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lunes, 1 de julio de 2019

Lección 190. Elijo el júbilo de Dios en lugar del dolor


*Lección 190. Elijo el júbilo de Dios en lugar del dolor*

1. El dolor es una perspectiva errónea. Cuando se experimenta en cualquier forma que sea, es señal de que nos hemos engañado a nosotros mismos. El dolor no es un hecho en absoluto. Sea cual sea la forma que adopte, desaparece una vez que se percibe correctamente. Pues el dolor proclama que Dios es cruel. ¿Cómo podría entonces ser real en cualquiera de las formas que adopta? El dolor da testimonio del odio que Dios el Padre le tiene a Su Hijo, de la pecaminosidad que ve en él y de Su demente deseo de venganza y de muerte.

2. ¿Es posible acaso dar fe de semejantes proyecciones? ¿Qué podrían ser sino falsedades? El dolor no es sino un testigo de los errores del Hijo con respecto a lo que él cree ser. Es un sueño de una encarnizada represalia por un crimen que no pudo haberse cometido; por un ataque contra lo que es completamente inexpugnable. Es una pesadilla en la que hemos sido abandonados por el Amor Eterno, el cual jamás habría podido abandonar al Hijo que creó como fruto de Su Amor.

3. El dolor es señal de que las ilusiones reinan en lugar de la verdad. Demuestra que Dios ha sido negado, confundido con el miedo, percibido como demente y considerado como un traidor a Sí Mismo. Si Dios es real, el dolor no existe. Mas si el dolor es real, entonces es Dios Quien no existe. Pues la venganza no forma parte del amor. Y el miedo, negando el amor y valiéndose del dolor para probar que Dios está muerto, ha demostrado que la muerte ha triunfado sobre la vida. El cuerpo es el Hijo de Dios, corruptible en la muerte y tan mortal como el Padre al que ha asesinado.

4. ¡Que la paz ponga fin a semejantes necedades! Ha llegado el momento de reírse de ideas tan absurdas. No es necesario pensar en ellas como si fuesen crímenes atroces o pecados secretos de graves consecuencias. ¿Quién sino un loco podría pensar que son la causa de algo? Su testigo, el dolor, es tan demente como ellas, y no se debe tener más miedo de él que de las dementes ilusiones a las que ampara, y que trata de demostrar que no pueden sino seguir siendo verdad.

5. Son únicamente tus pensamientos los que te causan dolor. Nada externo a tu mente puede herirte o hacerte daño en modo alguno. No hay causa más allá de ti mismo que pueda abatirse sobre ti y oprimirte. Nadie, excepto tú mismo, puede afectarte. No hay nada en el mundo capaz de hacerte enfermar, de entristecerte o de debilitarte. Eres tú el que tiene el poder de dominar todas las cosas que ves reconociendo simplemente lo que eres. Conforme percibas su inocuidad, ellas aceptarán como suya tu santa voluntad. Y lo que antes inspiraba miedo se convierte ahora en una fuente de inocencia y santidad.

6. Santo hermano mío, piensa en esto por un momento: el mundo que ves no hace nada. No tiene efectos. No es otra cosa que la representación de tus pensamientos. Y será completamente distinto cuando elijas cambiar de parecer y decidas que lo que realmente deseas es el júbilo de Dios. Tu Ser se alza radiante en este santo júbilo, inalterado e inalterable por siempre jamás. ¿Le negarías a un pequeño rincón de tu mente su propia herencia y lo conservarías como hospital para el dolor, como un lugar enfermizo a donde toda cosa viviente tiene que venir finalmente a morir?

7. Tal vez parezca que el mundo te causa dolor. Sin embargo, al no tener causa, no tiene el poder de ser la causa de nada. Al ser un efecto, no puede producir efectos. Al ser una ilusión, es lo que tú deseas que sea. Tus vanos deseos constituyen sus pesares. Tus extraños anhelos dan lugar a sus sueños de maldad. Tus pensamientos de muerte lo envuelven con miedo, mientras que en tu benévolo perdón halla vida.

8. El dolor es la forma en que se manifiesta el pensamiento del mal causando estragos en tu mente santa. El dolor es el rescate que gustosamente has pagado para no ser libre. En el dolor se le niega a Dios el Hijo que Él ama. En el dolor el miedo parece triunfar sobre el amor, y el tiempo reemplazar a la eternidad y al Cielo. Y el mundo se convierte en un lugar amargo y cruel, donde reina el pesar y donde los pequeños gozos sucumben ante la embestida del dolor salvaje que aguarda para trocar toda alegría en sufrimiento.

9. Rinde tus armas, y ven sin defensas al sereno lugar donde por fin la paz del Cielo envuelve todas las cosas en la quietud. Abandona todo pensamiento de miedo y de peligro. No permitas que el ataque entre contigo. Depón la cruel espada del juicio que apuntas contra tu propio cuello, y deja a un lado las devastadoras acometidas con las que procuras ocultar tu santidad.

10. Así entenderás que el dolor no existe. Así el júbilo de Dios se vuelve tuyo. Éste es el día en que te es dado comprender plenamente la lección que encierra dentro de sí todo el poder de la salvación: el dolor es una ilusión; el júbilo es real. El dolor es dormir; el júbilo, despertar. El dolor es un engaño, y sólo el júbilo es verdad.

11. Por lo tanto, volvemos nuevamente a optar por la única alternativa que jamás se puede elegir, ya que sólo elegimos entre las ilusiones y la verdad, entre el dolor y el júbilo, entre el Cielo y el infierno. Que la gratitud hacia nuestro Maestro invada nuestros corazones, pues somos libres de elegir nuestro júbilo en vez de dolor, nuestra santidad en vez de pecado, la paz de Dios en vez de conflicto y la luz del Cielo en lugar de las tinieblas del mundo.


~Lección 190 UCDM:
"Elijo el júbilo de Dios en lugar del dolor"

*Comentario:

"En cada decisión que tomas estás eligiendo entre un resentimiento y un milagro" 
(L-78.1:1)

Esto ya no nos parece una novedad a los estudiantes de "Un Curso de Milagros", aún así cada día se nos ponen delante situaciones para perdonar y nos cuesta un gran esfuerzo hacerlo.

Estar "despierto" es un proceso oscilante al principio, donde hay que estar muy atento a los pensamientos para dejarlos pasar y no identificarnos con ellos. Para integrar el proceso de perdón, no hay un tiempo establecido, ya que el tiempo es una percepción del inconsciente, y lo que para algunas personas puede costar años en aprender, para otra puede suponerle un instante.

Hoy se nos está diciendo que podemos elegir el júbilo en lugar del dolor. Podemos elegir en cada momento entre el Milagro del cambio de percepción o elegir ser una víctima.

Y es que en el mundo estamos entre ambas polaridades siempre: entre un rol de víctima en el que creemos que conseguimos algo a cambio, o el rol de maestro, donde todos nuestros problemas de interpretación subjetiva desaparecen por el mero hecho de comprender el "para qué está esa situación de ahí", ya que todo lo que nos ocurre, son lecciones que Dios quiere que aprenda. A su vez, el rol de víctima, es un proceso que se aprende al igual que se aprende el ego y todo ello lo desarrollamos durante las etapas del desarrollo humano que describí unas lecciones atrás.

Para explicar la forma que tenemos de relacionarnos con el mundo, desde un prisma que no lo hayamos hecho ya durante las lecciones, os quiero mencionar la teoría de la Terapia Racional Emotivo – Conductual (TREC) que fue  formulada por  Albert  Ellis  PhD,  en  1956,  en  Chicago,  durante  un  Congreso  de  la  “American Psychological Association”.

Básicamente  la  propuesta  de  la  TREC  es  que  pensamientos,  sentimientos  y conductas  actúan  de  forma  integrada  en  el  individuo,  y  que  la  perturbación emocional  proviene,  no  de  los  hechos  en  sí,  sino  de  la  evaluación  que  hacemos  de esos  hechos,  según los estamos percibiendo desde los ojos del ego.
Por  lo  tanto,  si  ocurre  algo  que  no  nos  gusta  y  lo  evaluamos  como  malo  (cognición), nos  sentiremos  mal  al  respecto,  ya  sea  enojados/as,  o  tristes  (sentimientos)  y haremos  algo  al  respecto,  llorar  o  evitar  la  situación  (conducta).

Sintética  y  gráficamente  la  teoría  se  resume  en  lo  que  se  denomina  como  el  “ABC”:

"A"  (por  "Activating  Event"):
Representa  el  acontecimiento  activador, suceso  o  situación._ Puede  ser  una  situación  o  acontecimiento  externo  o  un suceso  interno  (pensamiento,  imagen,  fantasía,  conducta,  sensación, emoción,  etc.).

*Ejemplo de mi trabajo:

"Una niña pequeña de menos de 7 años, jugando ve que puede saltarse el recorrido de las catenarias pasando por debajo, cuando va a acceder junto a su familia a un museo. Sin más dilación se agacha y pasa por debajo rebasando la línea trazada de las catenarias que hay antes de entrar al museo. Como tengo que hacer mi trabajo, me dirijo a la niña diciendo que respete las catenarias y no rebase la linea que trazan y que siga su recorrido correctamente. La niña cabizbaja, vuelve a la línea imaginaria trazada por las catenarias y no vuelve a pasarlas por debajo"

"B"  (por  "Belief  System"):
Representa  en  principio  al  sistema  de creencias,  pero  puede  considerarse  que  incluye  todo  el  contenido  del sistema  cognitivo: pensamientos,  recuerdos,  imágenes,  supuestos, inferencias,  actitudes,  atribuciones,  normas,  valores,  esquemas,  filosofía  de vida,  etc.  

"La conducta de la niña en A, hará que siga la creencia de que no debe rebasar las líneas que trazan los recorridos de las catenarias antes de entrar a cualquier recinto cuando haya una cola de espera, en cualquier otro lugar similar".

"C"  (por  "Consequence"):
Representa  la  consecuencia  o  reacción  ante "A".

Las  "C"  pueden  ser  de  tipo  emotivo  (emociones),  cognitivo (pensamientos)  o  conductual  (acciones).

"La consecuencia que producirá el hecho A, y la creencia B por la conducta empleada. Hará que quizás su inconciente no sepa diferenciar el mensaje (no debes rebasar la línea imaginaria) y en su vida le limiten ciertas conductas que impliquen saltarse una norma. El inconsciente no diferencia y puede que este hecho A, y la creencia producida por ello B, le límite en la vida en consecuencia C"

- Las  cogniciones  “B”

Con  respecto  a  "B",  para  una  mejor  comprensión  de  sus  conceptos,  podemos ejemplificar  algunas  cogniciones:      

Observaciones  (no  evaluativas):
Que  se  limitan  a  lo  observado.  "El hombre  está  caminando”.

Inferencias  (no  evaluativas):
Que  incorporan  hipótesis  o  supuestos que  pueden  ser  acertados  u  erróneos. 
"El  hombre  que  está  caminando intenta llegar a la oficina,  está  apurado, etc."

• Evaluaciones  preferenciales:
"Me  gusta  dormir  la  siesta".
"Deseo aprobar  el  examen”.

•  Evaluaciones  demandantes  o  "deboperturbadoras":
"Necesito  absolutamente  ser  valorado  por  mi tío". 
"Debo  absolutamente  rendir  un  examen  perfecto".

- Las  consecuencias  “C”:

Con  respecto  a  las  consecuencias  o  reacciones  (conductas  y  emociones),  la  REBT (Rational  Emotive  Behavior  Therapy)  distingue  entre  las  "apropiadas" ("funcionales"  o  "no  perturbadas")  y  las  "inapropiadas"  ("disfuncionales", "perturbadas"  o  "auto-saboteadoras").     

- Las  emociones (o  conductas) 
disfuncionales  se  caracterizan  por:

1.  Causar  un  sufrimiento  innecesario  o  desproporcionado  con  respecto a la  situación.

2.  Llevar  a  (o  implicar)  comportamientos  "auto-saboteadores" (contrarios  a  los  propios  intereses  u  objetivos).

3.  Dificultar  (o  impedir)  la  realización  de  las  conductas  necesarias para  lograr  los  objetivos  propios.  

4.  Están  asociadas  a  demandas  absolutistas  y  otras  distorsiones cognitivas  (concepto  fundamental  de  esta  teoría  que  se  describe  más adelante).

Evaluandonos a nosotros mismos, y sabiendo como nos afecta nuestro mundo externo en relación a causa-efecto, podremos elegir mejor nuestra decisiones en torno a los acontecimientos, las creencias y las consecuencias derivadas de ello. Así de esta manera podremos vislumbrar mejor, que podemos elegir el júbilo siempre antes que una situación de dolor.

~Comentario: Edgar Doménech Macías.


~Vídeo de la lección: Arantxa Carrera Salas.



Lección 189. Siento el Amor de Dios dentro de mi ahora


*Lección 189. Siento el Amor de Dios dentro de mi ahora*

1. Hay una luz en ti que el mundo no puede percibir. Y con sus ojos no la podrás ver, pues estás cegado por él. No obstante, tienes ojos con los que poder verla. Está ahí para que la contemples. No se puso en ti para que se mantuviese oculta de tu vista. Esta luz es un reflejo del pensamiento con el que practicamos ahora. Sentir el Amor de Dios dentro de ti es ver el mundo renovado, radiante de inocencia, lleno de esperanza y bendecido con perfecta caridad y amor.

2. ¿Quién podría sentir temor en un mundo así? Dicho mundo te da la bienvenida, se regocija de que hayas venido y te canta alabanzas mientras te mantiene a salvo de cualquier peligro o dolor. Te ofrece un hogar cálido y tranquilo en el que permanecer por un tiempo. Te bendice a lo largo del día, y te cuida durante la noche, cual silencioso guardián de tu sueño santo. Ve en ti la salvación, y protege la luz que mora en ti, en la que ve la suya propia. Te ofrece sus flores y su nieve como muestra de agradecimiento por tu benevolencia.

3. Éste es el mundo que el Amor de Dios revela. Es tan diferente del mundo que ves a través de los enturbiados ojos de la malicia y del miedo, que uno desmiente al otro. Sólo uno de ellos puede percibirse en absoluto. El otro no tiene ningún significado. A aquellos que ven surgir del ataque un mundo de odio listo para vengarse, asesinar y destruir, les resulta inconcebible la idea de un mundo en el que el perdón resplandece sobre todas las cosas y la paz ofrece su dulce luz a todo el mundo.

4. Sin embargo, el mundo del odio es igualmente invisible e inconcebible para aquellos que sienten dentro de sí el Amor de Dios. Su mundo refleja la quietud y la paz que refulge en ellos; la tranquilidad y la inocencia que ven a su alrededor; la dicha con la que miran hacia afuera desde los inagotables manantiales de dicha en su interior. Contemplan lo que han sentido dentro de sí, y ven su inequívoco reflejo por todas partes.

5. ¿Cuál de ellos quieres ver? Eres libre de elegir. Mas debes conocer la ley que rige toda visión y no dejar que tu mente se olvide de ella: contemplarás aquello que sientas en tu interior. Si el odio encuentra acogida en tu corazón, percibirás un mundo temible, atenazado cruelmente por las huesudas y afiladas garras de la muerte. Mas si sientes el Amor de Dios dentro de ti, contemplarás un mundo de misericordia y de amor.

6. Hoy pasamos de largo las ilusiones, según intentamos llegar hasta lo que es verdad en nosotros y sentir su infinita ternura, su Amor que sabe que somos tan perfectos como él mismo, y su visión, el don que su Amor nos ofrece. Hoy aprenderemos el camino, el cual es tan seguro como el Amor mismo, al que nos conduce. Pues su sencillez nos protege de las trampas que las descabelladas complicaciones del aparente razonar del mundo tienen como propósito ocultar.

7. Haz simplemente esto: permanece muy quedo y deja a un lado todos los pensamientos acerca de lo que tú eres y de lo que Dios es; todos los conceptos que hayas aprendido acerca del mundo; todas las imágenes que tienes acerca de ti mismo. Vacía tu mente de todo lo que ella piensa que es verdadero o falso, bueno o malo; de todo pensamiento que considere digno, así como de todas las ideas de las que se siente avergonzada. No conserves nada. No traigas contigo ni un solo pensamiento que el pasado te haya enseñado, ni ninguna creencia que, sea cual sea su procedencia, hayas aprendido con anterioridad. Olvídate de este mundo, olvídate de este curso, y con las manos completamente vacías, ve a tu Dios.

8. ¿No es acaso Él Quien sabe como llegar a ti? Tú no necesitas saber cómo llegar a Él. Tu papel consiste simplemente en permitir que todos los obstáculos que has interpuesto entre el Hijo y Dios el Padre sean eliminados silenciosamente para siempre. Dios hará lo que le corresponde hacer en gozosa e inmediata respuesta. Pide y recibirás. Mas no vengas con exigencias, ni le señales el Camino por donde Él debe aparecer ante ti. La manera de llegar a Él es simplemente dejando que Él sea lo que es. Pues de esa forma se proclama también tu realidad.

9. Así pues, hoy no elegiremos el camino por el que vamos a Él. Pero sí elegimos dejar que Él venga a nosotros. Y con esta decisión descansamos. Su Amor se abrirá paso por su cuenta en nuestros corazones serenos y en nuestras mentes abiertas. Es indudable que lo que no ha sido negado se encuentra ahí, si es que es verdad y puede alcanzarse. Dios conoce a Su Hijo y sabe cómo llegar a él. No necesita que Su Hijo le muestre el camino. A través de cada puerta abierta Su Amor refulge hacia afuera desde su hogar interno e ilumina al mundo con inocencia.

10. Padre, no sabemos cómo llegar a Ti. Pero te hemos llamado y Tú nos has contestado. No interferiremos. Los caminos de la salvación no son nuestros, pues te pertenecen a Ti. Y es a Ti a donde vamos para encontrarlos. Nuestras manos están abiertas para recibir Tus dones. No tenemos ningún pensamiento que no pensemos contigo, ni abrigamos creencia alguna con respecto a lo que somos o a Quién nos creó. Tuyo es el camino que queremos hallar y seguir. Y sólo pedimos que Tu Voluntad, que también es la nuestra, se haga en nosotros y en el mundo, para que éste pase a formar parte del Cielo. Amén.


*Lección 189 UCDM: “Siento el Amor de Dios dentro de mi ahora”

Para sentir el amor dentro de nosotros mismos, es importante saber que somos seres unidos en cuerpo, mente y alma, y en este sentido la psicosomática nos da unas claves muy importantes para comprender esta lección en mayor profundidad e integrar las enseñanzas espirituales que nos brinda Un Curso de Milagros. 

En primer lugar voy a explicar brevemente la historia de la psicosomática. 

Desde sus orígenes, la medicina se ha movido entre dos polaridades conceptuales: una, centrada en el estudio de un síntoma corporal en específico, ubicado en un órgano y tejido concreto, dividiendo así el cuerpo en zonas aparentemente independientes las unas de las otras; la otra, centrada en un concepto holístico en el que el origen de la enfermedad se concibe desde una unidad cuerpo-mente. El concepto holístico en esta disciplina científica no es nuevo; está asociado al concepto «psicosomático». 

El concepto psicosomático proviene del griego “psyché” (alma) y “soma” (cuerpo). Como especialidad médica, existe desde hace no más de unas décadas. Sin embargo, sus orígenes son mucho más antiguos. De hecho, se inicia en la época griega. Hipócrates (460 a. C.- 370 a. C.), considerado el padre de la medicina, concibe al cuerpo como unidad funcional regulada por la psyché, el alma:

“El cuerpo humano es un todo, cuyas partes se interpenetran. El cuerpo tiene un elemento interior de cohesión, el alma; ella crece y disminuye, renace en cada instante hasta la muerte; es la gran parte orgánica del ser” (Hipócrates).

Una de las grandes aportaciones de Hipócrates fue la de separar la medicina de la religión, argumentando que la enfermedad no era un castigo de los dioses sino una confluencia multifactorial en la que, por ejemplo, la alimentación, el estilo de vida o los factores ambientales tienen su importancia a la la hora de enfermar. Grandes figuras filosóficas como Platón (428-347 a.C.) y Aristóteles (384-322 a.C.) también concebían en su momento la existencia de una unión entre el cuerpo y el alma y que la curación del cuerpo estaba relacionada con la curación del espíritu. Sin embargo, no es hasta la llegada de Freud (1856-1939) y la aparición del psicoanálisis que los factores psicológicos del paciente toman un papel destacado como elemento a tener en cuenta a la hora de enfermar. Freud dio relevancia a la influencia de los factores psíquicos en la aparición de síntomas somáticos.

“Todos los estados anímicos son, en cierta medida, afectivos, y de ninguno están ausentes las exteriorizaciones corporales y la capacidad de alterar procesos físicos. Cuando se formula un juicio sobre dolores corporales, es preciso tomar en cuenta su evidentísima dependencia de condiciones anímicas” (Freud, 1890. AE, 1, págs. 119-120).

Toda esta explicación, nos hace comprender, que estar en equilibrio en cuerpo, mente y alma, nos va a hacer estar unidos al mayor amor que existe, el amor incondicional de Dios. Este es un amor que se siente muy adentro, un amor que nace fruto de la comprensión de lo que somos. Este amor se siente en estado de presencia, donde la mente se vacía de pensamientos sin sentido y donde se accede al verdadero conocimiento que el Curso nos quiere acercar. Recuerda: 

“El Espíritu Santo es la transferencia de la percepción al conocimiento” (T-5.III.1:2)

*Comentario: Edgar Doménech Macías

*Libro: El camino hacia el despertar I




Lección 188. La paz de Dios refulge en mi ahora


*Lección 188. La paz de Dios refulge en mi ahora*

1. ¿Por qué esperar al Cielo? Los que buscan la luz están simplemente cubriéndose los ojos. La luz ya está en ellos. La iluminación es simplemente un reconocimiento, no un cambio. La luz es algo ajeno al mundo, y tú en quien mora la luz eres asimismo un extraño aquí. La luz vino contigo desde tu hogar natal, y permaneció contigo, pues es tuya. Es lo único que trajiste contigo de Aquel que es tu Fuente. Refulge en ti porque ilumina tu hogar, y te conduce de vuelta al lugar de donde vino y donde finalmente estás en tu hogar.

2. Esta luz no se puede perder. ¿Por qué esperar a encontrarla en el futuro, o creer que se ha perdido o que nunca existió? Es tan fácil contemplarla que los argumentos que demuestran que no puede existir se vuelven irrisorios. ¿Quién podría negar la presencia de lo que contempla en sí mismo? No es difícil mirar en nuestro interior, pues ahí nace toda visión. Lo que se ve, ya sea en sueños o procedente de una Fuente más verdadera, no es más que una sombra de lo que se ve a través de la visión interna. Ahí comienza la percepción y ahí termina. No tiene otra fuente que ésta.

3. La paz de Dios refulge en ti ahora, y desde tu corazón se extiende por todo el mundo. Se detiene a acariciar cada cosa viviente, y le deja una bendición que ha de perdurar para siempre. Lo que da no puede sino ser eterno. Elimina todo pensamiento de lo efímero y de lo que carece de valor. Renueva todos los corazones fatigados e ilumina todo lo que ve según pasa de largo. Todos sus dones se le dan a todo el mundo, y todo el mundo se une para darte las gracias a ti que das y a ti que has recibido.

4. El resplandor de tu mente le recuerda al mundo lo que ha olvidado, y éste a su vez, restituye esa memoria en ti. Desde ti la salvación irradia dones inconmensurables, que se dan y se devuelven. A ti que das el regalo, Dios Mismo te da las gracias. Y la luz que refulge en ti se vuelve aún más brillante con Su bendición, sumándose así a los regalos que tienes para ofrecérselos al mundo.

5. La paz de Dios jamás se puede contener. El que la reconoce dentro de sí tiene que darla. Y los medios a través de los que puede hacerlo residen en su entendimiento. Puede perdonar porque reconoció la verdad en él. La paz de Dios refulge en ti ahora, así como en toda cosa viviente. En la quietud la paz de Dios se reconoce universalmente. Pues lo que tu visión interna contempla es tu percepción del universo.

6. Siéntate en silencio y cierra los ojos. La luz en tu interior es suficiente. Sólo ella puede concederte el don de la visión. Ciérrate al mundo exterior, y dale alas a tus pensamientos para que lleguen hasta la paz que yace dentro de ti. Ellos conocen el camino. Pues los pensamientos honestos, que no están mancillados por el sueño de cosas mundanas externas a ti, se convierten en los santos mensajeros de Dios Mismo.

7. Éstos son los pensamientos que piensas con Él. Ellos reconocen su hogar y apuntan con absoluta certeza hacia su Fuente, donde Dios el Padre y el Hijo son uno. La paz de Dios refulge sobre ellos, pero ellos no pueden sino permanecer contigo también, pues nacieron en tu mente, tal como tu mente nació en la de Dios. Te conducen de regreso a la paz, desde donde vinieron con el sólo propósito de recordarte cómo regresar.

8. Ellos acatan la Voz de tu Padre cuando tú te niegas a escuchar. Y te instan dulcemente a que aceptes Su Palabra acerca de lo que eres en lugar de fantasías y sombras. Te recuerdan que eres el co-creador de todas las cosas que viven. Así como la paz de Dios refulge en ti, refulge también en ellas.

9. El propósito de nuestras prácticas de hoy es acercarnos a la luz que mora en nosotros. Tomamos rienda de nuestros pensamientos errantes y dulcemente los conducimos de regreso allí donde pueden armonizarse con los pensamientos que compartimos con Dios. No vamos a permitir que sigan descarriados. Dejaremos que la luz que mora en nuestras mentes los guíe de regreso a su hogar. Los hemos traicionado al haberles ordenado que se apartasen de nosotros. Pero ahora les pedimos que regresen y los purificamos de cualquier anhelo extraño o deseo confuso. Y así, les restituimos la santidad que es su herencia.

10. De esta forma, nuestras mentes quedan restauradas junto con ellos, y reconocemos que la paz de Dios refulge todavía en nosotros, y que se extiende desde nosotros hasta todas las cosas vivientes que comparten nuestra vida. Las perdonamos a todas, y absolvemos al mundo entero de lo que pensábamos que nos había hecho. Pues somos nosotros quienes construimos el mundo como queremos que sea. Ahora elegimos que sea inocente, libre de pecado y receptivo a la salvación. Y sobre él vertemos nuestra bendición salvadora, según decimos: La paz de Dios refulge en mí ahora. Que todas las cosas refuljan sobre mí en esa paz, y que yo las bendiga con la luz que mora en mí.


~Lección 188 UCDM:
"La paz de Dios refulge en mí ahora"

*Comentario*

Siguiendo la línea de la lección dónde os explicamos la diferencia entre "los consejeros de la mente" (la mente errada o del ego o la mente recta o del Espíritu Santo), todo sistema de pensamiento depende de tres tipos de realidad que usamos de forma inconsciente. A estos los llamamos los tres niveles de realidad. 

La información que percibimos del exterior es entendida desde diferentes niveles de realidad, que podemos clasificar según su complejidad:

La realidad de primer orden o evidencias sensoriales. Se refiere a todo aquello que puedo constatar y verificar sensorialmente. Previamente a esto, tendremos un código en que nos habremos puesto de acuerdo. 

Por ejemplo:
- “mi marido se llama Juan”
- “está lloviendo”
- “agarró un lápiz amarillo con la mano derecha” 
- “llegó a casa a las 12:30 h.”

Frente a una afirmación de este tipo, todos estamos de acuerdo en responder sí o no. Es una realidad objetiva que se puede comprobar y verificar dependiendo de nuestros aprendizajes en el mundo externo. 

La realidad de segundo orden o interpretaciones personales. En este caso son mis apreciaciones.

Por ejemplo: 
- “Mi marido se llama Juan; es apuesto y trabajador”. 

La segunda frase es una interpretación: no todos tenemos la misma opinión o la misma idea de “trabajador” o de “apuesto”. “Es bueno que llueva”, es otro ejemplo de realidad de segundo orden. En este orden de realidad hay implícita una interpretación de la realidad subjetiva. 
En el caso del que llegaba a las 12:30 habiendo quedado a las 12:00, en este nivel podríamos decir “llegó muy tarde”, donde “muy tarde” ya sería una inferencia con varias posibles interpretaciones. Estas interpretaciones son las que nos dice el Curso que usamos para sacar nuestras conclusiones y nuestra verdad inamovible, y es lo que nos hace perder la paz a cambio de tener razón. 

La realidad de tercer orden, es decir, cómo me siento con mi interpretación frente a esa realidad. Siguiendo el ejemplo, en este caso sería: “Soy una persona afortunada porque mi marido es apuesto y trabajador” o “estoy triste porque llueve”. La interpretación de lo que se piensa, lo que se piensa de lo que piensa, la conclusión de la conclusión. Es el significado que atribuimos a la interpretación sensorial. 

Las personas dan significado a sus interpretaciones. La interpretación de la interpretación, pensar sobre el pensar; esta realidad es precisamente la que nos ancla en los estados internos. Es el miedo a tener miedo o la tristeza profunda por verse triste, por ejemplo. Es el nivel más complejo y el que más nos aleja de la realidad objetiva. 

En el caso de alguien que llega tarde, una realidad de tercer orden sería decir “es un maleducado”, ya que sería tomar una conclusión de algo que es una interpretación, un juicio de una interpretación subjetiva.

Pues explico esto, para que vislumbremos que todo juicio o interpretación, está sujeta en la mayoría de los casos, a un estado mental desconectado completamente de lo que somos por naturaleza. Todo esto, nos hace perder la cordura, a cambio de querer tener la razón siempre, basadas en conclusiones ancladas a las experiencias de nuestro pasado. Y ese pasado, es lo que nos ata al sufrimiento por no saber vivir el presente.

Hoy reflexiona sobre esto:
"¿Qué quiero tener la razón todo el tiempo o ser feliz?" 

~Comentario: Edgar Doménech Macías. 


~Vídeo de la lección: Arantxa Carrera Salas.

Lección 187. Bendigo al mundo porque me bendigo a mi mismo


*Lección 187. Bendigo al mundo porque me bendigo a mi mismo*

1. Nadie puede dar lo que no tiene. De hecho, dar es la prueba de que se tiene. Hemos hecho mención de esto anteriormente. Mas no es eso lo que hace que sea difícil de creer. Nadie duda de que primero se debe poseer lo que se quiere dar. Es en la segunda parte de la afirmación donde el mundo y la percepción verdadera difieren. Si has tenido y has dado, el mundo afirma que has perdido lo que poseías. La verdad mantiene que dar incrementa lo que posees.

2. ¿Cómo va a ser posible esto? Pues es seguro que si das una cosa finita tus ojos físicos dejarán de percibirla como tuya. No obstante, hemos aprendido que las cosas sólo representan los pensamientos que dan lugar a ellas. Y no careces de pruebas de que cuando compartes tus ideas, las refuerzas en tu propia mente. Tal vez la forma en que el pensamiento parece manifestarse cambie al darse. No obstante, éste tiene que retornar al que lo da. Y la forma que adopte no puede ser menos aceptable. Tiene que ser más.

3. Las ideas tienen primero que pertenecerte antes de que las puedas dar. Y si has de salvar al mundo, tienes que primero aceptar la salvación para ti mismo. Mas no creerás que ésta se ha consumado en ti hasta que no veas los milagros que les brinda a todos aquellos a quienes contemples. Con esto, la idea de dar se clarifica y cobra significado. Ahora puedes percibir que al dar, tu caudal aumenta.

4. Protege todas las cosas que valoras dándolas, y así te asegurarás de no perderlas nunca. Y con ello queda demostrado que lo que no creías tener te pertenece. Mas no le atribuyas valor a su forma. Pues ésta cambiará, y con el tiempo no será reconocible por mucho que trates de conservarla. Ninguna forma perdura. El pensamiento tras la forma de todo es lo que es inmutable.

5. Da gustosamente, pues con ello sólo puedes beneficiarte. El pensamiento sigue vivo y su fuerza aumenta a medida que se refuerza al darse. Los pensamientos se extienden al compartirse, pues no se pueden perder. No hay un dador y un receptor en el sentido en el que el mundo los concibe. Hay un dador que conserva lo que da, y otro que también habrá de dar. Y ambos ganarán en este intercambio, pues cada uno de ellos dispondrá del pensamiento en la forma que le resulte más útil. Lo que aparentemente pierde es siempre algo que valorará menos que aquello que con toda seguridad le será devuelto.

6. Nunca olvides que sólo te das a ti mismo. El que entiende el significado de dar, no puede por menos que reírse, de la idea del sacrificio. Tampoco puede dejar de reconocer las múltiples formas en que se puede manifestar el sacrificio. Se ríe asimismo del dolor y de la pérdida, de la enfermedad y de la aflicción, de la pobreza, del hambre y de la muerte. Reconoce que el sacrificio sigue siendo la única idea que yace tras todo esto, y con su dulce risa todo ello sana.

7. Una vez que una ilusión se reconoce como tal, desaparece. Niégate a aceptar el sufrimiento, y eliminarás el pensamiento de sufrimiento. Cuando eliges ver todo sufrimiento como lo que es, tu bendición desciende sobre todo aquel que sufre. El pensamiento de sacrificio da lugar a todas las formas que el sufrimiento aparenta adoptar. Mas el sacrificio es una idea tan demente que la cordura la descarta de inmediato.

8. Jamás creas que puedes hacer sacrificio alguno. No hay cabida para el sacrificio en lo que tiene valor. Si surge tal pensamiento, su sola presencia demuestra que se ha cometido un error, el cual es necesario corregir. Tu bendición lo corregirá. Habiéndosete dado a ti primero, ahora es tuya para que tú a tu vez la des. Ninguna forma de sacrificio o de sufrimiento puede prevalecer por mucho tiempo ante la faz de uno que se ha perdonado y bendecido a sí mismo.

9. Las azucenas que te ofrece tu hermano se depositan ante tu altar, junto con las que tú le ofreces a él. ¿Quién podría tener miedo de contemplar una santidad tan hermosa? La gran ilusión del temor a Dios queda reducida a la nada ante la pureza que aquí has de contemplar. No tengas miedo de mirar. La bendición que has de contemplar eliminará todo pensamiento de forma, y en su lugar dejará allí para siempre el regalo perfecto, el cual aumentará eternamente, será por siempre tuyo y será por siempre dado.

10. Ahora somos uno en pensamiento, pues el miedo ha desaparecido. Y aquí, ante el altar a un solo Dios, a un solo Padre, a un solo Creador y a un solo Pensamiento, nos alzamos juntos como el único Hijo de Dios. No estamos separados de Aquel que es nuestra Fuente ni distanciados de los hermanos que forman parte de nuestro único Ser, Cuya inocencia nos ha unido a todos cual uno solo, sino que nos alzamos en gloriosa bendición y damos tal como hemos recibido. Tenemos el Nombre de Dios en nuestros labios. Y cuando miramos en nuestro interior, vemos brillar la pureza del Cielo en nuestro reflejo del Amor de nuestro Padre.

11. Ahora somos bendecidos y ahora bendecimos al mundo. Queremos extender lo que hemos contemplado porque queremos verlo en todas partes. Queremos verlo refulgir con la gracia de Dios en todos nuestros hermanos. No queremos que se le niegue a nada de lo que vemos. Y para cerciorarnos de que esta santa visión es nuestra, se la ofrecemos a todo lo que vemos. Pues allí donde la veamos, nos será devuelta en forma de azucenas que podremos depositar sobre nuestro altar, convirtiéndolo así en un hogar para la Inocencia Misma, la cual mora en nosotros y nos ofrece Su Santidad para que sea nuestra.


~Lección 187 UCDM:
"Bendigo al mundo porque me bendigo a mi mismo"

*Comentario:

Desde que nacemos hasta el día que empezamos el proceso de despertar, vivimos sumergidos en un mundo que percibimos como hostil: El sufrimiento del mundo, la tristeza por momentos, la pobreza que vemos en los demás o en nosotros mismos, las noticias negativas y de miedo en medios de comunicación... Todo esto, hace mella en nuestro sistema de pensamiento y en la percepción que tenemos acerca de lo que vemos con los ojos del cuerpo, y como consecuencia proyectamos un mundo más cercano a la demecia que a la cordura.

Con el paso del tiempo, empezamos a darnos cuenta, que no "nos estabamos enterando de que va este mundo". Viviamos en el victimismo total, en echar las culpas siempre a todo lo demás, porque a lo que más tememos, es a asumir la responsabilidad de cambiar el mundo que percibimos y para ello algo debemos cambiar en nosotros mismos. 

Con esto quiero decir efectivamente, que todo lo que nos pasa, es porque lo hemos pedido (consciente o inconscientemente) y se representa en el mundo que tenemos delante.

Hoy el Curso nos quiere ilustrar que existen dos formas diametralmente opuestas de pensar y en el libro de texto, se nos dice que todo ocurre porque así lo hemos pedido dependiendo del maestro al que decidimos escuchar en nuestra mente.

Esta petición inconsciente mental, se representa en el mundo que ves, como si fuera un actor representando un papel de teatro, cuyos actores siguen un camino trillado o uno de paz. Si percibes el mundo con cualquiera de los dos maestros (el ego o el Espíritu Santo; la mente errada o la mente recta), es lo que determinará como te sentirás luego y como reaccionaras ante el mundo externo. 

A estos dos maestros, el Curso lo cita en estos fragmentos que dejo a continuación, como los consejeros de nuestra mente:

"Debe  quedar  claro,  no obstante,  que  es  más  fácil  que  tu  día  transcurra  felizmente  si  no permites que  la  infelicidad haga  acto  de  presencia  en primer  lugar.  Pero esto requiere  tener práctica  con las reglas  que  te  protegen de  los  embates  del  temor.  Cuando hayas  dominado  estas  reglas,  el  amargo sueño de  juicios  habrá  sido des-hecho para  siempre.  Pero mientras  tanto,  necesitas  poner en práctica las  reglas  que  lo  deshacen. Examinemos, pues, una  vez  más  la  primera  de  las  decisiones  que  aquí  se ofrecen" (T-30. I. 13)

"Hemos  dicho  que  puedes  comenzar  el  día  felizmente  sí  decides  no tomar  ninguna  decisión por tu  cuenta.  Esto de  por sí  parece  ser una  decisión. Sin embargo,  tú no puedes  tomar decisiones  por tu cuenta. La  única  cuestión  es  entonces  con  quién eliges  tomarlas. Eso es  todo. La  primera  regla, pues, no es  una  coacción,  sino la  simple  afirmación  de  un simple  hecho.  No tomas  decisiones  por tu cuenta, independientemente  de  lo que  decidas. Pues  o bien se  toman con ídolos  o bien con  Dios.  Y le  pides  ayuda  al  anti-Cristo o a  Cristo, y aquel  que  elijas  se  unirá  a  ti  y te  dirá  lo que  debes  hacer" (T-30. I. 14).

"Tu día  no transcurre  al  azar. La  clase  de  día  que  tienes  lo  determina  aquello  con lo que  eliges vivirlo, y la  manera  en que  percibe  tu felicidad  el  amigo a  quien  acudes  en  busca  de  consejo. Siempre  pides  consejo  antes  de  tomar  cualquier decisión.  Es  esencial  que  entiendas  esto,  pues  así  te darás  cuenta  de  que  en esto  no hay coerción  ni  motivos  para  que  te  opongas  a  ello por el  hecho de que  te  impide  ser libre. Nadie  puede  escaparse  de  lo que  inevitablemente  ha  de  ocurrir.  Y  si  tú crees que  puedes, estás  equivocado" (T-30. I. 15).

"Pues  tu consejero  y tú tenéis  que  estar  de  acuerdo  con respecto a  lo  que  deseas  antes  de  que  pueda  ocurrir. Es  este  convenio  lo que  permite  que  todas  las cosas  ocurran.  Pues  nada  puede  ocurrir  sin algún tipo de  unión,  ya  sea  con un sueño de  juicios  o con la  Voz  que  habla  en favor  de  Dios. Las  decisiones  producen resultados  precisamente  porque  no se toman aisladamente. Las  tomáis  tu consejero  y tú, y son tanto  para  ti  como para  el  mundo.  El  día que  deseas  tener se  lo  ofreces  al  mundo, pues  transcurrirá  tal  como  lo hayas  pedido  y reforzará  el dominio de  tu consejero  en el  mundo.  ¿A  qué  reino  le  pertenece  tu mundo  hoy?  ¿Qué  clase  de  día vas  a  decidir  tener?" (T-30. I. 16)

Me parecía sumamente importante aclarar con estos cuatros fragmentos, la lección de hoy. Si nos bendecimos a nosotros mismos y a nuestra mente, aprendemos a mejorar la calidad de nuestros pensamientos. Y como consecuencia de ello, bendeciremos el mundo que proyectamos delante de nosotros mismos, y por ende, dejaremos de pensar con el ego y ver un mundo hostil para cambiar la percepción y estar en un estado mental de paz, dicha, calma y sosiego.

Esa es la liberación de nuestra mente.

Esa es nuestra Paz y felicidad absoluta.

~Comentario: Edgar Doménech Macías. 


~Vídeo de la lección: Arantxa Carrera Salas.

Lección 186. De mi depende la salvación del mundo


*Lección 186. De mi depende la salvación del mundo*

1. Ésta es la afirmación que algún día habrá de erradicar de toda mente todo vestigio de arrogancia. Éste es el pensamiento de la verdadera humildad, que no te adjudica ninguna otra función, excepto la que se te ha encomendado. Dicho pensamiento supone tu aceptación del papel que te fue asignado, sin insistir en que se te asigne otro. No se detiene a considerar qué papel es el que es adecuado para ti. Tan sólo reconoce que la Voluntad de Dios se hace tanto en la tierra como en el Cielo. Une a todas las voluntades de la tierra en el plan celestial para la salvación del mundo, y les restituye la paz del Cielo.

2. No nos opongamos a nuestra función. No fuimos nosotros quienes la establecimos. No fue idea nuestra. Se nos han proporcionado los medios para llevarla a cabo perfectamente. Lo único que se nos pide es que aceptemos nuestro papel con genuina humildad, y que no neguemos con un aire de falsa arrogancia que somos dignos de él. Poseemos la fuerza necesaria para hacer lo que se nos pide llevar a cabo. Nuestras mentes están perfectamente capacitadas para desempeñar el papel que nos asignó Uno que nos conoce bien.

3. Mientras no entiendas su significado, puede que la idea de hoy te parezca muy ardua. Lo único que dice es que tu Padre te recuerda todavía y te ofrece la perfecta confianza que tiene en ti, Su Hijo. No te pide que seas diferente de como eres en modo alguno. ¿Qué otra cosa sino esto podría pedir la humildad? ¿Y qué otra cosa sino esto podría negar la arrogancia? Hoy no dejaremos de cumplir nuestro cometido con la engañosa excusa de que es un insulto a la modestia. Es el orgullo el que se niega a responder a la Llamada del Propio Dios.

4. Hoy dejaremos a un lado todo vestigio de falsa humildad para poder escuchar la Voz de Dios revelarnos lo que desea que hagamos. No pondremos en duda nuestra capacidad para llevar a cabo la función que Él nos ofrezca. Sólo estaremos seguros de que Él conoce nuestras fuerzas, nuestra sabiduría y nuestra santidad. Y si Él nos considera dignos, es que lo somos. Es sólo la arrogancia la que opina de otra manera.

5. Hay una manera, y sólo una, de liberarte del encarcelamiento al que te ha llevado tu plan de probar que lo falso es verdadero. Acepta en lugar de él el plan que tú no trazaste. No juzgues si eres o no merecedor de él. Si la Voz de Dios te asegura que la salvación necesita que tú desempeñes tu papel y que la totalidad depende de ti, ten por seguro que así es. Los arrogantes tienen que aferrarse a las palabras, temerosos de ir más allá de ellas y de experimentar lo que podría poner en entredicho su postura. Los humildes, en cambio, son libres para oír la Voz que les dice lo que son y lo que deben hacer.

6. La arrogancia forja una imagen de ti que no es real. Ésa es la imagen que se estremece y huye aterrorizada cuando la Voz que habla por Dios te asegura que posees la fuerza, la sabiduría y la santidad necesarias para ir más allá de toda imagen. Tú, a diferencia de la imagen de ti mismo, no eres débil. No eres ignorante ni impotente. El pecado no puede mancillar la verdad que mora en ti, ni la aflicción puede acercarse al santo hogar de Dios.

7. Esto es lo que te dice la Voz que habla por Dios. Y según Él te habla, la imagen se estremece e intenta atacar la amenaza que le resulta desconocida, al sentir que sus cimientos se derrumban. Abandónala. La salvación del mundo depende de ti, y no de ese pequeño montón de polvo. ¿Qué podría esa imagen decirle al santo Hijo de Dios? ¿Por qué tiene él que preocuparse por ella en absoluto?

8. Y así hallamos nuestra paz. Aceptaremos la función que Dios nos encomendó, pues toda ilusión descansa sobre la absurda creencia de que podemos inventar otra función para nosotros. Los papeles que nosotros mismos nos hemos auto-otorgado son inestables y parecen oscilar entre la aflicción y la dicha extática del amor y de amar. Podemos reír o llorar, recibir el día de buen grado o bien recibirlo con lágrimas. Nuestro propio ser parece cambiar según experimentamos múltiples cambios en nuestro estado de ánimo, y nuestras emociones nos remontan hacia lo alto o nos estrellan contra el suelo sumiéndonos en la desolación.

9. ¿Es éste el Hijo de Dios? ¿Habría podido Él crear semejante inestabilidad y llamarla Su Hijo? Aquel que es inmutable comparte Sus atributos con Su creación. Ninguna de las imágenes que Su Hijo aparenta forjar afecta lo que él es. Dichas imágenes revolotean por su mente como hojas arrastradas por el viento, que forman diseños fugaces y se desbandan para volverse a agrupar hasta finalmente dispersarse. O como los espejismos que se ven en el desierto.

10. Estas imágenes insubstanciales desaparecerán y dejarán tu mente libre y serena cuando aceptes la función que se te ha encomendado. Las imágenes que fabricas sólo dan lugar a metas conflictivas, transitorias y vagas, inciertas y ambiguas. ¿Quién podría mantener un esfuerzo constante o poner todas sus energías y empeño en metas como éstas? Las funciones que el mundo tiene en gran estima son tan inciertas, que aun las más sólidas cambian por lo menos diez veces por hora. ¿Qué se puede esperar de metas como éstas?

11. Como bello contraste, tan seguro como el retorno del sol cada mañana para disipar la noche, tu verdadera función se perfila clara e inequívocamente. No hay duda acerca de su validez. Pues procede de Uno que no conoce el error y Cuya Voz está segura de Sus mensajes. Éstos nunca cambiarán ni estarán en conflicto. Todos ellos apuntan hacia un solo objetivo, el cual puedes alcanzar. Puede que tu plan sea imposible, pero el de Dios jamás puede fracasar porque Él es su Fuente.

12. Haz lo que la Voz de Dios te indique. Y si te pide que hagas algo que parece imposible, recuerda Quién es el que te lo pide y quién el que quiere negarse. Luego considera esto: ¿Quién de los dos es más probable que esté en lo cierto, la Voz que habla por el Creador de todas las cosas y que las conoce exactamente como son o la distorsionada imagen de ti mismo, que es inconsistente y está confundida, perpleja e insegura de todo? No permitas que su voz te dirija. Oye en su lugar una Voz que es inequívoca y que te habla de la función que te encomendó tu Creador, Quien te recuerda y te exhorta a que te acuerdes de Él ahora.

13. Su dulce Voz llama desde lo conocido a lo que no conoce. Él quiere consolarte, aunque no conoce el pesar. Él quiere hacer una restitución, si bien goza de absoluta plenitud; Él quiere hacerte un regalo, si bien sabe que ya lo tienes todo. Él tiene Pensamientos que satisfacen cualquier necesidad que Su Hijo perciba, si bien Él no las ve. Pues el Amor sólo puede dar, y lo que se da en Su Nombre se manifiesta en la forma más útil posible en un mundo de formas.

14. Ésas son las formas que jamás pueden engañar, ya que proceden de la Amorfía Misma. El perdón es una forma terrenal de amor, que, como tal, no tiene forma en el Cielo. No obstante, lo que aquí se necesite, aquí se concederá. Valiéndote de esta forma puedes desempeñar tu función incluso aquí, si bien el amor significará mucho más para ti cuando se haya restaurado en ti el estado de amorfía. La salvación del mundo depende de ti que puedes perdonar. Ésa es tu función aquí.


~Lección 186 UCDM:
"De mi depende la salvación del mundo"

*Comentario:

Todo depende de nuestra forma de relacionarnos con el mundo que creemos tener frente a nosotros y hoy el Curso nos dice que de nosotros mismos depende la salvación del mundo que vemos y percibimos, porqué de nosotros depende cambiar de percepción sobre lo que acontece.

Estamos llenos de creencias heredadas, compradas y fabricadas por los pensamientos de otros que se nos inculcan durante nuestras etapas del desarrollo humano. Nos saboteamos mentalmente todo el tiempo, nos desvalorizamos, no nos creemos capaces de afrontar cualquier situación cotidiana y todo lo vemos desde la posición de víctima en vez de ver cualquier situación como lo que es desde LA VERDAD: Un aprendizaje. 

En este aprendizaje tenemos que elegir desaprender los viejos mecanismos del lenguaje, atados a interpretaciones mundanas que el mundo del ego nos quiere enseñar, para dar paso al nuevo pensamiento.

Este nuevo pensamiento, aboga por la conexión con lo divino, por no juzgar nada de lo que ocurre y saber verlo desde la comprensión y el aprendizaje.

Todo lo que tenemos delante es una oportunidad para sanar. Una oportunidad para romper las barreras mentales inoculadas por la realidad y la sociedad que creemos ver, y elegir de nuevo quiénes queremos ser con respecto a esto.

Recuerda siempre este axioma:

"No quieras cambiar al mundo, elige cambiar tu pensamiento respecto al mundo, y todo tu mundo se verá de otra manera completamente diferente" (Edgar Doménech Macías) 

~Comentario: Edgar Doménech Macías. 


~Vídeo de la lección: Arantxa Carrera Salas.

Lección 185. Deseo la paz de Dios


*Lección 185. Deseo la paz de Dios*

1. Decir estas palabras no es nada. Pero decirlas de corazón lo es todo. Si pudieras decirlas de corazón, aunque sólo fuera por un instante, jamás volverías a sentir pesar alguno, en ningún lugar o momento. Recobrarías plena conciencia del Cielo, el recuerdo de Dios quedaría completamente reinstaurado y la resurrección de toda la creación plenamente reconocida.

2. No hay nadie que pueda decir estas palabras de todo corazón y no curarse. Ya no podría entretenerse con sueños o creer que él mismo es un sueño. No podría inventar un infierno y creer que es real. Desea la paz de Dios, y se le concede. Eso es todo lo que desea y todo lo que recibirá. Son muchos los que han dicho estas palabras. Pero ciertamente son muy pocos los que las han dicho de todo corazón. No tienes más que contemplar el mundo que ves a tu alrededor para cerciorarte de cuán pocos han sido. El mundo cambiaría completamente sólo con que hubiese dos que estuviesen de acuerdo en que esas palabras expresan lo único que ellos anhelan.

3. Dos mentes con un solo empeño se vuelven tan fuertes que lo que disponen se convierte en la Voluntad de Dios. Pues las mentes sólo se pueden unir en la verdad. En sueños, no hay dos mentes que puedan compartir la misma intención. Para cada una de ellas, el héroe del sueño es distinto, y el desenlace deseado no es el mismo. El perdedor y el ganador simplemente alternan de acuerdo con patrones cambiantes, según la proporción entre ganancia y pérdida y entre pérdida y ganancia adquiere un matiz diferente o adopta otra forma.

4. No obstante, lo único que se puede hacer en sueños es transigir. A veces ello adopta la forma de una unión, pero sólo la forma. En los sueños nada tiene significado, pues su meta es transigir. Las mentes no pueden unirse en sueños. Sólo pueden negociar. Mas ¿qué trato podrían hacer que les proporcionase la paz de Dios? Las ilusiones pasan a ocupar Su lugar. Y lo que Él es deja de tener significado para las mentes dormidas empeñadas en hacer tratos, cada cual en beneficio propio y a costa de la pérdida de otros.

5. Desear la paz de Dios de todo corazón es renunciar a todos los sueños. Pues nadie que diga estas palabras de todo corazón desea ilusiones o busca la manera de obtenerlas. Las ha examinado y se ha dado cuenta de que no le ofrecen nada. Ahora procura ir más allá de ellas, al reconocer que otro sueño sólo le ofrecería lo mismo que los demás. Para él, todos los sueños son uno. Y ha aprendido que la única diferencia entre ellos es la forma que adoptan, pues cualquiera de ellos suscitará la misma desesperación y zozobra que los demás.

6. La mente que desea la paz de todo corazón debe unirse a otras mentes, pues así es como se alcanza la paz. Y cuando el deseo de paz es genuino, los medios para encontrarla se le conceden en una forma tal que cada mente que honradamente la busca pueda entender. Sea cual sea la forma en que se presente la lección, ha sido planeada para él de tal forma que si su petición es sincera, no dejará de verla. Mas si su petición no es sincera, no habrá manera de que pueda aceptar la lección o realmente aprenderla.

7. Dediquemos hoy nuestra práctica a reconocer que nuestras palabras son sinceras. Deseamos la paz de Dios. No es éste un deseo vano. Estas palabras no piden que se nos dé otro sueño. No procuran transigir, ni es su afán hacer otro trato con la esperanza de que aún haya un sueño que pueda tener éxito cuando todos los demás han fracasado. Decir estas palabras de corazón es reconocer la futilidad de las ilusiones y pedir lo eterno en lugar de sueños cambiantes que parecen ofrecerte distintas cosas, pero que en realidad son igualmente insubstanciales.

8. Dedica hoy tus sesiones de práctica a escudriñar minuciosamente tu mente a fin de descubrir los sueños que todavía anhelas. ¿Qué es lo que realmente deseas de corazón? Olvídate de las palabras que empleas al hacer tus peticiones. Considera solamente lo que crees que te brindará consuelo y felicidad. Pero no te desalientes por razón de las ilusiones que aún perduran, pues la forma que éstas adoptan no es lo que importa ahora. No dejes que algunos sueños te resulten más aceptables, mientras que te avergüenzas de otros y los ocultas. Son todos el mismo sueño. Y puesto que todos son el mismo, debes hacer la siguiente pregunta con respecto a cada uno de ellos: "¿Es esto lo que deseo en lugar del Cielo y de la paz de Dios?"

9. Ésta es la elección que tienes ante ti. No te dejes engañar pensando que es de otra manera. En esto no es posible transigir. Pues o bien eliges la paz de Dios o bien pides sueños. Y éstos vendrán a ti tal como los hayas pedido. Mas la paz de Dios vendrá con igual certeza para permanecer contigo para siempre. No desaparecerá con cada curva o vuelta del camino, para luego reaparecer sin que sea reconocible, en formas que cambian y varían con cada paso que das.

10. Deseas la paz de Dios. Y eso es lo que desean también todos los que parecen ir en pos de sueños. Esto es lo único que pides tanto para ellos como para ti cuando haces esta petición con profunda sinceridad. Pues de esa manera procuras alcanzar lo que ellos desean realmente, y unes tu intención a lo que ellos quieren por encima de todas las cosas, hecho éste que tal vez les sea desconocido, si bien para ti es indudable. Ha habido ocasiones en las que has sido débil y en las que has estado indeciso acerca de tu propósito, inseguro con respecto a lo que quieres, adónde ir a buscarlo o adónde acudir en busca de ayuda. Mas la ayuda ya se te ha dado. ¿No la aprovecharías ahora compartiéndola?

11. Nadie que realmente busque la paz de Dios puede dejar de hallarla. Pues lo único que pide es dejar de engañarse a sí mismo, al negarse lo que la Voluntad de Dios dispone. ¿Quién que pida lo que ya es suyo podría quedar insatisfecho? ¿Quién que pida una respuesta que él puede dar puesto que dispone de ella puede decir que no se le ha contestado? La paz de Dios es tuya.

12. La paz fue creada para ti; tu Creador te la dio y la estableció como Su propio regalo eterno. ¿Cómo ibas a poder fracasar cuando tan sólo estás pidiendo lo que Él dispone para ti? ¿Y Cómo podría ser que lo que pides fuese solamente para ti? No hay ningún don de Dios que no sea para todos. Éste es el atributo que distingue a los dones de Dios de todos los sueños que jamás parecieron ocupar el lugar de la verdad.

13. Cuando un don de Dios ha sido pedido y aceptado por cualquiera, nadie pierde, sino que todos salen ganando. Dios da sólo con el propósito de unir. Para Él, quitar no tiene sentido. Y cuando tampoco lo tenga para ti, sabrás a ciencia cierta que compartes una sola Voluntad con Él, así como Él contigo. Y también sabrás que compartes una sola Voluntad con todos tus hermanos, cuya intención es la tuya.

14. Es esa única intención lo que buscamos hoy al unir nuestros deseos a la necesidad de cada corazón, al llamamiento de cada mente, a la esperanza que se encuentra más allá de toda desesperación, al amor que el ataque quisiera ocultar y a la hermandad que el odio ha intentado quebrantar, pero que aún sigue siendo tal como Dios la creó. Con semejante ayuda a nuestro lado, ¿cómo íbamos a poder fracasar hoy cuando pedimos que se nos conceda la paz de Dios?


*Lección 185 UCDM:
"Deseo la paz de Dios"

*Comentarios:



*Deseo la Paz de Dios by Edgar

Llevo unos días muy cansado y apático con mi realidad. Me juzgo una y otra vez por no continuar con las reflexiones del Curso, viendo que he perdido el guía que me hace vislumbrar en mi mente esas lecciones y que me son dictadas asiduamente. Cuando tomo conciencia, de que no es que no me salga la reflexión de esta lección, es que este juicio es la lección.

Todos perdemos la paz en algún momento de nuestras vidas, en algún instante que nos seguimos identificando con el ego. He estudiado año y medio de un "Coach de Nutrición y salud", 5 años de enseñanzas de "Un Curso de Milagros" y 10 meses del "Postgrado en Bioneuroemoción®" de Enric Corbera Institute... Pero, ¿quién estudia esto? ¿Desde dónde tengo la necesidad de aprender?

La pregunta carece de respuesta porque ya ha sido contestada, el ego se asoma una vez más en mi mente y me dice... "Te he vuelto a coger desprevenido"

Una vez me dijo mi maestro Pep, "la mente no necesita aprender, necesita recordar..." El ego se cuela en nuestras mentes más de lo que muchos están dispuestos a reconocer, en cada instante, en cada acción mundana, en cada situación que creemos tener el control. Cuando nos creemos espirituales, cuando aprendemos muchas formas de hacer conscientes nuestros programas inconscientes, a veces es cuando más juzgamos la otra polaridad.

El Curso lo dice por activa y por pasiva. En este mundo hemos venido a perdonar. Y ello implica ver el juicio que se sumerge en las profundidades de nuestra mente.

La Paz de Dios solo se alcanza, cuando perdonamos el juicio sobre lo que acontece.

"El mundo te empuja una y otra vez a defenderte y a luchar por lo que quieres, pero luchar no tiene nada que ver con la paz y lo que crees que quieres no tiene nada que ver con lo que realmente quieres, pues lo único que realmente quieres es la paz".

Y eso es lo que deseo hoy, la paz de Dios en mi mente. Fin del conflicto ya que nunca existió.


*Deseo la Paz de Dios by Pep
Hace algunos años, al menos aparentemente, empecé a replantearme algunos conceptos aprendidos en la biblia. No pude ni quise evitar mirarla de nuevo. Nuevos ojos para antiguos conceptos anclados en la ilusoriedad del tiempo. Ese es el resultado de mi encuentro con Un Curso De Milagros. Replantearse conceptos, ideas, aparentes enseñanzas arcaicas.

Esta vez recuerdo que se trataba de las bienaventuranzas.

"Bienaventurados los mansos porque ellos heredarán la tierra."

Por fin empecé a ver de otro modo. Ser manso no era una condición mundana, sino el efecto de un cambio en la percepción.

De igual modo encontramos en las bienaventuranzas…

"Bienaventurados los que buscan la Paz, pues ellos verán a Dios."

¡Wauuu! ¡La emoción me embarga!

Y es que ya tengo claro que percibir sólo puedo percibir desde el miedo o desde el Amor. Y hasta ahora todas mis *elecciones* me llevaban a la paz que el miedo te ofrece.

Me sentiré en paz cuando tenga trabajo, cuando tenga hijos, cuando mis hijos crezcan sanos y fuertes, cuando tenga novio o novia, cuando me amen, cuando me divorcie, cuando me jubile, cuando sea rico, e incluso cuando descanse entre los muertos.

Terrible decisión la de buscar la paz donde solo hay tristeza, dolor, Soledad, enfermedad, devastación y muerte.

No tengo que hacer nada más que aceptar que hay otra manera de ver y elegir a favor de ella. Sí, todavía percibo que no es todo, pero es un comienzo. Al menos desde la posición en la que me percibo, me doy cuenta de que estoy eligiendo a favor de esa Paz. Pero esta vez mi anhelo es otro. Esta vez todo me habla de Inclusión, de Luz, de Confianza, de Inocencia.

Si todo cuanto observamos es la expresión externa de una condición interna, puedes... debes recuperar las llaves de tu esencia, las llaves de la felicidad.

No hay nada externo a tí que no pueda ser visto desde una nueva expresión interna, no hay culpables, solo Luz mostrándote aquello que creíste ver como cierto y a ello te aferrabas como una verdad inamovible, cuando realmente solo era humo negro de ilusiones de percepción, tratando de ser el obstáculo que ocultara la verdad de tu esencia. Elegir esta otra forma de percibir es elegir a favor de la Paz de Dios AHORA.

¡¡Bendiciones preciosos aspectos de mí mismo!!!


~Vídeo de la lección: Arantxa Carrera Salas.


Lección 184. El Nombre de Dios es mi herencia


*Lección 184. El Nombre de Dios es mi herencia*

1. Vives a base de símbolos. Has inventado nombres para todas las cosas que ves. Cada una de ellas se ha convertido en una entidad aparte, identificada por su propio nombre. De esta manera la segregas de la unidad. De esta manera designas sus atributos especiales y la distingues de otras cosas al hacer hincapié en el espacio que la rodea. Éste es el espacio que interpones entre todas las cosas a las que has dado un nombre diferente; entre todos los acontecimientos desde el punto de vista del tiempo y del lugar en que ocurrieron, así como entre todos los cuerpos que se saludan con un nombre.

2. Este espacio, al que ves como lo que separa unas cosas de otras, es el medio a través del cual tiene lugar la percepción del mundo. Ves algo allí donde no hay nada y, asimismo, no ves nada donde hay unidad; ves un espacio entre todas las cosas, así como entre todas las cosas y tú. De esa manera, crees haber "creado" vida en la separación. Y debido a esta división crees ser una unidad que opera con una voluntad independiente.

3. ¿Qué son todos esos nombres mediante los cuales el mundo se convierte en una serie de acontecimientos independientes, de cosas desunidas y de cuerpos que se mantienen aparte y que contienen fragmentos de mente como si de conciencias separadas se tratase? Tú les diste esos nombres, dando lugar a la percepción tal como querías que fuese. A las cosas sin nombre se les dio nombre y de esta manera se les dio también realidad. Pues a lo que se le da un nombre se le da significado y, de este modo, se considera significativo: una causa que produce efectos reales, con consecuencias inherentes a sí misma.

4. Así es como se construye la realidad a base de una visión parcial, la cual se contrapone deliberadamente a lo que de hecho es la verdad. Su enemigo es la unidad. Concibe cosas sin importancia y las contempla. Y la ausencia de espacio, así como la sensación de unidad o la visión que ve de manera distinta, se convierten en las amenazas que debe superar, combatir y negar.

5. Esta otra visión, no obstante, sigue siendo aún la dirección natural para que la mente canalice su percepción. Es difícil enseñarle a la mente miles de nombres extraños, y luego mil más. No obstante, crees que eso es lo que significa aprender y que es el objetivo principal por medio del cual se puede entablar comunicación y compartir conceptos de manera que tengan sentido.

6. Ésta es la suma total de la herencia que el mundo dispensa. Y todo aquel que aprende a pensar que ello es cierto, acepta los signos y los símbolos que afirman que el mundo es real. Eso es lo que propugnan. No dan lugar a que se dude de que lo que tiene nombre no esté ahí. Se puede ver, tal como es de esperar. Lo que niega que ello es verdad es lo que es una ilusión, pues lo que tiene nombre es la realidad suprema. Cuestionarlo es una locura, pero aceptar su presencia es prueba de cordura.

7. Tal es la enseñanza del mundo. No obstante, es una fase de aprendizaje por la que todo el que viene aquí tiene que pasar. Mas cuanto antes se perciba su base, lo cuestionable de sus premisas y cuán dudosos son sus resultados, más pronto se pondrá en duda sus efectos. El aprendizaje que se limita a lo que el mundo enseña se queda corto en lo que respecta al significado. Debidamente empleado, puede servir como punto de partida desde donde se puede comenzar otro tipo de aprendizaje, adquirir una nueva percepción, y desde donde se pueden erradicar todos los nombres arbitrarios que el mundo confiere al ser puestos en duda.

8. No creas que fuiste tú quien hizo el mundo. ¡Las ilusiones, sí! Mas lo que es cierto en la tierra y en el Cielo está más allá de tu capacidad de nombrar. Cuando llamas a un hermano es a su cuerpo a lo que te diriges. Su verdadera Identidad queda oculta debido a lo que crees que él es realmente. Su cuerpo responde al nombre con que lo llamas, pues su mente ha consentido en aceptar ese nombre que le das como su nombre. Y de esta manera, su unidad queda doblemente negada, pues tú lo percibes como algo separado de ti, y él acepta como propio ese nombre separado.

9. Sería en verdad extraño si se te pidiese que fueses más allá de todos los símbolos del mundo y los olvidaras para siempre, y, al mismo tiempo, se te pidiera asumir una función docente. Todavía tienes necesidad de usar los símbolos del mundo. Mas no te dejes engañar por ellos. No representan nada en absoluto, y éste será el pensamiento que en tus prácticas te liberará de ellos. Los símbolos no son sino medios a través de los cuales puedes comunicarte de manera que el mundo te pueda entender, pero reconoces que no son la unidad en la que puede hallarse la verdadera comunicación.

10. Así pues, lo que necesitas cada día son intervalos en los que las enseñanzas del mundo se convierten en una fase transitoria: una prisión desde la que puedes salir a la luz del sol y olvidarte de la obscuridad. Ahí entiendes la Palabra, el Nombre que Dios te ha dado; la única Identidad que comparten todas las cosas; el reconocimiento de lo que es verdad. Y luego vuelves a la obscuridad, no porque creas que es real, sino sólo para proclamar su irrealidad usando términos que aún tienen sentido en el mundo regido por la obscuridad.

11. Usa todos los nombres y símbolos nimios que caracterizan el mundo de la obscuridad. Mas no los aceptes como tu realidad. El Espíritu Santo se vale de todos ellos, pero no se olvida de que la creación tiene un solo Nombre, un solo Significado y una sola Fuente que une a todas las cosas dentro de Sí Misma. Usa todos los nombres que el mundo da a esas cosas, pero sólo por conveniencia, mas no te olvides de que comparten el Nombre de Dios junto contigo.

12. Dios no tiene nombre. Sin embargo, Su Nombre se convierte en la lección final de que todas las cosas son una. Y con esta lección finaliza todo aprendizaje. Todos los nombres se unifican, todo espacio queda lleno con el reflejo de la verdad. Toda brecha se cierra y la separación se subsana. El Nombre de Dios es la herencia que Él les dio a los que eligieron que las enseñanzas del mundo ocupasen el lugar del Cielo. Lo que nos proponemos en nuestras prácticas es dejar que nuestras mentes acepten lo que Dios ha dado como respuesta a la mísera herencia que tú fabricaste como justo tributo para el Hijo que Él ama.

13. Nadie que busque el significado del Nombre de Dios puede fracasar. La experiencia es necesaria como complemento de la Palabra. Pero primero tienes que aceptar que Su Nombre abarca toda la realidad y reconocer que los innumerables nombres que diste a todos sus aspectos han distorsionado lo que ves, pero no han afectado a la verdad en absoluto. Invocamos un solo Nombre en nuestras prácticas. Y nos valemos de un solo Nombre para unificar nuestra visión.

14. Y si bien utilizamos un nombre distinto para cada aspecto de la conciencia del Hijo de Dios, comprendemos que todos comparten el mismo Nombre, el cual Él les ha dado. Éste es el Nombre que usamos en nuestras prácticas. Y al usarlo, todas las separaciones insensatas que nos mantenían ciegos desaparecen. Y se nos concede la fortaleza necesaria para poder ver más allá de ellas. Ahora nuestra vista queda bendecida con las bendiciones que podemos dar según las recibimos.

15. Padre, nuestro Nombre es el Tuyo. En Él estamos unidos con toda cosa viviente, y Contigo que eres su único Creador. Lo que hemos hecho y a lo que hemos dado muchos nombres diferentes no es sino una sombra que hemos tratado de arrojar sobre Tu Realidad. Y nos sentimos contentos y agradecidos de haber estado equivocados. Te entregamos todos nuestros errores, a fin de ser absueltos de cuantos efectos parecían tener. Y aceptamos la verdad que Tú nos das en lugar de cada uno de ellos. Tu Nombre es nuestra salvación y la manera de escapar de lo que nosotros mismos hemos hecho. Tu Nombre nos une en la unicidad que es nuestra herencia y nuestra paz. Amén.


~Lección 184 UCDM:
"El Nombre de Dios es mi herencia"

*Comentario:

Nuestra herencia natural, es estar en un estado mental de calma, gozo, sosiego, alegría, dicha y toda una serie de emociones derivadas del amor. Pero con el paso del tiempo ilusiorio, en este mundo de irrealidades, aprendemos la separación de LA MENTE DE DIOS.

Carl Gustav Jung define esta separación como las etapas del desarrollo humano de la siguiente forma:

- Nacimiento: Estado de totalidad inconsciente. Conexión plena con la fuente. 

- Infancia: Aparición de la conciencia humana y aprendizaje del ego.

- Niñez: Comienza la etapa de individuación inconsciente. Integración de la conciencia humana y el ego. Proceso de separación con la fuente. 

- Adolescencia: Instalación de barreras mentales, represivas e instalación de sistemas psíquicos.

- Adultez temprana: Expansión del ego en el mundo que creemos ver delante de nosotros mismos.

- Adultez: Comienza la etapa de la crisis de la mediana edad. Inicio del diálogo interior entre la conciencia y la inconsciencia. 

- Adultez avanzada: Encuentro entre el ANIMA y ANIMUS, es decir, integración de las polaridades. Empezamos a discernir entre juzgar y comprender.

- Madurez: Comienza la etapa de individuación consciente. Encuentro con la antigua sabiduría <<magna mater>>, regreso a casa, recordar lo que somos...

- Vejez: Primeras apariciones del SELF o auténtico SER. Aprendizaje del YO SOY.

- Muerte: Regreso a la fuente y fin del sueño. Despertar en brazos dr Dios.

Todas estas estapas, nos hacen vislumbrar la lección de hoy. Es una de las miles de formas humanas para explicar qué es el mundo que tenemos delante, como lo interpretamos, como vamos hablando siendo condicionados por nuestro ambiente emocional y aprendiendo y desprendiendo el ego.

Al final el resultado es evidente, volveremos a lo que somos, como nos dice el Curso en estos dos fragmentos del libro de texto y con el que damos por finalizada esta lección. 

"¿Qué verías si no tuvieses miedo de la muerte? ¿Qué sentirías y pensarías si la muerte no te atrajese? Simplemente recordarías a tu Padre. Recordarías al Creador de la vida, la Fuente de todo lo que vive, al Padre del universo y del universo de los universos, así como  de todo lo que se encuentra más allá de ellos. Y conforme esta memoria surja en tu mente, la paz tendrá todavía que superar el obstáculo final (el temor a Dios), tras el cual se consuma la salvación y al Hijo de Dios se le restituye completamente  la cordura. Pues ahí acaba tu mundo." (T19. IV. A. 1)

"No te olvides nunca de que el mundo que "ven" los ciegos tiene que ser imaginario, pues desconocen el verdadero aspecto del  mundo. Tienen que inferir lo que se puede ver basándose en datos que son siempre indirectos y reformular sus deducciones según tropiezan y se caen debido a lo que  no reconocieron, o bien pasar sin sufrir daño alguno a través de puertas abiertas que ellos creían cerradas. Y lo mismo ocurre contigo. Tú no ves. Las indicaciones en las que te basas para llegar a tus conclusiones son erróneas, y por eso tropiezas y te  caes encima de las piedras que no viste, sin darte cuenta de que puedes atravesar las puertas que, aunque creías que estaban cerradas, se encuentran abiertas para los ojos que no ven, esperando a darte la bienvenida." (T21.I.1)

Recuerda hoy cuál es tu herencia. Recuerda a Dios en tu mente y alcanza la plenitud. 

~Comentario: Edgar Doménech Macías.


~Vídeo de la lección: Arantxa Carrera Salas.