jueves, 27 de diciembre de 2018

T2. III. El altar de Dios


*T2. III. El altar de Dios*

1. Sólo puedes  aceptar  la  Expiación  dentro  de  ti  liberando  la  luz  interior. Desde  la  separación,  las defensas  se  han  usado casi  exclusivamente  para  defenderse  contra  la  Expiación y mantener  así vigente  la  separación. Generalmente  esto se  manifiesta  como una  necesidad  de  proteger  el  cuerpo. Las  múltiples  fantasías  corporales  a  las  que  las  mentes  se  entregan proceden de  la  creencia distorsionada  de  que  el  cuerpo  puede  usarse  como  un medio  para  alcanzar  la  "expiación".  Percibir  el cuerpo  como un templo  es  únicamente  el  primer paso en el  proceso de  corregir esta  distorsión, ya que  sólo  la  altera  en parte.  Dicha  percepción del  cuerpo  ciertamente  reconoce  que  la  Expiación en términos  físicos  es  imposible.  El  siguiente  paso, no obstante, es  darse  cuenta  de  que  un templo no es en  modo alguno una  estructura.  Su verdadera  santidad reside  en el  altar  interior en torno  al  cual  se erige  la  estructura.  Hacer hincapié  en estructuras  hermosas  es  señal  de  que  se  teme  a  la  Expiación y de  que  no se  está  dispuesto a  llegar  al  altar  en sí. La  auténtica  belleza  del  templo  no puede  verse  con los  ojos  físicos.  La  visión espiritual,  por otra  parte, al  ser una  visión perfecta,  no puede  ver  la estructura  en  absoluto. Puede, no obstante, ver  el  altar con  perfecta  claridad.

2. Para  que  la  eficacia  de  la  Expiación  sea  perfecta, a  ésta  le  corresponde  estar en  el  centro del  altar interior,  desde  donde  subsana  la  separación  y restituye  la  plenitud  de  la  mente.  Antes  de  la separación la  mente  era  invulnerable  al  miedo,  ya  que  el  miedo  no existía.  Tanto la  separación  como el  miedo  son creaciones  falsas  que  tienen que  deshacerse  a  fin  de  que  se  pueda  restaurar el  templo y abrir  el  altar  para  que  reciba  la  Expiación.  Esto supone  el  fin  de  la  separación,  al  poner dentro  de  ti la  única  defensa  eficaz  contra  todo  pensamiento de  separación, haciendo de  este  modo que  seas absolutamente  invulnerable.

3. El  que  todos  acepten  la  Expiación  es  sólo  cuestión de  tiempo.  Tal  vez  parezca  que  esto contradice su libre  albedrío, dada  la  inevitabilidad  de  la  decisión  final, pero  en realidad no es  así.  Puedes aplazar  lo que  tienes  que  hacer y eres  capaz  de  enormes  dilaciones, pero  no puedes  desvincularte completamente  de  tu  Creador, Quien  fija  los  límites  de  tu  capacidad para  crear  falsamente. Una voluntad aprisionada  engendra  una  situación tal, que,  llevada  al  extremo,  se  hace  completamente intolerable. La  resistencia  al  dolor puede  ser grande, pero no es  ilimitada.  A  la  larga, todo  el  mundo empieza  a  reconocer, por muy  vagamente  que  sea, que  tiene  que  haber  un camino mejor.  A  medida que  este  reconocimiento se  arraiga  más,  acaba  por convertirse  en un punto decisivo en la  vida  de cada  persona. Esto  finalmente  vuelve  a  despertar la  visión espiritual  y, al  mismo tiempo,  mitiga  el apego  a  la  visión física.  Este  alternar  entre  los  dos  niveles  de  percepción  se  experimenta normalmente  como  un conflicto que  puede  llegar a  ser muy agudo.  Aun así, el  desenlace  final  es  tan inevitable  como  Dios.

4. La  visión espiritual  literalmente  no puede  ver el  error, y busca  simplemente  la  Expiación.  Todas las  soluciones  que  los  ojos  del  cuerpo buscan  se  desvanecen. La  visión espiritual  mira  hacia  adentro e  inmediatamente  se  da  cuenta  de  que  el  altar ha  sido profanado y de  que  necesita  ser reparado  y protegido. Perfectamente  consciente  de  la  defensa  apropiada, la  visión espiritual  pasa  por alto  todas las  demás  y mira  más  allá  del  error hacia  la  verdad. Debido  a  la  fuerza  de  su visión, pone  a  la  mente a  su servicio. Esto re-establece  el  poder de  la  mente  y hace  que  las  demoras  le  resulten cada  vez  más intolerables  al  darse  cuenta  de  que  lo  único que  hacen es  añadir dolor innecesario.  Como resultado de  ello, la  mente  se  vuelve  cada  vez  más  sensible  a  lo  que  antes  habría  considerado  sólo pequeñas molestias.

5. Los  Hijos  de  Dios  tienen derecho al  perfecto  bienestar  que  resulta  de  tener perfecta  confianza. Hasta  que  no logran esto,  se  agotan a  sí  mismos  y desperdician sus  verdaderos  poderes  creativos  en fútiles  intentos  de  obtener un mayor  bienestar  valiéndose  de  medios  inadecuados. Sin embargo, los medios  reales  ya  les  han sido provistos  y no requieren esfuerzo  alguno por su parte.  La  Expiación es la  única  ofrenda  digna  de  ser ofrecida  en el  altar de  Dios, debido  al  valor  que  el  altar  en sí  tiene. Fue creado perfecto y es  absolutamente  digno de  recibir  perfección. Entre  Dios  y Sus  creaciones  existe una  perfecta  interdependencia. El  depende  de  ellas  porque  las  creó  perfectas. Les  dio Su paz  para que  nada  las  pudiese  alterar ni  engañar.  Siempre  que  tienes  miedo,  te  engañas  a  ti  mismo, y tu mente  no puede  servir al  Espíritu  Santo. Eso te  deja  hambriento, pues  te  niega  el  pan de  cada  día. Dios  se  siente  solo  sin Sus  Hijos, y Sus  Hijos  se  sientes  solos  sin Él.  Tienen  que  aprender  a  ver el mundo  como un medio para  poner fin a  la  separación. La  Expiación es  la  garantía  de  que  finalmente lo  lograrán.

sábado, 22 de diciembre de 2018

T2. II. La Expiación como defensa


*T2. II. La Expiación como defensa*

1. Puedes  hacer  cualquier cosa  que  yo te  pida.  Te  he  pedido  que  obres  milagros, y he  dejado  claro que  los  milagros  son naturales, correctivos, sanadores  y universales. No hay nada  que  no puedan lograr, pero no pueden  llevarse  a  cabo  con un espíritu  de  duda  o de  temor.  Cuando tienes  miedo  de algo,  estás  admitiendo  que  ello tiene  el  poder de  hacerte  daño. Recuerda  que  donde  esté  tu corazón allí  también estará  tu tesoro. Crees  en lo que  consideras  valioso. Si  tienes  miedo, es  que  estás equivocado con  respecto a  lo que  es  valioso.  Tu  entendimiento  inevitablemente  evaluará erróneamente, y al  otorgar el  mismo poder  a  todos  los  pensamientos, destruirás  inevitablemente  la paz.  Por eso es  por lo  que  la  Biblia  habla  de  "la  paz  de  Dios  que  supera  todo  razonar". No hay error que  pueda  alterar esa  paz  en lo  más  mínimo. Dicha  paz  no permite  que  nada  que  no proceda  de  Dios te  afecte. Este  es  el  uso correcto de  la  negación.  No se  usa  para  ocultar nada,  sino para  corregir  el error.  Lleva  todos  los  errores  ante  la  luz, y puesto que  el  error  es  lo  mismo que  la  oscuridad,  corrige todos  los  errores  automáticamente.

2. La  auténtica  negación  es  un poderoso mecanismo protector.  Puedes  y debes  negar toda  creencia de  que  el  error  puede  hacerte  daño.  Esta  clase  de  negación no oculta  sino que  corrige.  Tu mente recta  depende  de  ella.  Negar  el  error  es  una  sólida  defensa  en favor de  la  verdad,  pero negar la verdad  da  lugar  a  creaciones  falsas:  las  proyecciones  del  ego.  La  negación del  error, puesta  al servicio de  la  mente  recta, libera  a  la  mente  y re-establece  la  libertad de  la  voluntad. Cuando la voluntad es  realmente  libre  no puede  crear falsamente  porque  sólo reconoce  la  verdad.

3. Puedes  defender  la  verdad así  como  el  error. Los  medios  son más  fáciles  de  entender  después  de que  se  ha  establecido firmemente  el  valor  del  objetivo. Pero lo  que  hay que  tener en  cuenta  es  cuál es  su propósito.  Todo  el  mundo  defiende  su tesoro, y lo hace  automáticamente. Las  preguntas esenciales  son, pues:  ¿qué  es  realmente  importante  para  ti?, y ¿cuán  importante  lo es?  Una  vez  que hayas  aprendido a  tener en  cuenta  estas  preguntas  y a  tenerlas  presentes  en todas  tus  acciones, tendrás  muy poca  dificultad en  clarificar  los  medios. Los  medios  están a  tu disposición  siempre  que los  pidas.  Puedes, sin embargo, ahorrar  tiempo  si  no aplazas  innecesariamente  este  paso. Un enfoque  correcto  lo acortará  enormemente.

4. La  Expiación es  la  única  defensa  que  no puede  usarse  destructivamente  porque  no es  un recurso que  tú mismo  hayas  inventado.  El  principio  de  la  Expiación estaba  en vigor mucho antes  de  que  ésta comenzara.  El  principio  era  el  amor y la  Expiación  fue  un acto  de  amor.  Antes  de  la  separación  los actos  eran innecesarios  porque  no existía  la  creencia  en el  tiempo  ni  en  el  espacio.  Fue  sólo después de  la  separación cuando  se  planearon  la  Expiación  y las  condiciones  necesarias  para  su cumplimiento.  Se  necesitó  entonces  una  defensa  tan  espléndida  que  fuese  imposible  usarla indebidamente,  aunque  fuese  posible  rechazarla.  Su rechazo, no obstante, no podía  convertirla  en un arma  de  ataque, que  es  la  característica  intrínseca  de  otras  defensas. La  Expiación, pues, resulta  ser la  única  defensa  que  no es  una  espada  de  dos  filos.  Tan sólo puede  sanar.

5. La  Expiación se  instituyó dentro  de  la  creencia  en  el  tiempo y en  el  espacio  para  fijar un límite  a la  necesidad  de  la  creencia  misma, y, en  última  instancia,  para  completar  el  aprendizaje. La Expiación  es  la  lección  final.  El  aprendizaje  en sí, al  igual  que  las  aulas  donde  tiene  lugar, es temporal.  La  capacidad  para  aprender carece  de  valor cuando  ya  no hay necesidad de  cambiar. Los que  son eternamente  creativos  no tienen  nada  que  aprender.  Tú  puedes  aprender  a  mejorar  tus percepciones  y puedes  convertirte  progresivamente  en un mejor alumno. De  este  modo habrá  cada vez  más  armonía  entre  la  creación  y tú, pero  la  Filiación  en sí  es  una  creación perfecta  y la perfección  no tiene  grados. El  aprendizaje  tiene  sentido únicamente  mientras  se  crea  en diferencias.

6. La  evolución es  un proceso en el  que  aparentemente  pasas  de  una  etapa  a  la  siguiente. Corriges tus  previos  tropiezos  yendo  hacia  delante. Este  proceso es  realmente  incomprensible  en términos temporales, puesto que  retornas  a  medida  que  avanzas. La  Expiación es  el  medio  a  través  del  cual puedes  liberarte  del  pasado a  medida  que  avanzas. La  Expiación desvanece  los  errores  que cometiste  en el  pasado, haciendo de  este  modo innecesario  el  que  sigas  volviendo sobre  tus  pasos sin avanzar hacia  tu  retorno. En  este  sentido  la  Expiación  ahorra  tiempo,  pero al  igual  que  el milagro  al  que  sirve,  no lo abole.  Mientras  siga  habiendo necesidad de  Expiación, seguirá  habiendo necesidad de  tiempo.  Pero la  Expiación,  en cuanto  que  plan  que  ya  se  ha  completado, tiene  una relación  única  con el  tiempo.  Hasta  que  la  Expiación no se  complete,  sus  diversas  fases evolucionarán  en el  tiempo, pero la  Expiación en  su totalidad se  encuentra  al  final  del  tiempo.  En ese  punto  el  puente  de  retorno ya  se  ha  construido.

7. La  Expiación es  un compromiso total. Puede  que  aún asocies  esto con perder,  equivocación ésta que  todos  los  Hijos  de  Dios  separados  cometen  de  una  u otra  forma.  Resulta  difícil  creer  que  una defensa  que  no puede  atacar  sea  la  mejor defensa.  Eso es  lo que  se  quiere  decir  con "los  mansos heredarán la  tierra". Literalmente  se  apoderarán  de  ella  debido  a  su fortaleza.  Una  defensa  de  doble filo  es  intrínsecamente  débil  precisamente  porque  tiene  dos  filos, y puede  volverse  contra  ti inesperadamente. Esta  posibilidad no se  puede  controlar  excepto  con milagros. El  milagro convierte la  defensa  de  la  Expiación  en tu verdadera  protección,  y, a  medida  que  adquieres  más  y más seguridad,  asumes  tu talento  natural  de  proteger a  otros, reconociéndote  simultáneamente  como Hijo  y como hermano.

T2. I. Los orígenes de la separación


*T2. I. Los orígenes de la separación*

1. La  capacidad de  extenderse  es  un aspecto fundamental  de  Dios, que  Él  le  dio a  Su hijo.  En la creación,  Dios  Se  extendió a  Sí  Mismo  a  Sus  creaciones  y les  infundió  la  misma  amorosa  Voluntad de  crear que  Él  posee. No sólo fuiste  plenamente  creado, sino que  fuiste  creado  perfecto. No existe vacuidad en  ti. Debido  a  la  semejanza  que  guardas  con  tu Creador,  eres  creativo. Ningún Hijo  de Dios  puede  perder  esa  facultad,  ya  que  es  inherente  a  lo que  él  es, pero puede  usarla  de  forma inadecuada  al  proyectar.  El  uso inadecuado  de  la  extensión -la  proyección-, tiene  lugar  cuando crees que  existe  en  ti  alguna  carencia  o vacuidad,  y que  puedes  suplirla  con tus  propias  ideas, en lugar  de con  la  verdad.  Este  proceso comprende  los  siguientes  pasos:  Primero:  Crees  que  tu mente  puede cambiar  lo que  Dios  creó. Segundo:  Crees  que  lo  que  es  perfecto  puede  volverse  imperfecto  o deficiente.  Tercero:  Crees  que  puedes  distorsionar las  creaciones  de  Dios, incluido  tú. Cuarto:  Crees que  puedes  ser tu propio creador y que  estás  a  cargo  de  la  dirección de  tu  propia  creación.

2. Estas  distorsiones, relacionadas  entre  sí, son un fiel  reflejo  de  lo  que  realmente  ocurrió en  la separación o "desvío  hacia  el  miedo". Nada  de  eso existía  antes  de  la  separación,  ni  existe  realmente ahora.  Todo lo  que  Dios  creó es  semejante  a  Él.  La  extensión, tal  como  Dios  la  emprendió, es similar  al  resplandor  interior  que  los  Hijos  del  Padre  han heredado  de  Él.  Su verdadera  fuente  se encuentra  en su interior. Esto es  tan  cierto con respecto al  Padre  como  al  Hijo. En  este  sentido  la creación  incluye  tanto  la  creación  del  Hijo  por Dios, como  las  creaciones  del  Hijo una  vez  que  su mente  ha  sanado. Esto requiere  el  libre  albedrío  con el  que  Dios  le  dotó,  ya  que  toda  creación amorosa  se  otorga  libremente  en una  línea  continua,  en la  que  todos  los  aspectos  tienen  el  mismo rango.

3. El  Jardín del  Edén -la  condición que  existía  antes  de  la  separación- era  un estado  mental  en  el  que no se  necesitaba  nada. Cuando  Adán dio oídos  a  "las  mentiras  de  la  serpiente",  lo único  que  oyó fueron  falsedades.  Tú no tienes  por qué  continuar  creyendo lo  que  no es  verdad, a  no ser que  así  lo elijas.  Todo ello puede  literalmente  desaparecer  en un abrir  y cerrar de  ojos  porque  no es  más  que una  percepción  falsa. Lo  que  se  ve  en sueños  parece  ser muy real. Lo que  es  más, en la  Biblia  se menciona  que  sobre  Adán se  abatió un sueño profundo, mas  no se  hace  referencia  en ninguna  parte a  que  haya  despertado. El  mundo no ha  experimentado todavía  ningún  despertar  o renacimiento completo.  Un renacer así  es  imposible  mientras  sigas  proyectando o creando  falsamente. No obstante, la  capacidad de  extender  tal  como Dios  te  extendió  Su Espíritu permanece  todavía  dentro de  ti. En  realidad,  ésta  es  tu  única  alternativa,  pues  se  te  dio  el  libre  albedrío para  que  te  deleitaras creando lo perfecto.

4.  Todo  miedo  se  reduce,  en última  instancia,  a  la  básica  percepción  errónea  de  que  tienes  la capacidad  de  usurpar el  poder de  Dios. Por supuesto, no puedes  hacer eso, ni  jamás  pudiste  haberlo hecho.  En esto se  basa  el  que  puedas  escaparte  del  miedo.  Te  liberas  cuando aceptas  la  Expiación,  lo cual  te  permite  darte  cuenta  de  que  en realidad tus  errores  nunca  ocurrieron.  Sólo después  del  sueño profundo que  se  abatió  sobre  Adán pudo éste  experimentar pesadillas. Si  de  repente  se  enciende  una luz  cuando alguien  está  teniendo un sueño aterrador, puede  que  inicialmente  interprete  la  luz  como parte  de  su sueño y tenga  miedo  de  ella. Sin embargo,  cuando despierte, la  percibirá  correctamente como  su liberación del  sueño, al  que  dejará  entonces  de  atribuir  realidad. Esta  liberación  no se  basa en  ilusiones. El  conocimiento  que  ilumina  no sólo  te  libera, sino que  también te  muestra  claramente que  eres  libre.

5. Sean  cuales  sean las  mentiras  que  te  hayas  creído,  para  el  milagro son irrelevantes, pues  puede sanar cualquiera  de  ellas  con la  misma  facilidad.  El  milagro  no hace  distinciones  entre  diferentes percepciones  falsas. Su única  finalidad  es  distinguir  entre  la  verdad  por un lado y el  error por otro. Algunos  milagros  pueden parecer más  difíciles  de  obrar  que  otros, pero no te  olvides  del  primer principio  de  este  curso:  no hay grados  de  dificultad  en los  milagros. En realidad  eres  perfectamente invulnerable  a  toda  expresión de  falta  de  amor.  Estas  expresiones  pueden proceder  de  ti  o de  otros, de  ti  hacia  otros, o de  otros  hacia  ti. La  paz  es  un atributo  que  se  encuentra  en ti.  No puedes  hallarla fuera  de  ti  mismo. La  enfermedad es  una  forma  de  búsqueda  externa.  La  salud es  paz  interior. La paz  te  permite  mantenerte  ecuánime  ante  cualquier  falta  de  amor  procedente  de  afuera, y te capacita, mediante  tu aceptación de  los  milagros, para  corregir  las  condiciones  que  resultan de  la falta  de  amor en  los  demás.

viernes, 21 de diciembre de 2018

T1. VII. Las distorsiones de los impulsos milagrosos


*T1. VII. Las distorsiones de los impulsos milagrosos*

1.  Tus  percepciones  distorsionadas  producen una  densa  envoltura  alrededor  de  los  impulsos milagrosos, dificultándoles  el  que  lleguen  a  tu  conciencia. La  confusión de  los  impulsos  milagrosos con  los  impulsos  físicos  es  una  de  las  distorsiones  básicas  de  la  percepción.  Los  impulsos  físicos son impulsos  milagrosos  mal  canalizados.  Todo placer real  procede  de  hacer  la  Voluntad de  Dios. Esto  es  así  porque  no hacer  Su  Voluntad es  una  negación  del  Ser.  La  negación del  Ser da  lugar  a ilusiones, mientras  que  la  corrección del  error nos  libera  del  mismo. No te  engañes  a  ti  mismo creyendo que  puedes  relacionarte  en paz  con  Dios  o con  tus  hermanos  a  través  de  algo  externo.

2. Criatura  de  Dios, fuiste  creado  para  crear  lo bueno,  lo hermoso y lo santo.  No te  olvides  de  eso. El  Amor de  Dios, por un breve  período de  tiempo,  todavía  tiene  que  expresarse  de  un cuerpo a  otro, ya  que  la  visión  es  aún muy tenue. El  mejor  uso que  puedes  hacer del  cuerpo  es  utilizarlo  para  que te  ayude  a  ampliar tu percepción,  de  forma  que  puedas  alcanzar  la  verdadera  visión  de  la  que  el  ojo físico  es  incapaz.  Aprender  a  hacer  esto es  la  única  utilidad  real  del  cuerpo.

3. Las  fantasías  son una  forma  distorsionada  de  visión.  Todas  ellas,  no importa  de  qué  clase  sean, son distorsiones, ya  que  siempre  tergiversan la  percepción hasta  convertirla  en algo irreal.  Los  actos que  proceden de  distorsiones  son, literalmente, las  reacciones  de  aquellos  que  no saben lo  que hacen. Las  fantasías  son un intento  de  controlar la  realidad de  acuerdo con  necesidades  falsas. Si deformas  la  realidad  de  cualquier forma  que  sea, estarás  percibiendo destructivamente.  Las  fantasías son un medio  para  hacer asociaciones  falsas  y tratar  de  derivar  placer  de  ellas. Más  si  bien puedes percibir asociaciones  falsas, nunca  podrás  hacerlas  reales  excepto para  ti. Crees  en  lo que  inventas. De  igual  modo, si  ofreces  milagros  creerás  en  ellos  con  igual  intensidad.  La  fuerza  de  tu  convicción sostendrá  entonces  la  creencia  del  que  recibe  el  milagro. Las  fantasías  se  vuelven  totalmente innecesarias  cuando la  naturaleza  completamente  satisfactoria  de  la  realidad se  vuelve  evidente tanto para  el  dador  como para  el  receptor.  La  realidad  se  "pierde" por usurpación,  lo cual  produce tiranía.  Mientras  quede  un solo  "esclavo"  caminando  sobre  la  faz  de  la  tierra,  tu liberación no será total.  La  única  meta  del  que  se  ha  decidido por el  camino de  los  milagros  es  restaurar completamente  la  Filiación.

4. Éste  es  un curso de  entrenamiento mental.  Todo aprendizaje  requiere  atención  y estudio en  algún nivel.  Algunas  de  las  secciones  posteriores  de  este  curso se  basan en tan  gran medida  en estas primeras  secciones, que  es  necesario  un estudio  muy detallado  de  las  mismas.  También  las  vas  a necesitar  a  modo de  preparación.  Sin esta  preparación,  lo que  sigue  podría  infundirte  demasiado temor, imposibilitando  así  el  que  pudieses  usarlo de  manera  constructiva.  A  medida  que  estudies estas  primeras  secciones, no obstante,  comenzarás  a  percatarte  de  algunas  de  las  conexiones  que más  adelante  se  ampliarán.

5. Se  necesitan  sólidos  cimientos  debido  a  la  confusión  que  hay entre  el  miedo  y la  reverencia,  a  la que  ya  hice  referencia  anteriormente,  y en la  cual  incurrimos  con frecuencia.  Dije  que  la  reverencia no es  apropiada  en  conexión con  los  Hijos  de  Dios  porque  no deberías  experimentar  reverencia  en presencia  de  tus  semejantes. No obstante, puse  de  relieve  asimismo  que  la  reverencia  es  apropiada en  presencia  de  tu Creador.  He  tenido  mucho cuidado al  clarificar  mi  papel  en  la  Expiación  sin añadirle  ni  restarle  importancia. Estoy  tratando  también de  hacer lo  mismo con el  tuyo. He subrayado que  la  reverencia  no es  una  reacción apropiada  hacia  mí  debido  a  nuestra  inherente igualdad.  Algunos  de  los  pasos  posteriores  de  este  curso, sin embargo, entrañan un acercamiento más  directo  a  Dios  Mismo.  No sería  prudente  iniciar esos  pasos  sin una  preparación  cuidadosa, pues, de  lo  contrario,  la  reverencia  se  confundiría  con el  miedo,  y la  experiencia  acabaría  siendo más  traumática  que  beatífica. La  curación,  en última  instancia, procede  de  Dios. Se  te  están explicando  cuidadosamente  los  medios. La  revelación puede,  de  vez  en cuando, revelarte  cuál  es  el fin,  pero para  alcanzarlo, los  medios  son necesarios.

T1. VI. La ilusión de las necesidades


*T1. VI. La ilusión de las necesidades*

1.  Tú que  quieres  la  paz  sólo la  puedes  encontrar perdonando  completamente. Nadie  aprende  a menos  que  quiera  aprender y crea  que  de  alguna  manera  lo necesita. Si  bien  en la  creación de  Dios no hay  carencia, en lo  que  tú has  fabricado es  muy  evidente.  De  hecho, ésa  es  la  diferencia fundamental  entre  lo uno y lo  otro. La  idea  de  carencia  implica  que  crees  que  estarías  mejor  en un estado  que  de  alguna  manera  fuese  diferente  de  aquel  en el  que  ahora  te  encuentras.  Antes  de  la "separación", que  es  lo  que  significa  la  "caída",  no se  carecía  de  nada. No había  necesidades  de ninguna  clase.  Las  necesidades  surgen debido únicamente  a  que  tú te  privas  a  ti  mismo.  Actúas  de acuerdo con el  orden particular  de  necesidades  que  tú  mismo estableces.  Esto, a  su vez, depende  de la  percepción que  tienes  de  lo que  eres.

2. La  única  carencia  que  realmente  necesitas  corregir es  tu  sensación de  estar  separado de  Dios. Esa sensación  de  separación  jamás  habría  surgido si  no hubieses  distorsionado tu percepción  de  la verdad,  percibiéndote  así  a  ti  mismo  como alguien necesitado.  La  idea  de  un orden  de  necesidades surgió porque, al  haber cometido  ese  error fundamental, ya  te  habías  fragmentado  en niveles  que comportan diferentes  necesidades.  A  medida  que  te  vas  integrando  te  vuelves  uno, y tus necesidades, por ende,  se  vuelven una.  Cuando las  necesidades  se  unifican suscitan  una  acción unificada  porque  ello  elimina  todo conflicto.

3. La  idea  de  un orden de  necesidades, que  proviene  del  error original  de  que  uno puede  estar separado  de  Dios, requiere  corrección en su propio nivel  antes  de  que  pueda  corregirse  el  error de percibir niveles. No te  puedes  comportar  con eficacia  mientras  operes  en  diferentes  niveles.  Sin embargo,  mientras  lo hagas,  la  corrección debe  proceder  verticalmente,  desde  abajo  hacia  arriba. Esto  es  así  porque  crees  que  vives  en el  espacio,  donde  conceptos  como "arriba"  y "abajo"  tienen sentido.  En última  instancia, ni  el  espacio  ni  el  tiempo tienen ningún  sentido.  Ambos  son meramente creencias.

4. El  verdadero  propósito de  este  mundo es  usarlo para  corregir  tu incredulidad.  Nunca  podrás controlar por ti  mismo  los  efectos  del  miedo porque  el  miedo  es  tu propia  invención,  y no puedes sino creer en lo  que  has  inventado.  En actitud,  pues, aunque  no en contenido,  eres  como tu  Creador, Quien  tiene  perfecta  fe  en  Sus  creaciones  porque  Él  las  creó.  Creer en  algo produce  la  aceptación de su existencia.  Por eso puedes  creer lo  que  nadie  más  piensa  que  es  verdad. Para  ti  es  verdad porque tú  lo fabricaste.

5.  Todos  los  aspectos  del  miedo  son falsos  porque  no existen en el  nivel  creativo y,  por lo tanto,  no existen en absoluto.  En la  medida  en que  estés  dispuesto a  someter tus  creencias  a  esta  prueba,  en esa  misma  medida  quedarán corregidas  tus  percepciones. En  el  proceso de  separar lo falso  de  lo verdadero, el  milagro  procede  de  acuerdo  con lo siguiente:  El  amor  perfecto expulsa  el  miedo. Si hay  miedo, es  que  no hay amor perfecto.  Más:  Sólo  el  amor  perfecto  existe.  Si  hay miedo,  éste produce  un estado que  no existe. Cree  esto y serás  libre.  Sólo Dios  puede  establecer  esta  solución  y esta  fe  es  Su don.

T1. V. Plenitud y espíritu


*T1. V. Plenitud y espíritu*

1. El  milagro es  en gran  medida  como el  cuerpo, en  el  sentido  de  que  ambos  son recursos  de aprendizaje  para  facilitar  un estado en  el  que  finalmente  se  hacen innecesarios. Cuando se  alcanza  el estado  original  de  comunicación directa  con el  espíritu, ni  el  cuerpo  ni  el  milagro tienen objeto alguno.  Pero mientras  creas  que  estás  en un cuerpo,  puedes  elegir  entre  canales  de  expresión  sin amor  o canales  de  expresión  milagrosos. Puedes  fabricar un armazón vacío, pero es  imposible  que no puedas  expresar  nada  en  absoluto. Puedes  esperar,  demorarte, paralizarte  o reducir tu  creatividad a  casi  nada,  pero no puedes  abolirla. Puedes  destruir  tu medio de  comunicación, pero  no tu potencial.  Tú no te  creaste  a  ti  mismo.

2. La  decisión  básica  del  que  se  ha  decidido  por el  camino de  los  milagros  es  no esperar  en el tiempo  más  de  lo necesario. El  tiempo puede  causar deterioro y también  puede  desperdiciarse.  El que  obra  milagros, por lo tanto,  acepta  gustosamente  el  factor  de  control  del  tiempo.  Reconoce  que cada  colapso  de  tiempo nos  acerca  más  a  todos  al  punto en  el  que  finalmente  nos  podemos  liberar de  él  y en el  que  el  Hijo y el  Padre  son uno. Igualdad no quiere  decir igualdad ahora.  Cuando cada cual  reconozca  que  lo tiene  todo, las  aportaciones  individuales  a  la  Filiación  dejarán de  ser necesarias.

3. Cuando  la  Expiación  se  haya  completado,  todos  los  Hijos  de  Dios  compartirán todas  las aptitudes. Dios  es  imparcial.  Todos  Sus  Hijos  disponen de  todo  Su  Amor, y Él  da  todos  sus  dones libremente  a  todos  por igual.  "Excepto  que  os  volváis  como  niños  pequeños" significa  que  a  menos que  reconozcas  plenamente  tu  completa  dependencia  de  Dios, no podrás  conocer  el  poder  real  del hijo  en su verdadera  relación con  el  Padre. El  que  los  Hijos  de  Dios  sean especiales  no procede  de una  condición  de  exclusión  sino de  una  de  inclusión.  Todos  mis  hermanos  son especiales.  Si  creen estar  privados  de  algo,  su percepción  se  distorsiona. Cuando  esto ocurre, toda  la  familia  de  Dios  -la Filiación- sufre  un deterioro  en sus  relaciones.

4. En  última  instancia,  todo miembro de  la  familia  de  Dios  tiene  que  retornar. El  milagro le  llama  a retornar porque  le  bendice  y le  honra, aun cuando  esté  ausente  en espíritu. "De  Dios  no se  hace burla"  no es  una  amenaza,  sino una  garantía. Dios  habría  sido burlado si  alguna  de  sus  creaciones careciese  de  santidad.  La  creación  es  plena,  y la  señal  de  la  plenitud  es  la  santidad. Los  milagros  son afirmaciones  de  Filiación,  que  es  un estado de  compleción y abundancia.

5.  Todo  lo que  es  verdadero es  eterno  y no puede  cambiar  ni  ser cambiado.  El  Espíritu es, por lo tanto, inalterable  porque  ya  es  perfecto, pero la  mente  puede  elegir  a  quién  desea  servir.  El  único límite  en su elección  es  que  no puede  servir  a  dos  amos. La  mente,  si  así  lo elige, puede  convertirse en  el  medio a  través  del  cual  el  espíritu  crea  en  conformidad  con su propia  creación.  De  no elegir eso libremente, retiene  su potencial  creativo,  pero se  somete  a  un control  tiránico en lugar de  a  uno Autoritativo.  Como resultado de  ello aprisiona, pues  tales  son los  dictados  de  los  tiranos. Cambiar de  mentalidad  significa  poner tu mente  a  disposición de  la  verdadera  Autoridad.

6. El  milagro es  señal  de  que  la  mente  ha  elegido dejarse  guiar  por mí  en  el  servicio  a  Cristo.  La abundancia  de  Cristo es  el  resultado  natural  de  haber decidido  seguirle. Hay que  arrancar  todas  las raíces  que  están  a  flor de  tierra  porque  no son lo suficientemente  profundas  como para  prestarte apoyo.  La  ilusión  de  que  las  raíces  superficiales  pueden arraigarse  más  y así  prestarte  apoyo, es  una de  las  distorsiones  en las  que  se  basa  lo opuesto a  la  Regla  de  Oro.  A  medida  que  se  abandonan esos falsos  puntales, se  experimenta  temporalmente  cierta  inestabilidad en el  equilibrio.  Sin embargo, no hay  nada  más  inestable  que  una  orientación  invertida, y nada  que  la  mantenga  invertida  puede conducir a  una  mayor estabilidad.

T1. IV. Cómo escapar de la oscuridad


*T1. IV. Cómo escapar de la oscuridad*

1. Escapar de  la  obscuridad comprende  dos  etapas:  Primera, el  reconocimiento de  que  la  obscuridad no puede  ocultar  nada. Este  paso generalmente  da  miedo. Segunda,  el  reconocimiento  de  que  no hay nada  que  desees  ocultar aunque  pudieses  hacerlo. Este  paso te  libera  del  miedo.  Cuando ya  no estés dispuesto  a  ocultar  nada, no sólo estarás  dispuesto a  entrar en comunión, sino que  entenderás también  lo que  es  la  dicha  y la  paz.

2. La  obscuridad, de  hecho, jamás  puede  ocultar  a  la  santidad, pero  tú puedes  engañarte  a  ti  mismo al  respecto.  Este  engaño  te  hace  temer porque  te  das  cuenta  en tu  corazón de  que  es  un engaño, y realizas  enormes  esfuerzos  por establecer  su realidad.  El  milagro  sitúa  a  la  realidad  en el  lugar que le  corresponde.  A  la  realidad  le  corresponde  estar únicamente  en el  espíritu,  y el  milagro  reconoce únicamente  la  verdad. De  este  modo desvanece  las  ilusiones  que  albergas  con respecto  a  ti  mismo, y te  pone  en comunión contigo mismo  y con Dios. El  milagro  se  une  a  la  Expiación al  poner a  la mente  al  servicio  del  Espíritu Santo.  Así  se  establece  la  verdadera  función de  la  mente  y se  corrigen sus  errores, que  son simplemente  una  falta  de  amor.  Tu mente  puede  estar poseída  por ilusiones, pero  el  espíritu es  eternamente  libre. Si  una  mente  percibe  sin amor, percibe  tan sólo un armazón vacío y no se  da  cuenta  del  espíritu  que  mora  adentro.  Pero la  Expiación  restituye  el  espíritu al  lugar que  le  corresponde.  La  mente  que  sirve  al  espíritu es  invulnerable.

3. La  obscuridad es  falta  de  luz  de  la  misma  manera  en que  el  pecado  es  falta  de  amor. No tiene cualidades  únicas  propias. Es  un ejemplo  de  la  creencia  en  la  "escasez",  de  la  cual  sólo se  pueden derivar errores. La  verdad es  siempre  abundante. Los  que  perciben  y reconocen  que  lo tienen todo no tienen necesidades  de  ninguna  clase. El  propósito  de  la  Expiación es  devolvértelo  todo, o más bien,  devolvérselo  a  tu  conciencia. Se  te  dio todo  cuando fuiste  creado,  exactamente  como  se  les  dio a  todos  los  demás.

4. El  vacío  que  el  miedo  engendra  tiene  que  ser substituido por el  perdón. Eso es  lo que  la  Biblia quiere  decir  con "Ya  no habrá  muerte",  y por lo que  yo pude  demostrar que  la  muerte  no existe. Vine  a  dar cumplimiento a  la  ley  al  re-interpretarla.  La  ley en sí, si  se  entiende  correctamente, sólo ofrece  protección. Son los  que  aún  no han cambiado su manera  de  pensar  quienes  han introducido en  la  ley  la  idea  de  "las  llamas  del  infierno".  Te  aseguro que  daré  testimonio  a  través  de  todo aquel que  me  lo permita,  y en la  medida  en que  me  lo permita.  Aquello  de  lo que  das  fe  demuestra  tus creencias,  y de  esta  manera  las  refuerza.  Aquellos  que  dan  testimonio de  mí  están  expresando, por medio de  los  milagros  que  obran, que  han dejado de  creer en la  carencia  en favor de  la  abundancia que  han aprendido  les  pertenece.

T1. III. La Expiación y los milagros


*T1. III.  La Expiación y los milagros*

1.  Yo estoy  a  cargo del  proceso de  Expiación,  que  emprendí  para  darle  comienzo.  Cuando le  ofreces un milagro  a  cualquiera  de  mis  hermanos,  te  lo ofreces  a  ti  mismo y me  lo ofreces  a  mi.  La  razón por la  que  te  lo ofreces  a  ti  mismo primero  es  porque  yo no necesito milagros  para  mi  propia Expiación,  pero estoy detrás  de  ti  por si  fracasas  temporalmente.  Mi  papel  en la  Expiación  es cancelar  todos  los  errores  que  de  otro modo tú  no podrías  corregir.  Cuando se  te  haya  restituido la conciencia  de  tu  estado original  pasarás  naturalmente  a  formar  parte  de  la  Expiación.  A  medida  que compartas  conmigo mi  renuencia  a  aceptar  error alguno  en ti  o en los  demás, te  unirás  a  la  gran cruzada  para  corregirlos.  Escucha  mi  voz, aprende  a  deshacerlos  y haz  todo  lo necesario por corregirlos.  Tienes  el  poder de  obrar milagros.  Yo proveeré  las  oportunidades  para  obrarlos, pero  tú debes  estar  listo  y dispuesto. El  obrarlos  trae  consigo convicción en  la  capacidad,  ya  que  la convicción  llega  con el  logro. La  capacidad es  el  potencial, el  lograrlos  es  su expresión,  y la Expiación  -la  profesión  natural  de  los  Hijos  de  Dios- es  el  propósito.

2. "El  Cielo  y la  tierra  pasarán" significa  que  no continuarán  existiendo como  estados  separados. Mi palabra, que  es  la  resurrección y la  vida, no pasará  porque  la  vida  es  eterna.  Tú eres  la  obra  de  Dios, y Su obra  es  totalmente  digna  de  amor y totalmente  amorosa.  Así  es  como el  hombre  debiera  pensar de  sí  mismo en su corazón,  pues  eso es  lo que  realmente  es.

3. Los  perdonados  son el  medio  de  la  Expiación.  Al  estar  infundidos  por el  espíritu,  perdonan a  su vez.  Aquellos  que  han sido liberados  deben unirse  para  liberar a  sus  hermanos, pues  ése  es  el  plan de  la  Expiación.  Los  milagros  son el  medio  a  través  del  cual  las  mentes  que  sirven al  Espíritu Santo se  unen a  mí  para  la  salvación  o liberación de  todas  las  creaciones  de  Dios.

4.  Yo soy el  único que  puede  obrar milagros  imparcialmente  porque  yo soy la  Expiación.  Tú tienes un papel  en la  Expiación que  yo te  dictaré.  Pregúntame  qué  milagros  debes  llevar a  cabo. Ello te ahorrará  esfuerzos  innecesarios  porque  estarás  actuando  bajo comunicación directa.  La  naturaleza impersonal  del  milagro es  una  característica  esencial  del  mismo,  ya  que  me  permite  dirigir su aplicación, y bajo  mi  dirección  los  milagros  conducen  a  la  experiencia  altamente  personal  de  la revelación.  Un guía  no controla, pero  sí  dirige,  dejando a  tu discreción el  que  le  sigas  o no. "No nos dejes  caer  en la  tentación" significa:  "Reconoce  tus  errores  y elige  abandonarlos  siguiendo mi dirección."

5. El  error no puede  amenazar realmente  a  la  verdad,  la  cual  siempre  puede  resistirlo. En  realidad, sólo el  error es  vulnerable. Eres  libre  de  establecer tu  reino donde  mejor  te  parezca, pero  no puedes sino elegir acertadamente  si  recuerdas  esto:  El  espíritu está  eternamente  en estado  de  gracia.  Tu realidad  es  únicamente  espíritu.  Por lo  tanto,  estás  eternamente  en estado  de  gracia. Desde  este punto  de  vista, la  Expiación  deshace  todos  los  errores, y de  esta  forma  extirpa  las  raíces  del  temor. Cada  vez  que  experimentas  las  palabras  tranquilizadoras  de  Dios  como  una  amenaza,  es  siempre porque  estás  defendiendo  una  lealtad  mal  situada  o desencaminada.  Al  proyectar  eso sobre  otros  los aprisionas, pero solo en la  medida  en que  refuerzas  los  errores  que  ellos  ya  han  cometido. Eso los hace  vulnerables  a  las  distorsiones  de  los  demás,  ya  que  la  percepción que  tienen de  sí  mismos  esta distorsionada. El  que  obra  milagros  tan  sólo  puede  bendecirlos, lo  cual  desvanece  sus  distorsiones  y los  libera  de  su prisión.

6. Respondes  a  lo  que  percibes, y tal  como percibas  así  te  comportarás. La  Regla  de  Oro te  pide  que te  comportes  con los  demás  como tú quisieras  que  ellos  se  comportasen  contigo.  Esto significa  que tanto la  percepción que  tienes  de  ti  como  la  que  tienes  de  ellos  debe  ser fidedigna.  La  Regla  de  Oro es  la  norma  del  comportamiento apropiado.  Tu  no puedes  comportarte  de  manera  apropiada  a menos  que  percibas  correctamente. Dado que  tú  y tu prójimo  sois  miembros  de  una  misma  familia en  la  que  gozáis  de  igual  rango, tal  como  te  percibas  a  ti  mismo  y tal  como lo  percibas  a  él  te comportarás  contigo mismo  y con él.  Debes  mirar  desde  la  percepción  de  tu propia  santidad  a  la santidad de  los  demás.

7. Los  milagros  se  dan en  la  mente  que  está  lista  para  ellos. Dicha  mente,  al  estar  unida, se  extiende a  todos  aun cuando el  que  obra  milagros  no se  dé  cuenta  de  ello.  La  naturaleza  impersonal  del milagro  se  debe  a  que  la  Expiación  en sí  es  una, lo cual  une  a  todo lo creado con su Creador.  Como expresión  de  lo que  verdaderamente  eres, el  milagro  sitúa  a  la  mente  en  un estado de  gracia. La mente, entonces, naturalmente  da  la  bienvenida  tanto  al  huésped interno como  al  desconocido externo.  Al  invitar  adentro  al  desconocido,  éste  se  convierte  en tu hermano.

8. El  hecho de  que  el  milagro  pueda  tener efectos  en tus  hermanos  de  los  que  ni  siquiera  eres consciente  no debe  preocuparte. El  milagro siempre  te  bendecirá. Los  milagros  que  no se  te  ha pedido  que  hagas  no dejan de  tener valor. Siguen siendo  expresiones  de  tu  estado de  gracia,  pero dado  mi  absoluto  conocimiento  del  plan en su totalidad,  yo debo controlar su ejecución.  La naturaleza  impersonal  de  la  mentalidad milagrosa  asegura  tu gracia, pero  sólo  yo estoy  en posición de  saber  dónde  pueden concederse.

9. Los  milagros  son selectivos  únicamente  en el  sentido de  que  se  canalizan  hacia  aquellos  que  los pueden  usar  en beneficio propio.  Puesto  que  esto hace  que  sea  inevitable  el  que  los  extiendan  a otros, se  suelda  una  fuerte  cadena  de  Expiación.  Esta  selectividad, sin embargo,  no toma  en cuenta la  magnitud del  milagro  mismo,  ya  que  el  concepto  de  tamaño existe  en un plano  que  de  por sí  es irreal. Dado que  el  milagro tiene  como objeto restablecer  la  conciencia  de  la  realidad, no sería eficaz  si  estuviese  limitado por las  leyes  que  gobiernan el  error que  tiene  como  objeto  corregir.

T1. II. La revelación, el tiempo y los milagros


*T1. II. La revelación, el tiempo y los milagros*

1. La  revelación  produce  una  suspensión completa,  aunque  temporal,  de  la  duda  y el  miedo. Refleja la  forma  original  de  comunicación  entre  Dios  y Sus  creaciones, la  cual  entraña  la  sensación extremadamente  personal  de  creación que  a  veces  se  busca  en las  relaciones  físicas.  La  proximidad física  no puede  proporcionarla. Los  milagros, en cambio, son genuinamente  interpersonales  y conducen a  un auténtico acercamiento  a  los  demás. La  revelación  te  une  directamente  a  Dios. Los milagros  te  unen directamente  a  tu hermano. Ni  la  revelación ni  los  milagros  emanan  de  la conciencia, aunque  ambos  se  experimentan  en ella. La  conciencia  es  el  estado  que  induce  a  la acción, aunque  no la  inspira. Eres  libre  de  creer lo  que  quieras, y tus  actos  dan testimonio  de  lo que crees.

2. La  revelación  es  algo intensamente  personal  y no puede  transmitirse  de  forma  que  tenga  sentido. De  ahí  que  cualquier intento  de  describirla  con  palabras  sea  inútil.  La  revelación induce  sólo a  la experiencia. Los  milagros, por otra  parte,  inducen a  la  acción. Por ahora  resultan más  útiles  debido a su naturaleza  interpersonal. En  esta  fase  del  aprendizaje,  obrar milagros  es  importante  porque  no se te  puede  forzar  a  que  te  liberes  del  miedo. La  revelación  es  literalmente  inefable  porque  es  una experiencia  de  amor inefable.

3. La  reverencia  se  debe  reservar sólo para  la  revelación, a  la  que  se  puede  aplicar  perfecta  y correctamente.  No es  una  reacción  apropiada  hacia  los  milagros  porque  un estado  de  reverencia  es un estado  de  veneración, lo  cual  implica  que  uno de  rango inferior se  encuentra  ante  su Creador.  Tú eres  una  creación perfecta  y deberías  sentir  reverencia  solamente  en presencia  del  Creador de  la perfección.  El  milagro  es, por lo  tanto,  un gesto de  amor  entre  iguales. Los  que  son iguales  no deben sentir  reverencia  los  unos  por los  otros, pues  la  reverencia  implica  desigualdad. Por consiguiente, no es  una  reacción  apropiada  hacia  mí.  Un hermano mayor  merece  respeto  por su mayor  experiencia,  y obediencia  por su mayor sabiduría.  También  merece  ser amado  por ser un hermano,  y devoción  si  es devoto.  Es  tan sólo mi  devoción  por ti  lo que  me  hace  merecedor  de  la  tuya. No hay nada  con respecto a  mí  que  tú  no puedas  alcanzar.  No tengo  nada  que  no proceda  de  Dios. La  diferencia  entre nosotros  por ahora  estriba  en  que  yo no tengo nada  más. Esto me  coloca  en un estado  que  en ti  es sólo latente.

4. "Nadie  viene  al  Padre  sino por mi" no significa  que  yo esté  en modo  alguno separado  de  ti  o que sea  diferente,  excepto  en el  tiempo, y el  tiempo  no existe  realmente.  La  afirmación tiene  más sentido  desde  el  punto de  vista  de  un eje  vertical  que  de  uno horizontal.  Tú  estás  debajo  de  mí  y yo estoy  debajo de  Dios. En  el  proceso de  "ascensión" yo estoy más  arriba  porque  sin mí  la  distancia entre  Dios  y el  hombre  sería  demasiado  grande  para  que  tú la  pudieses  salvar.  Yo salvo esa  distancia por ser tu  hermano mayor, por un lado,  y por el  otro,  por ser un Hijo de  Dios. La  devoción que  les profeso a  mis  hermanos  es  lo  que  me  ha  puesto a  cargo de  la  Filiación,  que  completo  porque  formo parte  de  ella.  Tal  vez  esto  parezca  contradecir la  afirmación  "Yo y el  Padre  somos  uno", pero esa afirmación consta  de  dos  partes  en reconocimiento  de  la  mayor  grandeza  del  Padre.

5. Las  revelaciones  son indirectamente  inspiradas  por mí  debido a  mi  proximidad  al  Espíritu Santo y a  que  me  mantengo  alerta  para  cuando  mis  hermanos  estén listos  para  recibir la  revelación.  De esta  manera  puedo obtener  para  ellos  más  de  lo que  ellos  podrían obtener para  sí  mismos. El Espíritu Santo  es  el  mediador entre  la  comunicación  superior  y la  inferior,  y mantiene  abierto  para la  revelación  el  canal  directo de  Dios  hacia  ti. La  revelación no es  recíproca.  Procede  de  Dios  hacia ti,  pero no de  ti  hacia  Dios.

6. El  milagro reduce  al  mínimo  la  necesidad del  tiempo. En  el  plano  longitudinal  u horizontal  el reconocimiento  de  la  igualdad  de  los  miembros  de  la  Filiación parece  requerir un tiempo casi interminable.  El  milagro,  no obstante, entraña  un cambio  súbito de  la  percepción horizontal  a  la vertical. Esto introduce  un intervalo del  cual  tanto el  que  da  como el  que  recibe  emergen  mucho más  adelantados  en el  tiempo  de  lo  que  habrían  estado de  otra  manera. El  milagro,  pues, tiene  la propiedad única  de  abolir el  tiempo  en la  medida  en que  hace  innecesario  el  intervalo  de  tiempo que abarca. No existe  relación alguna  entre  el  tiempo  que  un milagro tarda  en llevarse  a  cabo y el tiempo  que  abarca.  El  milagro  substituye  a  un aprendizaje  que  podría  haber  durado miles  de  años. Lo  hace  en  virtud del  reconocimiento implícito de  la  perfecta  igualdad  que  existe  entre  el  que  da  y el  que  recibe  en la  que  se  basa  el  milagro. El  milagro acorta  el  tiempo al  producir su colapso, eliminando de  esta  manera  ciertos  intervalos  dentro  del  mismo.  Hace  esto, no obstante, dentro  de  la secuencia  temporal  más  amplia.

T1. I. Principios de los milagros


*T1. I. Principios de los milagros*

1. No hay grados  de  dificultad en los  milagros. No hay ninguno  que  sea  más  "difícil"  o más "grande"  que  otro.  Todos  son iguales.  Todas  las  expresiones  de  amor son máximas.

2. Los  milagros  -de  por sí- no importan.  Lo único  que  importa  es  su Origen,  El  Cual  está  más  allá de  toda  posible  evaluación.

3. Los  milagros  ocurren  naturalmente  como  expresiones  de  amor. El  verdadero  milagro  es  el  amor que  los  inspira. En este  sentido  todo lo que  procede  del  amor es  un milagro.

4.  Todos  los  milagros  significan  vida, y Dios  es  el  Dador de  la  vida.  Su  Voz  te  guiará  muy concretamente.  Se  te  dirá  todo lo  que  necesites  saber.

5. Los  milagros  son hábitos, y deben  ser involuntarios. No deben controlarse  conscientemente.  Los milagros  seleccionados  conscientemente  pueden proceder de  un falso asesoramiento.

6. Los  milagros  son naturales. Cuando no ocurren,  es  que  algo anda  mal.

7.  Todo  el  mundo tiene  derecho  a  los  milagros, pero antes  es  necesario  una  purificación.

8. Los  milagros  curan  porque  suplen una  falta;  los  obran aquellos  que  temporalmente  tienen más para  aquellos  que  temporalmente  tienen  menos.

9. Los  milagros  son una  especie  de  intercambio. Como  toda  expresión  de  amor,  que  en el  auténtico sentido  de  la  palabra  es  siempre  milagrosa,  dicho intercambio invierte  las  leyes  físicas. Brindan  más amor  tanto  al  que  da  como al  que  recibe.

10. Cuando  se  obran  milagros  con vistas  a  hacer de  ellos  un espectáculo  para  atraer creyentes, es que  no se  ha  comprendido  su propósito.

11.  La  oración es  el  vehículo  de  los  milagros. Es  el  medio  de  comunicación  entre  lo creado  y el Creador. Por medio  de  la  oración se  recibe  amor, y por medio de  los  milagros  se  expresa  amor.

12. Los  milagros  son pensamientos. Los  pensamientos  pueden  representar  el  nivel  inferior  o corporal  de  experiencia, o el  nivel  superior o espiritual  de  experiencia.  Uno de  ellos  da  lugar a  lo físico,  el  otro  crea  lo espiritual.

13. Los  milagros  son a  la  vez  comienzos  y finales, y así, alteran  el  orden  temporal. Son siempre afirmaciones  de  renacimiento,  que  parecen  retroceder, pero  que  en realidad van  hacia  delante. Cancelan  el  pasado en  el  presente,  y así  liberan el  futuro.

14. Los  milagros  dan fe  de  la  verdad. Son convincentes  porque  proceden de  la  convicción. Sin convicción  degeneran  en magia, que  es  insensata, y, por lo  tanto, destructiva;  o más  bien, el  uso no creativo  de  la  mente.

15.  Todos  los  días  deberían  consagrarse  a  los  milagros. El  propósito del  tiempo es  que  aprendas  a usarlo  de  forma  constructiva.  El  tiempo  es, por lo tanto,  un recurso de  enseñanza  y un medio para alcanzar  un fin. El  tiempo cesará  cuando ya  no sea  útil  para  facilitar el  aprendizaje.

16. Los  milagros  son recursos  de  enseñanza  para  demostrar que  dar  es  tan bienaventurado  como recibir.  Aumentan  la  fortaleza  del  que  da  y simultáneamente  le  dan fortaleza  al  que  recibe.

17. Los  milagros  trascienden  el  cuerpo.  Son cambios  súbitos  al  dominio  de  lo invisible,  más  allá  del nivel  corporal. Por eso es  por lo que  curan.

18. El  milagro es  un servicio.  Es  el  máximo  servicio  que  le  puedes  prestar a  otro.  Es  una  manera  de amar al  prójimo  como a  ti  mismo,  en la  que  reconoces  simultáneamente  tu propia  valía  y la  de  él.

19. Los  milagros  hacen  que  las  mentes  sean una  en Dios. Se  basan en la  cooperación  porque  la Filiación  es  la  suma  de  todo lo  que  Dios  creó.  Los  milagros  reflejan, por lo  tanto,  las  leyes  de  la eternidad,  no las  del  tiempo.

20. Los  milagros  despiertan nuevamente  la  consciencia  de  que  el  espíritu, no el  cuerpo, es  el  altar  de la  verdad. Este  reconocimiento es  lo  que  le  confiere  al  milagro su poder curativo.

21. Los  milagros  son expresiones  naturales  de  perdón. Por medio  de  los  milagros  aceptas  el  perdón de  Dios  al  extendérselo a  otros.

22. Los  milagros  se  asocian  con el  miedo  debido únicamente  a  la  creencia  de  que  la  obscuridad tiene  la  capacidad  de  ocultar. Crees  que  lo que  no puedes  ver con los  ojos  del  cuerpo no existe.  Esta creencia  te  lleva  a  negar la  visión espiritual.

23. Los  milagros  reorganizan la  percepción y colocan todos  los  niveles  en su debida  perspectiva. Esto  cura  ya  que  toda  enfermedad  es  el  resultado  de  una  confusión  de  niveles.

24. Los  milagros  te  capacitan  para  curar  a  los  enfermos  y resucitar  a  los  muertos  porque  tanto  la enfermedad  como la  muerte  son invenciones  tuyas, y, por lo tanto, las  puedes  abolir.  Tú mismo  eres un milagro,  capaz  de  crear  a  semejanza  de  tu Creador.  Todo lo  demás  no es  más  que  tu propia pesadilla  y no existe.  Sólo  las  creaciones  de  luz  son reales.

25. Los  milagros  son parte  de  una  cadena  eslabonada  de  perdón  que, una  vez  completa, es  la Expiación.  La  Expiación  opera  todo  el  tiempo  y en todas  las  dimensiones  del  tiempo.

26. Los  milagros  representan tu  liberación del  miedo.  "Expiar"  significa  "des-hacer".  Deshacer  el miedo es  un aspecto  esencial  del  poder expiatorio  de  los  milagros.

27. Un milagro es  una  bendición  universal  de  Dios  a  todos  mis  hermanos  por mediación mía. Perdonar  es  el  privilegio  de  los  perdonados.

28. Los  milagros  son un modo de  liberarse  del  miedo. La  revelación produce  un estado en  el  que  el miedo ya  ha  sido abolido.  Los  milagros  son, por lo  tanto, un medio, y la  revelación  un fin.

29. Los  milagros  alaban a  Dios  a  través  de  ti.  Lo alaban al  honrar a  Sus  Creaciones, afirmando  así  la perfección  de  las  mismas. Curan porque  niegan la  identificación con  el  cuerpo  y afirman  la identificación  con el  espíritu.

30. Dado que  los  milagros  reconocen el  espíritu,  ajustan  los  niveles  de  percepción y los  muestran  en su debido  lugar. Esto  sitúa  al  espíritu  en el  centro,  desde  donde  puede  comunicarse  directamente.

31. Los  milagros  deben  inspirar gratitud,  no reverencia. Debes  dar gracias  a  Dios  por lo que realmente  eres. Los  Hijos  de  Dios  son santos, y los  milagros  honran su santidad,  que  ellos  pueden ocultar,  más  nunca  perder.

32.  Yo inspiro  todos  los  milagros,  que  en realidad  son intercesiones.  Interceden  en favor de  tu santidad y santifican  tus  percepciones.  Al  ubicarte  más  allá  de  las  leyes  físicas  te  elevan a  la  esfera del  orden celestial. En ese  orden tú eres  perfecto.

33. Los  milagros  te  honran porque  eres  digno  de  ser amado.  Desvanecen las  ilusiones  que  albergas acerca  de  ti  mismo y perciben la  luz  en  ti. De  esta  forma, al  liberarte  de  tus  pesadillas, expían  tus errores.  Al  liberar  a  tu  mente  de  la  prisión de  tus  ilusiones  te  restauran la  cordura.

34. Los  milagros  le  devuelven  a  la  mente  su llenura.  Al  expiar  su sensación  de  carencia  establecen perfecta  protección. La  fortaleza  del  espíritu  no da  cabida  a  intromisiones.

35. Los  milagros  son expresiones  de  amor, pero  puede  que  no siempre  tengan  efectos  observables.

36. Los  milagros  son ejemplos  de  recto pensar que  armonizan  tus  percepciones  con la  verdad  tal como  Dios  la  creó.

37. Un milagro es  una  corrección  que  yo introduzco en el  pensamiento falso.  Actúa  como un catalizador,  disolviendo  la  percepción  errónea  y reorganizándola  debidamente.  Esto te  coloca  bajo el  principio de  la  Expiación, donde  la  percepción  sana. Hasta  que  esto no ocurra  no podrás  conocer el  Orden Divino.

38. El  Espíritu  Santo es  el  mecanismo de  los  milagros. Él  reconoce  las  creaciones  de  Dios  así  como tus  ilusiones. Separa  lo  verdadero de  lo falso mediante  Su capacidad para  percibir totalmente  en  vez de  selectivamente.

39. El  milagro elimina  el  error porque  el  Espíritu  Santo lo identifica  como falso o irreal. Esto  es  lo mismo  que  decir que  al  percibirse  la  luz  la  obscuridad desaparece  automáticamente.

40. El  milagro reconoce  que  todo  el  mundo  es  tu hermano  así  como  mi  hermano también.  Es  una manera  de  percibir  la  marca  universal  de  Dios.

41. El  contenido perceptual  de  los  milagros  es  la  plenitud.  De  ahí  que  puedan  corregir  o redimir la errada  percepción de  carencia.

42. Uno de  los  mayores  beneficios  que  se  deriva  de  los  milagros  es  su poder para  liberarte  de  tu falso  sentido de  aislamiento, privación  y carencia.

43. Los  milagros  surgen  de  un estado  mental  milagroso, o de  un estado  de  estar  listo para  ellos.

44. Los  milagros  son expresiones  de  una  conciencia  interna  de  Cristo y de  haber aceptado  Su Expiación.

45. Un milagro nunca  se  pierde. Puede  afectar a  mucha  gente  que  ni  siquiera  conoces, y producir cambios  inimaginables  en situaciones  de  las  que  ni  siquiera  eres  consciente.

46. El  Espíritu  Santo es  el  medio  de  comunicación  más  elevado. Los  milagros  no entrañan ese  tipo de  comunicación,  debido a  que  son medios  temporales  de  comunicación.  Cuando retornes  a  la forma  original  de  comunicación con  Dios  por revelación  directa, los  milagros  dejarán de  ser necesarios.

47. El  milagro es  un recurso de  aprendizaje  que  reduce  la  necesidad del  tiempo.  Establece  un intervalo  temporal  fuera  de  lo normal  que  no está  sujeto  a  las  leyes  usuales  del  tiempo.  En ese sentido  es  intemporal.

48. El  milagro es  el  único recurso que  tienes  a  tu inmediata  disposición  para  controlar el  tiempo. Sólo la  revelación  lo transciende  al  no tener  absolutamente  nada  que  ver  con el  tiempo.

49. El  milagro no distingue  entre  diferentes  grados  de  percepción  errónea. Es  un recurso para  sanar la  percepción que  es  eficaz  independientemente  del  grado  o dirección del  error. En  eso radica  su verdadera  imparcialidad.

50. El  milagro compara  lo  que  tú has  hecho  con la  creación,  aceptando como  cierto  lo que concuerda  con  ella,  y rechazando  como  falso lo que  no.

UN CURSO DE MILAGROS. MANUAL DE TEXTO. INTRODUCCIÓN



*1.  EL SIGNIFICADO  DE  LOS MILAGROS*

*Introducción*

1. Éste  es  un curso de  milagros. Es  un curso obligatorio. Sólo el  momento en  que  decides  tomarlo  es voluntario.  Tener  libre  albedrío  no quiere  decir que  tú mismo  puedas  establecer el  plan  de  estudios. Significa  únicamente  que  puedes  elegir lo que  quieres  aprender  en cualquier  momento  dado. Este curso no pretende  enseñar  el  significado del  amor,  pues  eso está  más  allá  de  lo que  se  puede enseñar. Pretende,  no obstante,  despejar los  obstáculos  que  impiden experimentar la  presencia  del amor, el  cual  es  tu  herencia  natural. Lo  opuesto  al  amor  es  el  miedo, pero  aquello  que  todo lo  abarca no puede  tener  opuestos.

2. Este  curso puede, por lo  tanto,  resumirse  muy simplemente  de  la  siguiente  manera:

Nada  real  puede  ser amenazado. 
Nada  irreal  existe. 
En  esto radica  la  paz  de  Dios.