos. Es  esencial  que  te  des  cuenta  de  que  tu pensamiento  seguirá  siendo errático  hasta  que  te  comprometas  firmemente  con la  luz  o con la obscuridad.  No obstante, un compromiso firme  con la  obscuridad o con  la  nada,  es  imposible.  No hay  nadie  que  haya  vivido  que  no haya  experimentado  alguna  luz  o alguna  cosa. Nadie  es  capaz, pues, de  negar  completamente  la  verdad,  aunque  piense  que  puede.

2. La  inocencia  no es  un atributo  parcial. No es  real  hasta  que  es  total. Los  que  son parcialmente inocentes  a  veces  tienden a  actuar  neciamente.  Su inocencia  no pasa  a  ser sabiduría  hasta  que  no se convierte  en un punto de  vista  de  aplicación universal. La  percepción verdadera, o percepción inocente,  significa  que  nunca  percibes  falsamente  y que  siempre  ves  correctamente.  Dicho de  una manera  más  llana,  significa  que  nunca  ves  lo que  no existe  y siempre  ves  lo que  sí  existe.

3. Cuando  no tienes  confianza  en lo que  alguien  va  a  hacer, estás  dando  testimonio de  tu  creencia  de que  esa  persona  no está  en  su mente  recta.  Difícilmente  puede  ser ése  un marco de  referencia basado en  el  milagro.  Esa  falta  de  confianza  produce  asimismo  el  efecto  desastroso de  negar el poder  del  milagro. El  milagro percibe  todo  tal  como es. Si  lo  único que  existe  es  la  verdad, lo  único que  la  mentalidad recta  puede  ver es  perfección. He  dicho  que  sólo lo que  Dios  crea  o lo que  tú creas  con la  misma  Voluntad existe  realmente. Eso es, pues, lo único  que  los  inocentes  pueden  ver. Los  inocentes  no adolecen  de  una  percepción  distorsionada.

4.  Tienes  miedo  de  la  Voluntad de  Dios  porque  has  usado tu  mente,  que  Él  creó a  semejanza  de  la Suya  Propia,  para  crear  falsamente.  La  mente  sólo puede  crear  falsamente  cuando  cree  que  no es libre. Una  mente  "aprisionada" no es  libre  porque  está  poseída, o refrenada, por sí  misma. Está,  por lo  tanto,  limitada,  y la  voluntad no es  libre  de  afirmarse  a  sí  misma.  Ser uno es  ser de  una  misma mente  o voluntad. Cuando  la  Voluntad de  la  Filiación y la  del  Padre  son una, la  perfecta  armonía entre  ellas  es  el  Cielo.

5. Nada  puede  prevalecer  contra  un Hijo  de  Dios  que  encomienda  su espíritu en las  Manos  de  su Padre.  Al  hacer  esto, la  mente  despierta  de  su sueño  y recuerda  a  su Creador.  Toda  sensación  de separación desaparece. El  Hijo de  Dios  es  parte  de  la  Santísima  Trinidad,  pero la  Trinidad  en sí  es una  sola  entidad.  No hay confusión entre  Sus  Niveles  porque  éstos  son de  una  sola  Mente  y de  una sola  Voluntad. Este  propósito único  crea  perfecta  integración  y establece  la  paz  de  Dios. Pero esta visión  sólo  la  pueden  percibir  los  verdaderamente  inocentes, quienes  al  ser puros  de  corazón, defienden la  verdadera  percepción en  vez  de  defenderse  de  ella. Puesto que  entienden la  lección de la  Expiación no tienen  el  deseo de  atacar, y, por lo  tanto, pueden  ver correctamente.  Esto es  lo que la  Biblia  quiere  decir  con:  "Cuando  Él  aparezca  (o sea  percibido) seremos  como  Él,  pues  lo  veremos tal  como  Él  es".

6. La  manera  de  corregir las  distorsiones  es  dejando de  tener fe  en ellas  y depositándola  únicamente en  lo que  es  verdad.  No puedes  hacer que  lo  que  no es  verdad lo  sea. Si  estás  dispuesto a  aceptar aquello que  es  verdad en todo  lo que  percibes, dejas  que  sea  verdad para  ti.  La  verdad  supera  todo error,  y aquellos  que  viven inmersos  en el  error  y en la  vacuidad  jamás  pueden  encontrar consuelo duradero.  Cuando percibes  correctamente  cancelas  tus  percepciones  falsas  y las  de  los  demás simultáneamente. Puesto que  los  ves  tal  como  son, les  ofreces  tu  aceptación de  su verdad  para  que ellos  puedan aceptarla  en  Sí  mismos. Ésta  es  la  curación que  el  milagro produce.

T3. I. Expiación sin sacrificio


*T3. I. Expiación sin sacrificio*

1. Hay otro  punto que  debe  quedar perfectamente  claro antes  de  que  pueda  desaparecer cualquier residuo  de  temor  que  aún esté  asociado con  los  milagros.  La  crucifixión  no estableció la  Expiación; fue  la  resurrección la  que  lo hizo.  Son muchos  los  cristianos  sinceros  que  no han entendido  esto correctamente.  Nadie  que  esté  libre  de  la  creencia  en  la  escasez  podría  cometer  tal  equivocación. Si se  examina  la  crucifixión  desde  un punto de  vista  invertido, parece  como  si  Dios  hubiese  permitido, e  incluso fomentado, el  que  uno de  Sus  Hijos  sufriese  por ser bueno. Esta  desafortunada interpretación,  que  surgió  como resultado de  la  proyección,  ha  llevado a  muchas  personas  a  vivir sumamente  atemorizadas  de  Dios.  Tales  conceptos  anti-religiosos  se  infiltran en  muchas  religiones. El  auténtico  cristiano,  sin embargo, debería  hacer una  pausa  y preguntarse:  "¿Cómo iba  a  ser posible  esto?  ¿Cómo  iba  a  ser posible  que  Dios  Mismo fuese  capaz  de  albergar el  tipo  de pensamiento  que  Sus  Propias  palabras  han señalado claramente  que  es  indigno de  Su Hijo?"

2. La  mejor  defensa, como  de  costumbre,  consiste  en  no atacar  la  posición de  otro,  sino más  bien  en proteger la  verdad. No es  muestra  de  gran sensatez  aceptar un concepto si  para  justificarlo  tienes que  invertir  todo un marco  de  referencia.  Este  procedimiento es  doloroso en  sus  aplicaciones menores, y verdaderamente  trágico en una  escala  mayor.  Con frecuencia  la  persecución  termina siendo  un intento  de  "justificar"  la  terrible  y errónea  percepción  de  que  Dios  Mismo persiguió a  Su Propio Hijo  en nombre  de  la  salvación. Ni  siquiera  las  mismas  palabras  tienen sentido.  Superar  esto ha  sido sumamente  difícil,  pues  si  bien este  error no es  más  difícil  de  corregir  que  cualquier otro, son muchos  los  que  no han  estado dispuestos  a  abandonarlo en  vista  de  su eminente  valor  como defensa.  Un ejemplo  menos  dramático  es  el  del  padre  que  dice:  "Esto me  duele  a  mí  más  que  a  ti",  y se  siente  exonerado  al  darle  una  paliza  a  su hijo. ¿Crees  que  nuestro Padre  piensa  realmente  así?  Es tan  esencial  eliminar cualquier pensamiento  de  este  tipo que  debemos  asegurarnos  de  que  nada semejante  permanezca  en tu mente.  Yo no fui  "castigado" porque  tú  fueses  malo. La  lección completamente  benévola  que  la  Expiación  enseña  se  echa  a  perder si  se  mancilla  con  cualquiera  de las  formas  en que  esta  clase  de  distorsión se  manifiesta.

3. La  afirmación:  "Mía  es  la  venganza,  dice  el  Señor" es  una  percepción  falsa  mediante  la  cual  uno le  atribuye  a  Dios  su propio pasado "malvado". Ese  pasado  "malvado"  no tiene  nada  que  ver con Dios. Él  no lo creó, ni  tampoco  lo sustenta.  Dios  no cree  en el  castigo.  Su Mente  no crea  de  esa manera. Dios  no tiene  nada  contra  ti  por razón  de  tus  "malas" acciones. ¿Cómo sería  posible entonces  que  me  hubiese  acusado  a  mí  por ellas?  Asegúrate  de  que  reconoces  cuán absolutamente imposible  es  esta  suposición, y también  de  que  procede  enteramente  de  la  proyección. Este  tipo de error  es  responsable  de  una  multitud de  errores  similares,  incluyendo  la  creencia  de  que  Dios rechazó a  Adán y lo expulsó del  Jardín del  Edén. Quizá  por eso piensas  a  veces  que  no te  estoy guiando  bien. He  tomado las  máximas  precauciones  para  usar palabras  que  sean  casi  imposible  de distorsionar, pero siempre  es  posible  tergiversar los  símbolos  si  así  se  desea.

4. El  sacrificio es  una  noción que  Dios  desconoce  por completo. Procede  únicamente  del  miedo, y los  que  tienen  miedo  pueden ser crueles. Cualquier  forma  de  sacrificio es  una  violación  de  mi exhortación  de  que  debes  ser misericordioso al  igual  como  nuestro  Padre  en el  Cielo  lo es.  A muchos  cristianos  les  ha  resultado  difícil  darse  cuenta  de  que  esto les  atañe  a  ellos. Los  buenos maestros  nunca  aterrorizan  a  sus  estudiantes.  Aterrorizar es  atacar, y como resultado  de  ello se produce  un rechazo  de  lo que  el  maestro ofrece,  malográndose  así  el  aprendizaje.

5. Se  me  ha  llamado  correctamente  "el  cordero de  Dios  que  quita  los  pecados  del  mundo",  mas quienes  representan  al  cordero  manchado  de  sangre  no entienden  el  significado  del  símbolo.  Si  se entiende  correctamente, es  un símbolo  muy simple  que  habla  de  mi  inocencia.  El  león  y el  cordero tendidos  el  uno junto al  otro simbolizan  que  la  fuerza  y la  inocencia  no están  en conflicto,  sino que viven  naturalmente  en paz.  "Bienaventurados  los  puros  de  corazón  porque  ellos  verán a  Dios" es otra  forma  de  decir  lo mismo.  Una  mente  pura  conoce  la  verdad  y en eso radica  su fuerza. No confunde  la  destrucción con  la  inocencia  porque  asocia  la  inocencia  con la  fuerza  y no con la debilidad.

6. La  inocencia  es  incapaz  de  sacrificar nada  porque  la  mente  inocente  dispone  de  todo y sólo se esfuerza  por proteger  su plenitud.  No puede  proyectar.  Tan sólo puede  honrar a  otras  mentes  porque honrar  a  otros  es  el  saludo  natural  de  los  verdaderamente  amados  hacia  los  que  son como ellos. El cordero  "quita  los  pecados  del  mundo" en el  sentido de  que  el  estado de  inocencia,  o gracia, es  uno en  que  el  significado  de  la  Expiación  es  perfectamente  obvio.  La  Expiación  carece  por completo de ambigüedad.  Es  perfectamente  inequívoca  porque  existe  en la  luz. Únicamente  los  intentos  de ocultarla  en las  tinieblas  han hecho  que  sea  inaccesible  para  aquellos  que  eligen  no ver.

7. La  Expiación de  por sí  sólo  irradia  verdad. Es, por lo  tanto,  el  epítome  de  la  mansedumbre  y derrama  únicamente  bendiciones. No podría  hacer eso si  procediese  de  cualquier otra  fuente  que  no fuese  la  perfecta  inocencia. La  inocencia  es  sabiduría  porque  no tiene  conciencia  del  mal;  y el  mal no existe. No obstante,  es  perfectamente  consciente  de  todo lo que  es  verdad.  La  resurrección demostró  que  nada  puede  destruir  a  la  verdad. El  bien puede  resistir cualquier  clase  de  mal,  al  igual que  la  luz  disipa  cualquier  clase  de  obscuridad. La  Expiación es, por lo  tanto, la  lección perfecta.  Es la  demostración concluyente  de  que  todas  las  demás  lecciones  que  enseñé  son ciertas. Si  puedes aceptar  esta  generalización  ahora, no tendrás  necesidad  de  aprender  muchas  otras  lecciones  de menor  importancia.  Basta  con  que  creas  esto  para  que  te  liberes  de  todos  tus  errores.

8. La  inocencia  de  Dios  es  el  verdadero  estado mental  de  Su Hijo. En ese  estado tu mente  conoce  a Dios, pues  Dios  no es  algo simbólico;  Dios  es  un Hecho. Cuando  conoces  a  Su Hijo tal  como  es, te das  cuenta  de  que  la  Expiación,  y no el  sacrificio,  es  la  única  ofrenda  apropiada  para  el  altar de Dios, en el  que  sólo la  perfección  tiene  cabida. El  entendimiento de  los  inocentes  es  la  verdad.  Por eso es  por lo que  sus  altares  son verdaderamente  radiantes.

T2. VIII. El significado del juicio Final


*T2. VIII. El significado del juicio Final*

1. Una  de  las  maneras  en  que  puedes  corregir  la  confusión  entre  la  magia  y los  milagros  es recordando que  tú  no te  creaste  a  ti  mismo.  Tiendes  a  olvidarte  de  esto cuando  te  vuelves egocéntrico,  lo cual  te  coloca  en una  posición  en la  que  es  prácticamente  inevitable  creer  en la magia.  Tu voluntad de  crear te  fue  dada  por tu Creador,  Quien  estaba  expresando esa  misma Voluntad en  Su creación.  Puesto  que  la  capacidad de  crear reside  en la  mente,  todo lo que  creas  es necesariamente  una  cuestión  de  voluntad.  De  ello  se  desprende  también  que  lo que  haces  por tu cuenta  es  real  para  ti, mas  no lo es  en la  Mente  de  Dios. Esta  distinción  básica  conduce  directamente al  verdadero  significado  del  Juicio  Final.

2. El  Juicio  Final  es  una  de  las  ideas  más  atemorizantes  de  tu sistema  de  pensamiento.  Eso se  debe  a que  no entiendes  lo que  es. Juzgar no es  un atributo de  Dios. El  Juicio  Final  se  originó  a  raíz  de  la separación como  uno de  los  muchos  recursos  de  aprendizaje  que  se  incluyeron  en el  plan general. Del  mismo modo  en que  la  separación  abarcó un período  de  millones  de  años, así  el  Juicio Final  se extenderá  por un período igualmente  largo,  o tal  vez  aún más  largo.  Su duración, no obstante, puede acortarse  enormemente  mediante  los  milagros, el  recurso que  acorta  el  tiempo,  pero que  no lo  abole. Si  un número  suficiente  de  nosotros  llega  a  alcanzar una  mentalidad  verdaderamente  milagrosa, este proceso de  acortar  el  tiempo  puede  llegar a  ser virtualmente  inconmensurable.  Es  esencial,  no obstante, que  te  liberes  a  ti  mismo del  miedo  cuanto  antes, pues  tienes  que  escapar  del  conflicto  si es  que  has  de  llevar  paz  a  otras  mentes.

3. Por lo general, se  considera  al  Juicio Final  como  un proceso que  Dios  emprendió.  Pero en realidad  son mis  hermanos  quienes  lo emprenderán con  mi  ayuda.  El  Juicio Final  es  la  última curación, en  vez  de  un reparto de  castigos, por mucho  que  pienses  que  los  castigos  son merecidos. El  castigo  es  un concepto  completamente  opuesto a  la  mentalidad  recta,  y el  objetivo  del  Juicio Final  es  restituirte  tu mentalidad recta. Se  podría  decir  que  el  Juicio Final  es  un proceso de  correcta evaluación.  Significa  simplemente  que  todos  llegarán  por fin a  entender  qué  es  lo que  tiene  valor y qué  es  lo  que  no lo tiene.  Después  de  que  esto  ocurra, la  capacidad para  elegir podrá  ser dirigida racionalmente.  Pero hasta  que  no se  haga  esa  distinción, las  oscilaciones  entre  la  voluntad libre  y la aprisionada  no podrán  sino continuar.

4. El  primer  paso hacia  la  libertad  comprende  separar lo  falso de  lo  verdadero. Éste  es  un proceso de separación en  el  sentido  constructivo  de  la  palabra,  y refleja  el  verdadero  significado  del Apocalipsis.  Al  final  cada  cual  contemplará  sus  propias  creaciones  y elegirá  conservar sólo lo bueno,  tal  como Dios  Mismo  contempló lo  que  había  creado y vio  que  era  bueno.  A  partir  de  ahí,  la mente  podrá  comenzar a  contemplar sus  propias  creaciones  con amor  por razón del  mérito que tienen.  Al  mismo tiempo,  la  mente  repudiará  inevitablemente  sus  creaciones  falsas  que, en ausencia de  la  creencia  que  las  originó,  dejarán  de  existir.

5. El  término "Juicio  Final" asusta  no sólo  porque  ha  sido proyectado sobre  Dios, sino también por la  asociación de  la  palabra  "final" con la  muerte. Éste  es  un ejemplo sobresaliente  de  la  percepción invertida.  Si  se  examina  objetivamente  el  significado  del  Juicio  Final, queda  muy claro que  en realidad  es  el  umbral  de  la  vida.  Nadie  que  viva  atemorizado  puede  estar  realmente  vivo. No te puedes  someter a  ti  mismo  a  tu propio  juicio final  porque  tú  no te  creaste  a  ti  mismo.  Puedes,  no obstante, aplicarlo  significativamente, y en cualquier  momento, a  todo  lo que  has  fabricado, y retener en  la  memoria  sólo  lo creativo y lo  bueno. Eso es  lo que  tu mentalidad  recta  no puede  sino dictar.  El  único propósito del  tiempo es  "darte  tiempo" para  alcanzar ese  juicio,  el  cual  no es  otra cosa  que  el  juicio  perfecto  con respecto  a  tus  propias  creaciones  perfectas. Cuando  todo lo que retengas  en la  memoria  sea  digno de  amor,  no habrá  ninguna  razón para  que  sigas  teniendo miedo. Ése  es  tu  papel  en la  Expiación.

T2. VII. Causa y efecto


*T2. VII. Causa y efecto*

1. Puede  que  todavía  te  quejes  de  que  tienes  miedo, pero  aún así  sigues  atemorizándote  a  ti  mismo. He  indicado ya  que  no puedes  pedirme  que  te  libere  del  miedo.  Yo sé  que  no existe,  pero tú no. Si me  interpusiese  entre  tus  pensamientos  y sus  resultados, estaría  interfiriendo  en la  ley básica  de causa  y efecto:  la  ley más  fundamental  que  existe. De  nada  te  serviría  el  que  yo menospreciase  el poder  de  tu pensamiento.  Ello  se  opondría  directamente  al  propósito  de  este  curso. Es  mucho  más eficaz  que  te  recuerde  que  no ejerces  suficiente  vigilancia  con respecto a  tus  pensamientos.  Tal  vez pienses  que  a  estas  alturas  sólo un milagro te  capacitaría  para  hacer  eso, lo  cual  es  absolutamente cierto. No estás  acostumbrado a  pensar con una  mentalidad milagrosa,  pero se  te  puede  enseñar a pensar de  esa  manera.  Todos  los  obradores  de  milagros  necesitan  este  tipo de  instrucción.

2. No puedo permitir  que  dejes  de  vigilar a  tu  mente,  ya  que  de  otro modo no podrías  ayudarme. Obrar milagros  requiere  el  que  uno se  dé  cuenta  plenamente  del  poder de  los  pensamientos  a  fin de evitar las  creaciones  falsas. De  lo contrario,  sería  necesario un milagro que  rectificase  a  la  mente misma, proceso circular  éste  que  no propiciaría  el  colapso del  tiempo que  es  para  lo que  el  milagro se  concibió. El  obrador de  milagros  debe  poseer un genuino  respeto por la  verdadera  ley de  causa  y efecto como  condición previa  para  que  se  produzca  el  milagro.

3.  Tanto  el  milagro como  el  miedo proceden de  pensamientos.  Si  no eres  libre  de  elegir uno, tampoco serás  libre  de  elegir  el  otro.  Al  elegir el  milagro,  rechazas  el  miedo aunque  sólo  sea temporalmente.  Te  has  sentido temeroso de  todo  el  mundo  y de  todas  las  cosas.  Tienes  miedo  de Dios, de  mí  y de  ti  mismo. Nos  has  percibido  erróneamente  o creado  falsamente, y crees  en lo que has  fabricado. No habrías  podido  hacer  nada  de  eso si  no hubieses  tenido miedo de  tus  propios pensamientos. Los  temerosos  no pueden sino crear falsamente,  puesto que  perciben erróneamente  la creación.  Cuando creas  falsamente  no puedes  sino sufrir. El  principio de  causa  y efecto se  convierte ahora  en un verdadero  catalizador aunque  sólo  sea  temporalmente. En  realidad, "Causa" es  un término  que  le  corresponde  propiamente  a  Dios, y Su "Efecto" es  Su Hijo. Esto  supone  una  serie  de relaciones  de  Causa  y Efecto completamente  diferentes  de  las  que  tú introduces  en tus  creaciones falsas. El  conflicto  fundamental  en  este  mundo es, pues, entre  la  creación y la  creación  falsa.  Todo miedo está  implícito  en la  segunda, y todo amor  en la  primera.  El  conflicto es, por lo tanto, entre  el amor  y el  miedo.

4.  Ya  hemos  dicho que  crees  que  no puedes  controlar  el  miedo porque  tú  mismo lo  inventaste, y tu creencia  en él  parece  ponerlo fuera  de  control.  Sin embargo,  todo intento de  resolver  el  error tratando de  dominar  el  miedo es  inútil. De  hecho,  eso no hace  más  que  corroborar su poder,  al asumir  que  necesita  ser dominado. La  verdadera  solución descansa  enteramente  en alcanzar  el dominio por medio del  amor.  En el  ínterin,  no obstante,  la  sensación  de  conflicto es  inevitable, ya que  te  has  colocado a  ti  mismo  en una  posición  en la  que  crees  en  el  poder de  algo que  no existe.

5. La  nada  y el  todo no pueden  coexistir. Creer  en uno es  negar el  otro. El  miedo  no es  nada realmente  y el  amor lo  es  todo. Siempre  que  la  luz  irrumpe  en  la  oscuridad,  la  oscuridad  desaparece. Lo  que  tú crees,  es  cierto  para  ti.  En este  sentido la  separación  ha  ocurrido,  y negarlo  sería  utilizar incorrectamente  la  negación.  Concentrarse  en el  error, no obstante,  no es  más  que  otro  error. El procedimiento correctivo  inicial  consiste  en reconocer temporalmente  que  hay  un problema,  mas solo como  señal  de  que  tiene  que  ser corregido de  inmediato. Esto da  lugar a  un estado mental  en el que  la  Expiación  puede  ser aceptada  sin demora. Debe  señalarse, no obstante, que, en  última instancia,  no puede  haber  transigencia  alguna  entre  lo que  lo es  todo y lo  que  no es  nada. El  tiempo es  esencialmente  un recurso por medio  del  cual  se  puede  abandonar toda  idea  de  transigencia  al respecto. Este  proceso parece  ser gradual  debido únicamente  a  que  el  tiempo en  sí  comprende intervalos  que  no existen.  La  creación falsa  hizo  que  esto fuese  necesario como  recurso de corrección.  La  aseveración "Porque  tanto amó  Dios  al  mundo  que  le  dio  Su unigénito  Hijo, para  que todo  el  que  crea  en El  no perezca, mas  tenga  vida  eterna" necesita  solamente  una  leve  corrección para  que  tenga  sentido en  este  contexto:  "Se  lo dio a  Su unigénito  Hijo".

6. Debe  observarse  con especial  atención  que  Dios  tiene  solamente  un Hijo. Si  todas  las  creaciones de  Dios  son Hijos  Suyos, cada  una  de  ellas  tiene  que  ser parte  integral  de  toda  la  Filiación. La Filiación,  en su unicidad,  transciende  la  suma  de  sus  partes. Este  hecho, no obstante, queda  velado mientras  falte  una  sola  de  ellas. Por eso es  por lo que, en  última  instancia,  el  conflicto  no se  puede resolver  hasta  que  todas  las  partes  de  la  Filiación  hayan retornado. Solo entonces  podrá comprenderse  lo  que, en el  verdadero sentido de  la  palabra,  significa  la  plenitud.  Cualquier parte  de la  Filiación puede  creer  en el  error o en la  incompleción  si  así  lo elige. Sin  embargo, si  lo hace, estará  creyendo  en la  existencia  de  algo que  no existe. Lo  que  corrige  este  error es  la  Expiación.

7.  Ya  he  hablado  brevemente  acerca  de  la  condición  de  estar listo, pero tal  vez  pueda  ser útil mencionar  aquí  algunos  puntos  adicionales. Estar  listo es  sólo el  prerequisito para  que  se  pueda lograr  algo. No se  debe  confundir una  cosa  con la  otra.  Tan  pronto como  se  da  la  condición  de  estar listo,  también se  da,  en cierta  medida, el  deseo de  querer  lograr  algo, si  bien  éste  no es necesariamente  un deseo indiviso.  Dicha  condición de  estar  listo  no es  más  que  el  potencial  para que  pueda  tener  lugar un cambio  de  mentalidad.  La  confianza  no puede  desarrollarse  plenamente hasta  que  no se  haya  alcanzado un dominio total. Hemos  tratado ya  de  corregir  el  error  fundamental de  que  es  posible  dominar el  miedo,  y hemos  enfatizado  que  el  verdadero dominio sólo se  puede alcanzar  por medio  del  amor. Estar  listo  es  sólo el  comienzo de  la  confianza.  Tal  vez  pienses  que esto  implica  que  tiene  que  transcurrir  mucho tiempo  entre  el  momento en  que  estás  listo  y aquel  en el  que  alcanzas  el  dominio,  pero permíteme  recordarte  que  el  tiempo  y el  espacio están  bajo mi control.

T2. VI. Miedo y conflicto


*T2. VI. Miedo y conflicto*

1.  Tener miedo parece  ser algo  involuntario y no estar  bajo  tu control.  Mas  he  dicho ya  que  sólo  los actos  constructivos  deben ser involuntarios. Mi  control  puede  hacerse  cargo  de  todo lo  que  no es importante, mientras  que,  si  así  lo decides, mi  asesoramiento  puede  dirigir todo  lo que  sí  lo  es.  Yo no puedo  controlar  el  miedo, pero éste  puede  ser auto-controlado.  Tu  miedo  me  impide  darte  mi control. La  presencia  del  miedo indica  que  has  elevado  pensamientos  corporales  al  nivel  de  la mente. Eso los  pone  fuera  de  mi  control  y te  hace  sentir  personalmente  responsable  de  ellos, lo cual es  una  obvia  confusión de  niveles.

2.  Yo no fomento la  confusión de  niveles;  tú debes, no obstante,  elegir corregirla.  Tú  no justificarías un comportamiento  demente  por tu parte  diciendo que  no pudiste  evitarlo.  ¿Por qué, entonces, condonas  pensamientos  dementes?  Hay una  confusión en  esto  que  te  convendría  examinar detenidamente.  Tal  vez  creas  que  eres  responsable  de  lo que  haces, pero no de  lo que  piensas. La verdad  es  que  eres  responsable  de  lo que  piensas  porque  es  solamente  en ese  nivel  donde  puedes ejercer  tu poder de  decisión.  Tus  acciones  son el  resultado  de  tus  pensamientos. No puedes  separarte de  la  verdad  "otorgándole"  autonomía  al  comportamiento. Éste  lo controlo  yo automáticamente  tan pronto  como pongas  tu pensamiento  bajo mi  dirección.  Siempre  que  tienes  miedo es  señal inequívoca  de  que  le  has  permitido a  tu mente  crear  falsamente  y de  que  no me  has  permitido guiarla.

3. De  nada  sirve  pensar que  controlando  los  resultados  de  cualquier  pensamiento falso se  pueda producir  una  curación. Cada  vez  que  tienes  miedo es  porque  has  tomado una  decisión equivocada. Ésa  es  la  razón  por la  que  te  sientes  responsable  de  ello.  Tienes  que  cambiar de  mentalidad, no de comportamiento,  y eso es  cuestión de  que  estés  dispuesto a  hacerlo.  No necesitas  orientación alguna excepto a  nivel  mental. La  corrección  debe  llevarse  a  cabo únicamente  en  el  nivel  en que  es  posible el  cambio. El  cambio  no tiene  ningún sentido  en el  nivel  de  los  síntomas  donde  no puede  producir resultados.

4. Deshacer  el  miedo es  tu responsabilidad. Cuando  pides  que  se  te  libere  del  miedo, estás implicando que  no lo  es. En lugar  de  ello,  deberías  pedir ayuda  para  cambiar las  condiciones  que  lo suscitaron.  Esas  condiciones  siempre  entrañan  el  estar  dispuesto a  permanecer  separado.  A  ese  nivel tú  puedes  evitarlo. Eres  demasiado  tolerante  con  las  divagaciones  de  tu  mente,  y condonas pasivamente  sus  creaciones  falsas. El  resultado particular  no importa;  lo que  importa  es  el  error fundamental. La  corrección  es  siempre  la  misma.  Antes  de  decidir  hacer  algo, pregúntame  si  tu elección  está  de  acuerdo con  la  mía. Si  estás  seguro de  que  lo está,  no tendrás  miedo.

5. El  miedo  es  siempre  un signo de  tensión que  surge  cuando  hay conflicto  entre  lo  que  deseas  y lo que  haces. Esta  situación  se  presenta  de  dos  maneras:  Primera, puedes  elegir  hacer cosas conflictivas, ya  sea  simultánea  o sucesivamente.  Esto da  lugar  a  un comportamiento  conflictivo, lo cual  te  resulta  intolerable  porque  la  parte  de  la  mente  que  quiere  hacer otra  cosa  se  enfurece. Segunda,  puedes  comportarte  de  acuerdo a  como crees  que  debes, mas  sin querer  hacerlo  realmente. Esto  da  lugar a  un comportamiento congruente, pero conlleva  gran tensión.  En ambos  casos, la mente  y el  comportamiento están  en desacuerdo,  lo cual  da  lugar  a  una  situación  en la  que  estás haciendo algo  que  realmente  no quieres  hacer.  Esto suscita  una  sensación de  coerción  que normalmente  produce  furia, y es  muy  probable  que  también dé  lugar a  proyecciones. Siempre  que tienes  miedo, es  porque  aún estás  indeciso.  Tu mente  se  encuentra,  por lo tanto,  dividida  y tu comportamiento  inevitablemente  se  vuelve  errático. La  corrección a  nivel  de  comportamiento  puede cambiar  el  error  del  primer tipo  al  segundo, mas  no elimina  el  miedo.

6. Es  posible  alcanzar un estado  en el  que  dejas  que  yo guíe  tu  mente  sin ningún esfuerzo  consciente por tu  parte, más  ello  requiere  un grado de  buena  voluntad  que  tú aún no posees. El  Espíritu  Santo no puede  pedirte  que  hagas  más  de  lo que  estás  dispuesto a  hacer. La  fuerza  para  hacer  lo que  Él  te pide  procede  de  una  firme  resolución  por tu parte. Hacer la  Voluntad  de  Dios  no produce  ninguna tensión  una  vez  que  reconoces  que  Su  Voluntad es  también  la  tuya.  La  lección  en este  caso es  muy sencilla,  aunque  muy  fácil  de  pasar por alto.  Voy, por lo tanto, a  repetirla, y te  exhorto  a  que escuches  atentamente. Sólo tu  mente  puede  producir  miedo.  Hace  eso cada  vez  que  está  en conflicto con  respecto a  lo que  quiere,  lo cual  inevitablemente  produce  tensión, ya  que  existen  discrepancias entre  lo que  quiere  y lo que  hace  al  respecto. Eso sólo puede  corregirse  aceptando  un objetivo unificado.

7. El  primer  paso correctivo para  deshacer el  error es  darse  cuenta, antes  que  nada,  de  que  todo conflicto  es  siempre  una  expresión de  miedo. Dite  a  ti  mismo  que  de  alguna  manera  tienes  que haber  decidido  no amar,  ya  que  de  otro modo el  miedo  no habría  podido hacer  presa  en ti.  A  partir de  ahí, todo el  proceso correctivo  se  reduce  a  una  serie  de  pasos  pragmáticos  dentro del  proceso más amplio  de  aceptar que  la  Expiación es  el  remedio. Estos  pasos  pueden resumirse  de  la  siguiente forma:  Reconoce  en primer lugar  que  lo  que  estás  experimentando  es  miedo.  El  miedo procede  de una  falta  de  amor.  El  único remedio para  la  falta  de  amor es  el  amor perfecto.  El  amor  perfecto  es  la Expiación.

8. He  subrayado que  el  milagro -la  expresión  de  la  Expiación- es  siempre  un gesto de  respeto  del que  es  digno  para  con  otro que  también  es  digno. El  reconocimiento  de  esa  dignidad lo  restablece  la Expiación.  Resulta  obvio, por lo tanto, que  cuando  tienes  miedo,  te  has  colocado a  ti  mismo  en una posición  en la  que  necesitas  la  Expiación. Has  actuado  sin amor, al  haber  elegido  sin amor.  Ésta  es precisamente  la  situación  para  la  que  se  instituyó la  Expiación. La  necesidad  del  remedio  inspiró su establecimiento. Mientras  te  limites  a  reconocer únicamente  la  necesidad  del  remedio, seguirás teniendo miedo. Sin embargo, tan  pronto como  aceptes  el  remedio, habrás  des-hecho  el  miedo.  Así es  como  tiene  lugar  la  verdadera  curación.

9.  Todo  el  mundo experimenta  miedo.  Sin embargo, no se  requeriría  más  que  una  pequeña  dosis  de recto pensar para  que  uno pudiese  darse  cuenta  de  por qué  se  produce.  Son muy  pocos  los  que aprecian  el  verdadero  poder de  la  mente, y nadie  permanece  totalmente  consciente  de  él  todo  el tiempo.  No obstante, si  esperas  librarte  del  miedo hay algunas  cosas  que  debes  comprender, y comprender plenamente. La  mente  es  muy poderosa  y jamás  pierde  su fuerza  creativa. Nunca duerme. Está  creando continuamente.  Es  difícil  reconocer la  oleada  de  poder  que  resulta  de  la combinación de  pensamiento  y creencia, la  cual  puede  literalmente  mover  montañas.  A  primera vista  parece  arrogante  creer  que  posees  tal  poder, mas  no es  ésa  la  verdadera  razón  de  que  no lo creas. Prefieres  creer  que  tus  pensamientos  no pueden  ejercer ninguna  influencia  real  porque  de hecho  tienes  miedo  de  ellos. Eso puede  mitigar la  conciencia  de  culpabilidad, pero  a  costa  de percibir a  la  mente  como impotente.  Si  crees  que  lo que  piensas  no tiene  ningún efecto,  puede  que dejes  de  tenerle  miedo, pero  es  bastante  improbable  que  le  tengas  respeto.  No hay pensamientos fútiles.  Todo  pensamiento produce  forma  en  algún nivel.

jueves, 27 de diciembre de 2018

T2. V. A. Principios especiales de los obradores de milagros


*T2. V. A. Principios especiales de los obradores de milagros*

11.  El  milagro  elimina  la  necesidad de  tener preocupaciones  de  rango inferior. Puesto que  es  un intervalo  de  tiempo que  está  fuera  de  las  coordenadas  temporales  en las  que  normalmente operamos, las  consideraciones  normales  con respecto al  tiempo  y al  espacio no le  afectan. Cuando obres  un milagro yo haré  los  arreglos  necesarios  para  que  el  tiempo  y el  espacio se  ajusten  a  él.

12. Es  esencial  hacer una  clara  distinción  entre  lo que  se  crea  y lo que  se  fabrica.  Toda  forma  de curación se  basa  en  esta  corrección  fundamental  de  percepción  de  niveles.

13. Nunca  confundas  la  mentalidad recta  con  la  mentalidad errada. Reaccionar  ante  cualquier  clase de  error de  cualquier forma  que  no sea  con  un deseo de  sanar es  una  expresión  de  esa  confusión.

14. El  milagro es  siempre  la  negación  de  ese  error y la  afirmación  de  la  verdad.  Sólo la  mentalidad recta  puede  corregir  de  forma  que  sus  efectos  sean reales. De  hecho, lo  que  no produce  efectos reales  en realidad  no existe.  Sus  efectos, por lo tanto,  son nulos.  Al  no tener  contenido  substancial, se  presta  a  ser proyectado.

15. El  poder del  milagro para  ajustar niveles  genera  la  percepción  correcta  que  da  lugar a  la curación. Hasta  que  eso no ocurra  será  imposible  entender  lo que  es  la  curación.  El  perdón es  un gesto  vacío a  menos  que  conlleve  corrección.  Sin ella, lo que  hace  es  básicamente  juzgar, en  vez  de sanar.

16. El  perdón que  procede  de  una  orientación milagrosa  tan sólo ofrece  corrección. No posee elementos  de  juicio en absoluto. La  frase  "Padre, perdónalos  porque  no saben lo que  hacen" no evalúa  en  modo alguno  lo que  las  personas  en cuestión estén  haciendo.  Es  una  petición  a  Dios  para que  sane  sus  mentes. En ella  no se  hace  referencia  al  resultado del  error, pues  eso es  irrelevante.

17. El  precepto "Sed de  un mismo  sentir"  es  la  aseveración que  exhorta  a  todos  a  que  estén  listos para  la  revelación. Mi  ruego "Haced  esto en memoria  mía"  es  una  petición a  los  obradores  de milagros  para  que  colaboren conmigo.  Estas  dos  aseveraciones  no pertenecen  a  un mismo  orden de realidad.  Sólo  la  última  entraña  una  conciencia  de  tiempo,  ya  que  recordar  es  traer  el  pasado al presente. El  tiempo  está  bajo mi  control,  pero la  eternidad  le  pertenece  a  Dios. En el  tiempo existimos  unos  con otros  y unos  para  otros. En  la  eternidad  coexistimos  con Dios.

18. Puedes  hacer  mucho  en favor de  tu  propia  curación y la  de  los  demás  si  en situaciones  en las que  se  requiere  tu ayuda  piensas  de  la  siguiente  manera:  Estoy aquí  únicamente  para  ser útil. Estoy aquí  en representación  de  Aquel  que  me  envió.  No tengo que  preocuparme  por lo que  debo  decir ni por lo  que  debo hacer, pues  Aquel  que  me  envió  me  guiará. Me  siento  satisfecho  de  estar dondequiera  que  Él  desee,  porque  sé  que  Él  estará  allí  conmigo.  Sanaré  a  medida  que  le  permita enseñarme  a  sanar.

T2. V. La función del obrador de milagros


*T2. V. La función del obrador de milagros*

1.  Antes  de  que  los  obradores  de  milagros  estén  listos  para  emprender  su función en este  mundo, es esencial  que  comprendan  cabalmente  el  miedo  que  se  le  tiene  a  la  liberación. De  lo contrario, podrían  fomentar inadvertidamente  la  creencia  de  que  la  liberación  significa  aprisionamiento, creencia  que, de  por sí, ya  es  muy prevaleciente. Esta  percepción errónea  procede  a  su vez  de  la creencia  de  que  el  daño puede  limitarse  sólo  al  cuerpo.  Ello  se  debe  al  miedo  subyacente  de  que  la mente  puede  hacerse  daño a  sí  misma. Ninguno de  esos  errores  es  significativo,  ya  que  las creaciones  falsas  de  la  mente  en realidad no existen. Este  reconocimiento es  un recurso protector mucho  más  eficaz  que  cualquier forma  de  confusión de  niveles  porque  introduce  la  corrección  al nivel  del  error. Es  esencial  recordar que  sólo  la  mente  puede  crear,  y que  la  corrección sólo puede tener lugar  en el  nivel  del  pensamiento. Para  ampliar algo  que  ya  se  mencionó anteriormente,  el espíritu ya  es  perfecto, y,  por lo tanto,  no requiere  corrección. El  cuerpo no existe, excepto como  un recurso de  aprendizaje  al  servicio de  la  mente. Este  recurso de  aprendizaje,  de  por sí, no comete errores  porque  no puede  crear. Es  obvio,  pues, que  inducir  a  la  mente  a  que  renuncie  a  sus creaciones  falsas  es  la  única  aplicación de  la  capacidad creativa  que  realmente  tiene  sentido.

2. La  magia  es  el  uso insensato  o mal-creativo de  la  mente. Los  medicamentos  físicos  son una forma  de  "hechizo", pero si  tienes  miedo de  usar la  mente  para  curar, no debes  intentar  hacerlo. El hecho  mismo de  que  tengas  miedo hace  que  tu  mente  sea  vulnerable  a  crear falsamente. Es probable, por lo tanto, que  no entiendas  correctamente  cualquier  curación  que  pudiera  producirse, y puesto  que  el  egocentrismo  va  normalmente  acompañado de  miedo,  tal  vez  no puedas  aceptar  la verdadera  Fuente  de  la  curación.  En tal  caso, es  menos  arriesgado depender  temporalmente  de artificios  curativos  físicos, ya  que  no puedes  percibirlos  erróneamente  como tus  propias  creaciones. Mientras  tu sensación  de  vulnerabilidad  persista, no debes  intentar obrar milagros.

3. He  dicho  ya  que  los  milagros  son expresiones  de  una  orientación  milagrosa,  y una  orientación milagrosa  no es  otra  cosa  que  una  mentalidad  recta.  Los  que  poseen una  mentalidad  recta  no exaltan ni  menosprecian  la  mente  del  que  obra  milagros  ni  la  del  que  los  recibe.  En cuanto  medio  de corrección,  sin embargo, el  milagro no tiene  que  esperar  a  que  el  que  los  ha  de  recibir  goce  de  una mentalidad recta. De  hecho,  su propósito  es  restituirle  su mente  recta.  Es  esencial,  no obstante,  que el  obrador de  milagros  esté  en su mente  recta,  aunque  sea  brevemente, o, de  lo contrario, será incapaz  de  re-establecer  la  mentalidad recta  en  otros.

4. El  sanador que  confía  en su propio estado  de  preparación  pone  en peligro  su entendimiento. Estás perfectamente  a  salvo siempre  que  no te  preocupes  en  absoluto por tu  estado de  preparación,  pero mantengas  firme  confianza  en el  mío. Si  tus  inclinaciones  a  obrar  milagros  no están funcionando debidamente, es  siempre  porque  el  miedo  se  ha  infiltrado  en tu mentalidad recta  y la  ha  invertido. Toda  forma  de  mentalidad-no-recta  es  el  resultado  de  negarte  a  aceptar  la  Expiación  para  ti  mismo. Si  la  aceptases  estarías  en una  posición  desde  la  que  podrías  reconocer  que  los  que  tienen  necesidad de  curación  son simplemente  aquellos  que  aún  no se  han dado cuenta  de  que  la  mentalidad recta  es en  sí  la  curación.

5. La  única  responsabilidad  del  obrador  de  milagros  es  aceptar la  Expiación para  sí  mismo. Esto significa  que  reconoces  que  la  mente  es  el  único nivel  creativo,  y que  la  Expiación puede  sanar sus errores. Una  vez  que  hayas  aceptado  esto, tu mente  podrá  solamente  sanar.  Al  negarle  a  tu  mente cualquier  potencial  destructivo  y restituir  de  nuevo sus  poderes  estrictamente  constructivos, te colocas  en una  posición desde  la  que  puedes  eliminar la  confusión de  niveles  en otros. El  mensaje que  entonces  les  comunicas  es  el  hecho  irrefutable  de  que  sus  mentes  son igualmente  constructivas y de  que  sus  creaciones  falsas  no pueden hacerles  daño.  Al  afirmar  esto liberas  a  la  mente  de  la tendencia  a  exagerar el  valor de  su propio  recurso de  aprendizaje,  y la  restituyes  a  su verdadero papel  de  estudiante.

6. Debe  subrayarse  nuevamente  que  al  cuerpo  le  resulta  tan  imposible  aprender  como crear. En cuanto que  recurso  de  aprendizaje  se  deja  llevar  simplemente  por el  estudiante,  mas  si  se  le  dota falsamente  de  iniciativa  propia, se  convierte  en una  seria  obstrucción para  el  mismo aprendizaje  que debería  facilitar.  Sólo la  mente  es  capaz  de  iluminación.  El  espíritu  ya  está  iluminado,  y el  cuerpo, de  por sí, es  demasiado  denso. La  mente, sin embargo,  puede  hacer llegar su iluminación hasta  el cuerpo  al  reconocer que  éste  no es  el  estudiante  y que, por lo  tanto,  no tiene  la  capacidad  de aprender. Es  muy  fácil,  no obstante,  poner al  cuerpo en armonía  con  la  mente  una  vez  que  ésta  ha aprendido a  mirar más  allá  de  él  hacia  la  luz.

7. El  aprendizaje  que  verdaderamente  corrige  comienza  siempre  con el  despertar del  espíritu  y con el  rechazo  de  la  fe  en la  visión física.  Esto frecuentemente  entraña  temor,  ya  que  tienes  miedo de  lo que  tu visión espiritual  te  mostraría.  Anteriormente  dije  que  el  Espíritu Santo  no puede  ver errores, y que  sólo  puede  mirar  más  allá  de  ellos  hacia  la  defensa  de  la  Expiación.  No cabe  duda  de  que  esto puede  producir incomodidad,  mas  la  incomodidad no es  el  resultado  final  de  la  percepción.  Cuando se  le  permite  al  Espíritu  Santo contemplar  la  profanación  del  altar,  Él  mira  de  inmediato también hacia  la  Expiación. Nada  que  Él  perciba  puede  producir  miedo.  Todo lo  que  resulta  de  la  conciencia espiritual  simplemente  se  canaliza  hacia  la  corrección.  La  incomodidad  se  manifiesta  únicamente para  traer  a  la  conciencia  la  necesidad  de  corrección.

8. El  miedo  a  la  curación  surge, en  última  instancia,  de  no estar uno completamente  dispuesto  a aceptar  que  la  curación  es  necesaria.  Lo que  el  ojo físico  ve  no es  correctivo, ni  tampoco  es  posible corregir el  error mediante  ningún medio  físicamente  visible.  Mientras  creas  en lo que  tu visión física  te  muestra,  tus  intentos  de  corregir  procederán  de  un falso asesoramiento. La  verdadera  visión queda  nublada  porque  te  resulta  intolerable  ver  tu propio altar profanado.  Mas  como el  altar  ha  sido profanado,  tu estado  se  torna  doblemente  peligroso a  menos  que  percibas  que  así  ha  sido.

9. Curar  es  una  habilidad que  se  desarrolló después  de  la  separación,  antes  de  la  cual  era innecesaria.  Es  temporal  al  igual  que  todos  los  aspectos  de  la  creencia  en el  tiempo y en el  espacio. Mientras  el  tiempo  continúe,  no obstante,  la  curación seguirá  siendo necesaria  como  medio  de protección.  Esto se  debe  a  que  la  curación  se  basa  en la  caridad,  y la  caridad es  una  forma  de percibir la  perfección en  otro aun cuando  no puedas  percibirla  en ti  mismo. La  mayoría  de  los conceptos  más  elevados  que  ahora  eres  capaz  de  concebir dependen del  tiempo.  La  caridad,  en realidad,  no es  más  que  un pálido reflejo de  un amor mucho  más  poderoso y todo-abarcador, el  cual está  mucho más  allá  de  cualquier forma  de  caridad que  te  hayas  podido  imaginar hasta  ahora. La caridad es  esencial  para  la  mentalidad  recta  aun en la  pequeña  medida  en que  ahora  puedes alcanzarla.

10. La  caridad  es  una  manera  de  ver  a  otro como  si  ya  hubiese  llegado  mucho más  allá  de  lo que  en realidad  ha  logrado  en el  tiempo  hasta  ahora.  Puesto  que  su pensamiento  tiene  fallos, no puede  ver que  la  Expiación  es  para  él,  pues, de  otro modo, no tendría  necesidad  de  caridad.  La  caridad  que  se le  concede  es  a  la  vez  una  confirmación de  que  necesita  ayuda, así  como el  reconocimiento de  que la  aceptará. Estas  dos  percepciones  denotan claramente  su dependencia  del  tiempo,  haciendo patente  el  hecho  de  que  la  caridad  opera  todavía  dentro de  las  limitaciones  de  este  mundo. Dije anteriormente  que  sólo la  revelación transciende  el  tiempo. El  milagro, al  ser una  expresión de caridad, tan  solo puede  acortarlo.  Hay que  entender, no obstante, que  cuando  le  ofreces  un milagro a otro  estás  acortando  su sufrimiento  y el  tuyo.  Esto corrige  tanto  retroactivamente  como progresivamente.

T2. IV. La curación y la liberación del miedo


*T2. IV. La curación y la liberación del miedo*

1.  Vamos  a  hacer  ahora  hincapié  en la  curación. El  milagro es  el  medio,  la  Expiación  el  principio  y la  curación  el  resultado. Hablar  de  "una  curación milagrosa"  es  combinar  impropiamente  dos órdenes  de  realidad diferentes. Una  curación no es  un milagro. La  Expiación -el  último milagro- es un remedio, y cualquier  clase  de  curación  es  su resultado. Es  irrelevante  a  qué  clase  de  error se aplique  la  Expiación.  Toda  curación  es  esencialmente  una  liberación  del  miedo. Para  poder llevarla a  cabo, tú mismo debes  estar  libre  de  todo miedo. No entiendes  lo que  es  la  curación debido  a  tu propio  miedo.

2. Un paso importante  en el  plan de  la  Expiación es  deshacer el  error en todos  los  niveles. La enfermedad  o "mentalidad-no-recta"  es  el  resultado de  una  confusión de  niveles, pues  siempre comporta  la  creencia  de  que  lo que  está  mal  en un nivel  puede  afectar adversamente  a  otro. Nos hemos  referido a  los  milagros  como un medio de  corregir la  confusión de  niveles, ya  que  todos  los errores  tienen  que  corregirse  en el  mismo nivel  en que  se  originaron. Solo la  mente  puede  errar.  El cuerpo  sólo  puede  actuar equivocadamente  cuando está  respondiendo a  un pensamiento falso. El cuerpo  no puede  crear y la  creencia  de  que  puede  -error básico- da  lugar  a  todos  los  síntomas físicos.  Las  enfermedades  físicas  implican la  creencia  en la  magia.  La  distorsión que  dio lugar  a  la magia  se  basa  en la  creencia  de  que  existe  una  capacidad creativa  en la  materia  que  la  mente  no puede  controlar. Este  error puede  manifestarse  de  dos  formas:  se  puede  creer  que  la  mente  puede crear falsamente  en el  cuerpo, o que  el  cuerpo puede  crear  falsamente  en  la  mente. Cuando  se comprende  que  la  mente  -el  único  nivel  de  creación- no puede  crear más  allá  de  sí  misma,  ninguno de  esos  dos  tipos  de  confusión  tiene  por qué  producirse.

3. Sólo la  mente  puede  crear porque  el  espíritu ya  fue  creado, y el  cuerpo es  un recurso  de aprendizaje  al  servicio  de  la  mente.  Los  recursos  de  aprendizaje  no son lecciones  en sí  mismos. Su propósito  es  simplemente  facilitar  el  aprendizaje. Lo  peor que  puede  ocurrir cuando  se  usan indebidamente  es  que  no lo faciliten. De  por sí, un recurso de  aprendizaje  no tiene  poder para producir  verdaderos  errores  en  el  aprendizaje. El  cuerpo, si  se  le  entiende  correctamente,  comparte la  invulnerabilidad de  la  Expiación  en lo que  respecta  a  las  defensas  de  doble  filo.  Ello  es  así  no porque  sea  un milagro,  sino porque, de  por sí, no da  lugar a  interpretaciones  falsas. El  cuerpo es sencillamente  parte  de  tu experiencia  en el  mundo físico.  Se  puede  exagerar el  valor  de  sus capacidades  y con frecuencia  se  hace. Sin embargo,  es  casi  imposible  negar su existencia  en  este mundo.  Los  que  lo hacen  se  dedican  a  una  forma  de  negación particularmente  inútil.  En este  caso  el término  "inútil"  significa  únicamente  que  no es  necesario proteger a  la  mente  negando  lo no-mental. Si  uno niega  este  desafortunado aspecto del  poder de  la  mente, está  negando también  el  poder mismo.

4.  Todos  los  remedios  materiales  que  aceptas  como medicamento  para  los  males  corporales  son reafirmaciones  de  principios  mágicos. Éste  es  el  primer  paso que  nos  conduce  a  la  creencia  de  que  el cuerpo  es  el  causante  de  sus  propias  enfermedades. El  segundo paso en falso es  tratar de  curarlo  por medio de  agentes  no-creativos. Esto  no quiere  decir, sin embargo, que  el  uso de  tales  agentes  con propósitos  correctivos  sea  censurable.  A  veces  la  enfermedad tiene  tan  aprisionada  a  la  mente  que temporalmente  le  impide  a  la  persona  tener  acceso a  la  Expiación.  En ese  caso, tal  vez  sea  prudente usar un enfoque  conciliatorio entre  el  cuerpo y la  mente  en el  que  a  algo  externo  se  le  adjudica temporalmente  la  creencia  de  que  puede  curar.  Esto se  debe  a  que  lo  que  menos  puede  ayudar al  que no está  en su mente  recta  o al  enfermo es  hacer algo  que  aumente  su miedo.  De  por sí  ya  se encuentra  en un estado debilitado debido  a  éste.  Exponerle  prematuramente  a  un milagro  podría precipitarle  al  pánico, lo cual  es  muy probable  que  ocurriese  en  aquellos  casos  en que  la  percepción invertida  ha  dado lugar  a  la  creencia  de  que  los  milagros  son algo  temible.

5. El  valor  de  la  Expiación  no reside  en  la  manera  en  que  ésta  se  expresa.  De  hecho, si  se  usa acertadamente, será  expresada  inevitablemente  en la  forma  en que  le  resulte  más  beneficiosa  a  aquel que  la  va  a  recibir. Esto quiere  decir que  para  que  un milagro sea  lo más  eficaz  posible, tiene  que  ser expresado  en un idioma  que  el  que  lo  ha  de  recibir pueda  entender  sin miedo.  Eso no significa  que ése  sea  necesariamente  el  más  alto  nivel  de  comunicación  de  que  dicha  persona  es  capaz. Significa, no obstante, que  ése  es  el  más  alto nivel  de  comunicación de  que  es  capaz  ahora. El  propósito del milagro  es  elevar  el  nivel  de  comunicación, no reducirlo mediante  un aumento del  miedo.