domingo, 2 de junio de 2019

Lección 160. Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí


*Lección 160. Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí*

1. El miedo es un extraño en los caminos del amor. Identifícate con el miedo, y te vuelves un extraño ante tus propios ojos. Y de este modo, no te conocerás a ti mismo. Lo que tu Ser es sigue siendo algo ajeno para la parte de ti que cree que es real, aunque diferente de ti. ¿Quién podría estar en su sano juicio en tales circunstancias? ¿Quién sino un loco podría creer que él es lo que no es, y juzgar en contra de sí mismo?

2. Hay un extraño entre nosotros que procede de una idea tan ajena a la verdad, que habla un idioma distinto, percibe un mundo que la verdad desconoce y entiende aquello que la verdad juzga como carente de sentido. Pero aún más extraño es el hecho de que no reconoce a aquel a quien visita, y sin embargo, sostiene que el hogar de éste es suyo, mientras que el que está en su hogar es el que es el extraño. No obstante, qué fácil sería decir: "Éste es mi hogar. Aquí es donde me corresponde estar y no me iré porque un loco me diga que tengo que hacerlo".

3. ¿Qué razón hay para no decir esto? ¿Cuál podría ser la razón sino que has invitado a ese extraño a ocupar tu lugar, y has permitido convertirte en un extraño ante tus propios ojos? Nadie se dejaría desahuciar tan innecesariamente a no ser que pensase que hay otro hogar que está más de acuerdo con sus gustos.

4. ¿Quién es el extraño? ¿A quién no le corresponde estar en el hogar que Dios proveyó para Su Hijo, a ti o al miedo? ¿Es acaso el miedo obra Suya, creado a Su semejanza? ¿Es acaso el miedo lo que el amor completa y mediante lo cual se completa a sí mismo? No hay hogar que pueda darle cobijo al amor y al miedo, pues no pueden coexistir. Si tú eres real, el miedo no puede sino ser una ilusión. Mas si el miedo es real, entonces eres tú el que no existe.

5. ¡Qué fácilmente se puede resolver este dilema! Todo aquel que teme no ha hecho sino negar su verdadera identidad y decir: "Yo soy el extraño aquí. De modo que le cedo mi hogar a uno que es más como yo que yo mismo, y le doy todo cuanto pensé que era mío". Ahora se ha exiliado por fuerza, sin saber quién es, inseguro de todo menos de esto: que él no es él mismo, y que se le ha negado su hogar.


6. ¿En pos de qué va a ir ahora? ¿Qué podría encontrar? Alguien que se ha convertido en un extraño ante sus propios ojos no puede encontrar un hogar no importa dónde lo busque, pues él mismo ha imposibilitado su regreso. Está perdido a menos que un milagro venga y le muestre que ya no es un extraño. El milagro vendrá. Pues su Ser sigue morando en su hogar. Y su Ser no ha invitado a ningún extraño ni se ha confundido a Sí Mismo con ningún pensamiento ajeno a Él. E invocará a lo que es Suyo a Sí Mismo en reconocimiento de lo que es Suyo.

7. ¿Quién es el extraño? ¿No es acaso aquel a quien tu Ser no invoca? Ahora eres incapaz de reconocer a ese extraño que merodea entre vosotros, pues le has cedido tu legítimo lugar. No obstante, tu Ser está tan seguro de lo que es Suyo como Dios lo está de Su Hijo. Dios no está confundido con respecto a la creación. Está seguro de lo que es Suyo. Ningún extraño se puede interponer entre Su conocimiento y la realidad de Su Hijo. Él no sabe de extraños. Él está seguro de Su Hijo.

8. La certeza de Dios es suficiente. A aquel a quien Él reconoce como Su Hijo le corresponde estar allí donde Él estableció a Su Hijo para siempre. Él ha contestado tu pregunta: "¿Quién es el extraño?" Oye Su Voz asegurarte, con serenidad y certeza, que tú no eres un extraño para tu Padre ni tu Creador se ha vuelto un extraño para ti. Aquel a quien Dios se ha unido es eternamente uno, pues está en su hogar en Él, y no es un extraño para Si Mismo.

9. Hoy damos gracias de que Cristo haya venido a buscar en el mundo lo que es Suyo. Su visión no ve extraños, sino que contempla a los Suyos y se une a ellos jubilosamente. Ellos lo ven como un extraño, pues no se reconocen a sí mismos. No obstante, a medida que le den la bienvenida, lo recordarán. Y Él los conducirá dulcemente de regreso a su hogar, donde les corresponde estar.

10. Cristo no se olvida de nadie. No deja de darte ni uno solo de tus hermanos para que los recuerdes a todos, de manera que tu hogar pueda ser pleno y perfecto, tal como fue instituido. Él no se ha olvidado de ti. Mas tú no lo podrás recordar a Él hasta que contemples todo tal como Él lo hace. Él que niega a su hermano lo está negando a Él, y, por lo tanto, se está negando a aceptar el don de la visión mediante el cual puede reconocer a su Ser claramente, recordar su hogar y alcanzar la salvación.


~Lección 160 UCDM:
"Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí"


*Comentario:


El miedo, una de las emociones básicas del ser humano, o eso dicen, una emoción natural cuando vives en la ilusión... ¿y todo debido a qué? A la creencia en la muerte. Pero analicemos más detenidamente al miedo.

En lecciones anteriores hablaba de las dos experiencias, la de la ilusión y la de la verdad. La mayoría de los autores que estudian psicología, filosofía y teología, basan sus teorías sobre la mente en tratar de comprender la experiencia de la ilusión, basada en mecanismos del miedo y sus respuestas fisiológicas y neurológicas.

Pero vayamos más allá... Todos somos parte de 4 cuerpos dentro de las dos experiencias: el cuerpo espiritual, el cuerpo mental, el cuerpo emocional y el cuerpo físico. Tenemos que tener claro que el cuerpo que puede trascender todo es el cuerpo espiritual, ya que es el que revoca las decisiones basadas en la experiencia de la ilusión, pudiendo alcanzar la verdad. El ego sin embargo, te dice que solo existe la mente, las emociones y el cuerpo físico porque es donde el habita y donde te hace vivir la experiencia del cuerpo (o experiencia de la ilusión).

Explicando estos conceptos desde otro ángulo para que todos lo podamos vislumbrar, a estas alturas ya sabemos que existen dos sistemas de pensamiento completamente opuestos, o piensas con el ego, o piensas con el Espíritu Santo.
Desglosando este concepto que ya conocemos, el ego es el que produce miedo, porque pensamos que tenemos que defendernos de un mundo de ilusiones creado por él. Por eso el ego, te va a decir, a traves de miles de personas que han estudiado al ego, que es una emoción completamente "normal", que te va a defender y hacerte sobrevivir a determinadas situaciones, y en la experiencia de la ilusión así es, ya que durante nuestra vida, tememos a cientos de cosas, que la mayoría de veces son pensamientos basados en creencias heredadas y aprendidas en un mundo que nos limita en nuestra mente.

Hoy nos dice el Curso, que el miedo no es una emoción básica "normal", sino una emoción que ha aprendido el ego, de hecho la prueba está en los niños, que no nacen con miedo, en su inconsciente saben que son eternos y que no hay nada a lo que temer. Y si no hay nada que temer, ¿de qué tengo que defenderme? Si eliminamos la causa, el efecto automáticamente desaparece, por eso Un Curso de Milagros es la enseñanza sobre la mente más potente que existe.

Hoy recuerda estos axiomas:

"Todo el  sistema  defensivo que  el  ego desarrolló para  proteger  la  separación de  los  avances  del  Espíritu  Santo, fue  en  respuesta  al  regalo con  el  que Dios  la  bendijo, Quien,  mediante  Su bendición, permitió  que  se  subsanase" (T17. IV. 4)

"El  ego siempre  se  mantiene  alerta  por si  surge  cualquier amenaza,  y la  parte  de  tu  mente  en la  que el  ego fue  aceptado  está  ansiosa  por conservar  su propia  razón,  tal  como la  entiende. No se  da cuenta  de  que  es  completamente  demente. Mas  tú tienes  que  darte  cuenta  exactamente  de  lo que esto  significa  si  quieres  que  se  te  restituya  la  cordura. Los  dementes  protegen sus  sistemas  de pensamiento,  pero lo hacen de  manera  demente.  Y  todas  sus  defensas  son tan dementes  como lo que supuestamente  tienen  que  proteger" (T17. IV. 5)

~Comentario: Edgar Doménech Macías.


~Vídeo lectura profunda de la lección: Arantxa Carrera Salas - Matriz del Cambio.

Lección 159. Doy los milagros que he recibido


*Lección 159. Doy los milagros que he recibido*

1. Nadie puede dar lo que no ha recibido. Para dar algo es preciso poseerlo antes. En este punto las leyes del Cielo y las del mundo coinciden. Pero en este punto difieren también. El mundo cree que para poseer una cosa, tiene que conservarla. La salvación enseña lo contrario. Al dar es como reconoces que has recibido. Es la prueba de que lo que tienes es tuyo.

2. Comprendes que estás sano cuando ofreces curación. Aceptas que el perdón se ha consumado en ti cuando perdonas. En tu hermano te reconoces a ti mismo, y así, te das cuenta de que eres pleno. No hay milagro que no puedas dar, pues todos te han sido dados. Recíbelos ahora abriendo el almacén de tu mente donde se encuentran y dándoselos al mundo.

3. La visión de Cristo es un milagro. Viene de mucho más allá de sí misma, pues refleja el Amor Eterno y el renacimiento de un amor que, aunque nunca muere, se ha mantenido velado. La visión de Cristo representa el Cielo, pues lo que ve es un mundo tan semejante al Cielo que lo que Dios creó perfecto puede verse reflejado en él. En el espejo tenebroso que el mundo presenta sólo se pueden ver imágenes distorsionadas y fragmentadas. El mundo real representa la pureza del Cielo.

4. La visión de Cristo es el milagro del que emanan todos los demás milagros. Es su fuente, y aunque permanece con cada milagro que das, sigue siendo tuya. Es el vínculo mediante el cual el que da y el que recibe se unen en el proceso de extensión aquí en la tierra, tal como son uno en el Cielo. Cristo no ve pecados en nadie. Y ante Su vista, los que son incapaces de pecar son todos uno. Su santidad les fue otorgada por Su Padre y por Cristo.

5. La visión de Cristo es el puente entre los dos mundos. Y tú puedes tener absoluta confianza de que su poder te sacará de este mundo y te llevará a otro que ha sido santificado por el perdón. Las cosas que aquí parecen completamente sólidas, allí son meras sombras, transparentes, apenas visibles, relegadas al olvido a veces e incapaces de poder opacar la luz que brilla más allá de ellas. A la visión se le ha restituido la santidad, y ahora los ciegos pueden ver.

6. Éste es el único regalo del Espíritu Santo, el tesoro al que puedes recurrir con absoluta certeza para obtener todas las cosas que pueden contribuir a tu felicidad. Todas ellas ya se encuentran aquí, y se te dan sólo con que las pidas. Aquí las puertas no se cierran nunca, y a nadie se le niega la más mínima petición ni su necesidad más apremiante. No hay enfermedad que no esté ya curada, carencia que no se haya suplido ni necesidad que no haya sido satisfecha en éste, el áureo tesoro de Cristo.

7. Aquí es donde el mundo recuerda lo que perdió cuando fue construido. Pues aquí se le repara y se le renueva, pero bajo una nueva luz. Lo que estaba destinado a ser la morada del pecado se convierte ahora en el centro de la redención y en el hogar de la misericordia, donde se cura a todos los que sufren y donde se les da la bienvenida. A nadie se le niega la entrada en este nuevo hogar donde le aguarda su salvación. Nadie es un extraño aquí. Nadie le pide nada a otro salvo el regalo de aceptar la bienvenida que se le ofrece.

8. La visión de Cristo es la tierra santa donde las azucenas del perdón echan raíces. Ése es su hogar. Desde ahí se pueden llevar hasta el mundo, pero jamás podrán crecer en sus tierras estériles y superficiales. Tienen necesidad de la luz y del calor, así como del amoroso cuidado que la caridad de Cristo les provee. Necesitan el amor con el que Él las contempla. Y se convierten en Sus emisarios, que dan tal como recibieron.

9. Toma lo que quieras de Su depósito, para que sus tesoros puedan multiplicarse. Las azucenas no abandonan su hogar cuando se traen al mundo. Sus raíces siguen aún allá. No abandonan su fuente, sino que llevan su beneficencia consigo, y convierten al mundo en un jardín como aquel del que vinieron, y al que retornarán con una fragancia todavía mayor. Ahora son doblemente benditas. Han transmitido los mensajes de Cristo que traían y éstos les han sido devueltos. Y ellas se los llevan de vuelta gustosamente a Él.

10. Contempla el caudal de milagros desplegados ante ti para que los des. ¿No eres acaso merecedor de esos mismos regalos cuando Dios Mismo dispuso que se te concediesen? No juzgues al Hijo de Dios, sino sigue el camino que Dios ha señalado. Cristo ha soñado el sueño de un mundo perdonado. Ése es Su regalo, a través del cual puede tener lugar una dulce transición de la muerte a la vida; de la desesperación a la esperanza. Permitámonos por un instante soñar con Él. Su sueño nos despierta a la verdad. Su visión nos provee de los medios por los que regresar a nuestra santidad eterna en Dios, la cual nunca perdimos.


~Lección 159 UCDM:
"Doy los Milagros que he recibido"

*Comentario:

En el mundo de las leyes humanas y de la ilusión, es difícil comprender como funciona realmente el mundo de las leyes espirituales o de Dios. De hecho, el concepto de Milagro (como cambio de percepción), de amor (como tu verdadera condición humana) y perdón (como que los acontecimientos de mundo ilusorio sólo pueden afectarte si le das el poder) son palabras que no alcanzamos a comprender realmente. Creemos comprender su significado, pero sin una conciencia de unidad muy elevada usamos estas palabras para proyectar las culpas de las ilusiones que nos creemos que nos afectan en la pantalla de cine que es nuestra vida.

El concepto Milagro, va más allá de lo que hemos creído que es. El Curso nos lo explica como un cambio en la forma de percibir el mundo dual, hacia la comprensión de la unicidad. Esto se extrapola en un pensamiento que siempre oscila entre dos polaridades: entre los resentimientos del ego o los Milagros del Espíritu Santo.

El Curso nos menciona una y otra vez, que siempre estamos eligiendo ver con uno de los dos maestros, uno ilusorio que crea nuestra mente separada (el ego) y otro que se convierte en la mentalidad Milagrosa, que es capaz de convertir un resentimiento en algo capaz de ver amor en toda circunstancia (el Espíritu Santo).

La mente humana, siempre está pidiendo amor, a veces no sabe hacerlo mejor y pide amor en circunstancias poco coherentes, inconscientes, negativas, neuróticas... pero en una mente separada nada es coherente hasta que se encuentra La Verdad que enseña el Curso. De hecho en este libro azul de tremenda enseñanza mental, ya nos dice que "los mansos heredarán la Tierra porque sus egos son humildes", en el sentido de que una vez hayamos trascendido la mente egoica, sin juzgarla, seremos seres de fortaleza insuperable porque nada tendrá el poder de hacernos daño.

Ese será el mayor Milagro de tu vida, tener un conocimiento y una sabiduría tan grande, que hayamos aprendido lo que hemos venido a hacer aquí: Que nada nos hace daño si no le damos el poder de hacerlo. 

Hoy recuerda estos dos axiomas:

“Nada puede herirte a no ser que le confieras ese poder” (T-20.IV.1:1)

"En cada decisión que tomas estás eligiendo entre un resentimiento y un milagro" (L-78.1:1)

~Comentario: Edgar Doménech Macías.


~Vídeo lectura profunda de la lección: Arantxa Carrera Salas - Matriz del Cambio.

Lección 157. En Su Presencia he de estar ahora


*Lección 157. En Su Presencia he de estar ahora*

1. Éste es un día de silencio y de fe. Es un tiempo especial y muy prometedor en el calendario de tus días. Es un tiempo que el Cielo ha reservado para brillar sobre él y verter una luz perenne en la que se oyen ecos de la eternidad. Este día es santo, pues anuncia una nueva experiencia; una manera de sentir distinta y una conciencia diferente. Son muchos los días y las noches que te has pasado celebrando la muerte. Hoy vas a aprender a sentir el júbilo de la vida.

2. Éste es otro punto decisivo en el plan de estudios. Añadimos ahora una nueva dimensión: otra clase de experiencia que arroja una nueva luz sobre todo lo que ya hemos aprendido y nos prepara para lo que todavía nos queda por aprender. Nos lleva a las puertas donde finaliza el aprendizaje y donde captamos un atisbo de lo que se encuentra mucho más allá de lo que el aprendizaje puede lograr. Nos deja aquí por un instante, y nosotros seguimos adelante, seguros de nuestro rumbo y de nuestro único objetivo.

3. Hoy se te concederá tener un atisbo del Cielo, aunque regresarás nuevamente a las sendas del aprendizaje. Tu progreso, no obstante, ha sido tal que puedes alterar el tiempo lo suficiente como para poder superar sus leyes y adentrarte en la eternidad por un rato. Aprender a hacer esto te resultará cada vez más fácil, a medida que cada lección, fielmente practicada, te lleve con mayor rapidez a este santo lugar y te deje, por un momento, con tu Ser.

4. Él dirigirá tu práctica hoy, pues lo que estás pidiendo ahora es lo que Su Voluntad dispone. Y al haber unido tu voluntad a la Suya en este día, es imposible que no se te conceda lo que estás pidiendo. No necesitas más que la idea de hoy para iluminar tu mente y dejar que descanse en tranquila expectación y en sereno gozo, desde los cuales dejas atrás rápidamente al mundo.

5. A partir de hoy, tu ministerio adquirirá un genuino fervor y una luminosidad que se transmitirá desde tus dedos hasta aquellos a quienes toques, y que bendecirá a todos los que contemples. Una visión llegará a todos aquellos con quienes te encuentres, a todos aquellos en quienes pienses y a todos aquellos que piensen en ti. Pues la experiencia que has de tener hoy transformará tu mente de tal manera que se convertirá en la piedra de toque de los santos Pensamientos de Dios.

6. Tu cuerpo será santificado hoy, al ser su único propósito ahora iluminar el mundo con la visión de lo que has de experimentar en este día. Una experiencia como ésta no se puede transmitir directamente. No obstante, deja en nuestros ojos una visión que podemos ofrecerles a todos, para que puedan tener lo antes posible la misma experiencia en la que el mundo se olvida calladamente y el Cielo se recuerda por un tiempo.

7. A medida que esta experiencia se intensifica y todos tus objetivos excepto éste dejan de ser importantes, el mundo al que retornas se acerca cada vez más al final del tiempo, se asemeja un poco más al Cielo en todo y se aproxima un poco más a su liberación. Y tú que le brindas luz podrás ver la luz con más certeza; la visión con mayor nitidez. Mas llegará un momento en que no retornarás con la misma forma en la que ahora apareces, pues ya no tendrás más necesidad de ella. Pero ahora tiene un propósito, y lo cumplirá debidamente.

8. Hoy nos embarcamos en un viaje con el que jamás has soñado. Pero el Santísimo, el Dador de los sueños felices de la vida, el Traductor de la percepción a la verdad, el santo Guía al Cielo que se te ha dado, ha soñado por ti esta jornada que emprendes y das comienzo hoy, con la experiencia que este día te ofrece para que sea tuya.

9. En la Presencia de Cristo hemos de estar ahora, serenamente inconscientes de todo excepto de Su radiante faz y de Su Amor perfecto. La visión de Su faz estará contigo, pero llegará un instante que transcenderá toda visión, incluida ésta, la más sagrada. Esto es algo que jamás podrás enseñar porque no lo adquiriste a través del aprendizaje. No obstante, la visión habla del recuerdo de lo que supiste en ese instante, y de lo que, sin duda, habrás de saber de nuevo.


~Lección 157 UCDM:
"En Su Presencia he de estar ahora"

*Comentario:

En la lección de ayer ya comentábamos, que en el Instante Santo o en el estado de presencia, desaparecen todos nuestros problemas, ya que estos son producto de nuestra experiencia de la ilusión. En el momento presente no ocurre nada, la mente se aquieta y encontramos la paz lejos de los pensamientos que nos sacan del eterno ahora, como los "debo de..." o "tengo que..." Cuando no tienes obligaciones mundanas, los problemas desaparecen. Con esto no quiero decir, que no te centres en lo que te preocupa, sino que tenemos que permanecer vigilante a nuestro estado mental para que esté centrado en el momento presente la mayor para del tiempo posible. En este estado mental, encontramos la presencia que somos y de la que nos olvidamos constantemente.

Lo que nos quiere decir el Curso en esta lección, es que la mayoría de nuestras "pre-ocupaciones", en realidad son invenciones de la mente separada o dual. La misma palabra lo dice, pre ocuparse, es ocuparse antes de hora. En este caso, extrapolado a los pensamientos, una preocupación, nos saca del momento presente y eso hace que divaguemos entre pasado y futuro, y veamos problemas donde no los hay. 

Se que es complicado de aplicar al mundo, para ello debemos estar vigilantes a nuestros pensamientos y recordar las enseñanzas del Espíritu Santo (te las recuerdo a continuación). 

A- Para poder tener, da todo a todos
B- Para tener paz, enseña paz para así aprender lo que es
C- Mantente alerta sólo en favor de Dios y de Su Reino (UCDM T6. V. A-B-C)

Si nos centramos en el punto C del capítulo 6.V. del libro de texto, vemos que si podemos practicar la capacidad de acallar la mente y entrar en el estado de presencia. En él, nos unimos a "La Mente Única", pasamos a ser "Uno". 
Me encanta la película "El guerrero pacífico" y como describe un estado mental en el que oyes, ves y sientes todo tu entorno, como si tus ojos trascendieran al cuerpo y tuvieras visión total de tu alrededor. 
No sé cuánto tiempo nos llevará trascender ese parloteo mental que nos saca del Instante Santo, sólo sé, que cuando nos unimos a su presencia, el mundo se vuelve insignificante, dejo de creerme que mis "problemas" son importantes y alcanzo la unidad. 

~Comentario: Edgar Doménech Macías. 


~Vídeo lectura profunda de la lección: Arantxa Carrera Salas - Matriz del Cambio.


Lección 156. Camino con Dios en perfecta santidad


*Lección 156. Camino con Dios en perfecta santidad*

1. La idea de hoy no hace sino expresar la simple verdad que hace que el pensamiento de pecado sea imposible. Esta idea nos asegura que la culpabilidad no tiene causa, y que, por lo tanto, no existe. Es la consecuencia lógica de la idea fundamental que tan a menudo se menciona en el texto, la cual reza así: las ideas no abandonan su fuente. Si esto es verdad, ¿cómo ibas a poder estar separado de Dios? ¿Cómo ibas a poder caminar por el mundo solo y separado de tu Fuente?

2. No somos inconsistentes con los pensamientos que presentamos en nuestro programa de estudios. La verdad tiene que ser verdad de principio a fin, si es que es la verdad. No puede contradecirse a sí misma, ni ser dudosa en algunas partes y segura en otras. No puedes caminar por el mundo separado de Dios porque no podrías existir sin Él. Él es lo que tu vida es. Donde tú estás, Él está. Hay una sola vida. Ésa es la vida que compartes con Él. Nada puede estar separado de Él y vivir.

3. Y ahí donde Él está tiene que haber santidad así como vida. Él no posee ningún atributo que no comparta con todas las cosas vivientes. Todo lo que vive es tan santo como Él, pues lo que comparte Su vida es parte de la Santidad y no puede ser pecaminoso, de la misma manera en que el sol no puede elegir ser de hielo, el mar estar separado del agua o la hierba crecer con las raíces suspendidas en el aire.

4. Hay una luz en ti que jamás puede extinguirse y cuya presencia es tan santa que el mundo se santifica gracias a ti. Todo lo que vive no hace sino ofrecerte regalos y depositarlos con gratitud y alegría ante tus pies. El aroma de las flores es su regalo para ti. Las olas se inclinan ante ti, los árboles extienden sus brazos para protegerte del calor y sus hojas tapizan el suelo para que camines sobre algo mullido, mientras que el sonido del viento amaina hasta convertirse en un susurro en torno a tu santa cabeza.

5. La luz que refulge en ti es lo que el universo ansía contemplar. Todas las cosas vivientes se detienen en silencio ante ti, pues reconocen a Aquel que camina a tu lado. La luz que llevas contigo es la suya propia. Y así, ven en ti su propia santidad, y te saludan como salvador y como Dios. Acepta su reverencia, pues le corresponde a la Santidad Misma, que camina a tu lado, transformando con Su dulce Luz todas las cosas en Su semejanza y en Su pureza.

6. Así es como opera la salvación. Al tú hacerte a un lado, la luz que refulge en ti da un paso adelante y envuelve al mundo. No proclama que el castigo y la muerte vayan a ser el final del pecado. Éste desaparecerá entre jolgorios y risas, pues se reconocerá su extraña absurdidad. Es un pensamiento descabellado, un sueño tonto, ridículo quizá, pero no temible. Mas ¿quién pospondría un solo instante su acercamiento a Dios a cambio de un capricho tan absurdo?

7. No obstante, tú has desperdiciado muchos, pero que muchos años precisamente en este pensamiento descabellado. El pasado ha desaparecido junto con todas sus fantasías. Éstas ya han dejado de hacer presa en ti. El acercamiento a Dios se avecina. Y en el pequeño espacio de duda que todavía queda, es posible que pierdas de vista a tu Compañero y que lo confundas con el sueño ancestral e insensato que ya pasó.

8. "¿Quién camina a mi lado?" Debes hacerte esta pregunta mil veces al día hasta que la certeza haya aplacado toda duda y establecido la paz. Deja que hoy cesen las dudas. Dios habla por ti al contestar tu pregunta con estas palabras: Camino con Dios en perfecta santidad. Ilumino el mundo, ilumino mi mente, así como todas las mentes que Dios creó una conmigo.



~Lección 156 UCDM:
"Camino con Dios en perfecta santidad"

*Comentario:

La lección de hoy nos hace vislumbrar como podemos trascender la culpabilidad. Al inicio de la lección nos dice:

"La idea de hoy no hace sino expresar la simple verdad que hace que el pensamiento de pecado sea imposible. Esta idea nos asegura que la culpabilidad no tiene causa"

No nos podemos imaginar la magnitud de la culpabilidad que se aloja en nuestra mente. A todas horas tenemos pensamientos dementes, pensamos que llevamos un camino espiritual en el que hemos progresado, y así es, pero admitamos que la mayor parte del día permanecemos con la mente en modo "zombie", con el ego dando por saco, siguiendo nuestra vida ilusoria y rutinaria, en la que nuestros pensamientos están tan ocupados con el "debo de hacer..." o "tengo que hacer..." que es imposible estar en el Instante Santo (o momento presente) donde nos encontramos en coherencia emocional, y desaparecen todos nuestros problemas.
Lejos de la experiencia de la ilusión, nace la experiencia de la verdad como vimos en la lección de ayer, y en dicha experiencia la culpabilidad desaparece porque llega la comprensión.
La comprensión que todo lo que nos ocurre, como nos dice el Curso, es porque lo hemos pedido (casi siempre de forma inconsciente), y cuando entendemos e integramos esta lección, dejamos de echar las culpas a un mundo externo que no existe y nos responsabilizamos de lo que sentimos y lo que elegimos cambiar. Si estás centrado en ti, y te olvidas de lo que puedan pensar los otros (que como es tu pensamiento acerca de lo que pueden pensar los demás, no existe) es cuando percibes un cambio de conciencia, en ese cambio, sabes que todo lo que te ocurre es una experiencia de la ilusión que te va a llevar a la experiencia de la verdad. Al principio buscarás la verdad, pero tu verdad y la única verdad difieren en una cosa: La causa y el efecto.
En tu experiencia de la verdad, piensas que hay algo que buscar, un camino que recorrer, una conciencia que ampliar, para ello siempre estamos con nuestra mente ocupada y llega un momento que te preguntas... 

¿tanto buscar y la paz para cuando?

En la experiencia de La Verdad, causa y efecto desaparecen, es decir, el Curso no trabaja con los efectos que puedas percibir, sino con eliminar directamente la causa. Sin la causa de un problema, el efecto no existe... Entonces llega la paz automáticamente.
Como nos dice el Curso:

Nada puede herirnos a no ser que le confiramos ese poder

De ti depende dar el poder de hacerte daño a un mundo de sufrimiento que has inventado y por la tanto, solo existe para tu ego.
Dios no tiene nada que perdonarte porque tu decidiste experimentar la ilusión, y como el sabía que te cansarías de esa experiencia, sabía que experimentarás antes o después la verdad. *Todo el mundo antes o después regresará a casa, todos seremos uno cuando dejemos de dar realidad al mundo de las ilusiones*


~Comentario: Edgar Doménech Macías.


~Vídeo lectura profunda de la lección: Arantxa Carrera Salas - Matriz del Cambio.

Lección 155. Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino


*Lección 155. Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino*

1. Hay una manera de vivir en el mundo que no es del mundo, aunque parezca serlo. No cambias de apariencia, aunque sí sonríes mucho más a menudo. Tu frente se mantiene serena; tus ojos están tranquilos. Y aquellos que caminan por el mundo con la misma actitud que tú reconocen en ti a alguien semejante a ellos. No obstante, los que aún no han percibido el camino también te reconocerán y creerán que eres como ellos, tal como una vez lo fuiste.

2. El mundo es una ilusión. Aquellos que eligen venir a él andan buscando un lugar donde poder ser ilusiones y así escapar su propia realidad. Mas cuando se dan cuenta de que su realidad se encuentra incluso aquí, entonces se hacen a un lado y dejan que ésta les muestre el camino. ¿Qué otra alternativa tienen realmente? Dejar que las ilusiones vayan delante de la verdad es una locura. Mas dejar que las ilusiones se rezaguen detrás de la verdad y que ésta se alce como lo que es, es simplemente muestra de cordura.

3. Ésta es la sencilla elección que hoy llevaremos a cabo. La demente ilusión permanecerá de manifiesto por un tiempo para ser contemplada por aquellos que eligieron venir y que aún no han experimentado el regocijo de descubrir que se equivocaron al decidir. Ellos no pueden aprender directamente de la verdad, puesto que la han negado. Y así, tienen necesidad de un Maestro que pueda percibir su demencia, pero que pueda ver también más allá de la ilusión la simple verdad que mora en ellos.

4. Si la verdad exigiese que renunciasen al mundo, les parecería como si se les estuviese pidiendo que sacrificasen algo que es real. Muchos han elegido renunciar al mundo cuando todavía creían que era real. Y como resultado de ello se han visto abatidos por una sensación de pérdida, y, consecuentemente, no se han liberado. Otros no han elegido otra cosa que el mundo, y su sensación de pérdida ha sido aún mayor, lo cual no han sido capaces de entender.

5. Entre estas dos sendas hay un camino que conduce más allá de cualquier clase de pérdida, pues tanto el sacrificio como la privación se abandonan de inmediato. Éste es el camino que se te pide recorrer ahora. Caminas por esta senda tal como otros lo hacen, mas no pareces ser distinto de ellos, aunque ciertamente lo eres. Por lo tanto, puedes ayudarlos al mismo tiempo que te ayudas a ti mismo, y encauzar sus pasos por el camino que Dios ha despejado para ti y para ellos, a través de ti.

6. La ilusión aún parece estar ceñida a ti, a fin de que puedas comunicarte con ellos. Sin embargo, ha retrocedido. Y no es de ilusiones de lo que te oyen hablar, ni son ilusiones lo que les presentas para que sus ojos las vean y sus mentes las entiendan. La verdad, que va delante de ti, tampoco puede hablarles a través de ilusiones, pues este camino conduce ahora más allá de la ilusión, y mientras sigues adelante los llamas para que te sigan.

7. Todos los caminos conducen finalmente a éste. Pues el sacrificio y la privación son sendas que no llevan a ninguna parte, decisiones que conducen al fracaso, así como metas que jamás se podrán alcanzar. Todo esto retrocede a medida que la verdad se alza en ti para que conduzcas a tus hermanos lejos de los caminos de la muerte y los encamines por la senda de la felicidad. Su sufrimiento es pura ilusión. Sin embargo, necesitan un guía que los ayude a escapar de ella, pues confunden las ilusiones con la verdad.

8. Tal es la llamada de la salvación. Te pide que aceptes la verdad y permitas que vaya delante de ti alumbrando la senda que te rescata de lo ilusorio. No se trata de un rescate que tiene un precio, pues no cuesta nada. Al contrario, sólo te aporta ganancias. Las ilusiones tan sólo dan la impresión de mantener al santo Hijo de Dios encadenado. Es únicamente de las ilusiones de lo que se le salva. A medida que éstas retroceden, él se vuelve a encontrar a sí mismo.

9. Camina seguro ahora, pero con cuidado, ya que esta senda es nueva para ti. Puede que descubras que aún te sientes tentado de ir delante de la verdad y de dejar que las ilusiones sean tu guía. Se te dieron tus santos hermanos para que siguiesen tus pasos conforme tú caminas seguro de tu propósito hacia la verdad. Ésta va delante de ti ahora, para que ellos puedan ver algo con lo que poder identificarse, algo que entiendan que les señale el camino.

10. Al final de la jornada, no obstante, no habrá brecha ni distancia alguna entre la verdad y tú. Y todas las ilusiones que marchaban por el mismo camino que tú recorres se alejarán de ti, y no quedará nada que mantenga a la verdad separada de la compleción de Dios, la cual es tan santa como Él Mismo. Hazte a un lado con fe y deja que la verdad te muestre el camino. No sabes adónde vas. Pero Uno que sabe te acompaña. Deja que Él te guíe junto con los demás.

11. Cuando los sueños se hayan acabado, cuando el tiempo haya cerrado sus puertas a todo lo pasajero y los milagros ya no tengan objeto, el Hijo de Dios no emprenderá más jornadas. Ya no tendrá ningún deseo de ser una ilusión en vez de la verdad. Hacia esto es hacia lo que nos encaminamos, a medida que seguimos adelante por el camino que la verdad nos señala. Ésta es nuestra jornada final, la cual llevamos a cabo por todos. No perdamos el rumbo. Pues así como la verdad va delante de nosotros, también va delante de los hermanos que nos seguirán.

12. Nos encaminamos hacia Dios. Haz una pausa y reflexiona sobre esto: ¿Qué camino podría ser más santo, más merecedor de tus esfuerzos, de tu amor y de tu absoluta dedicación? ¿Qué camino podría darte más de lo que es todo, u ofrecerte menos y aun así satisfacer al santo Hijo de Dios? Nos encaminamos hacia Dios. La verdad que va delante de nosotros es una con Él ahora, y nos conduce allí donde Él siempre ha estado. ¿Qué otro camino sino éste podría ser una senda que quisieses elegir?

13. Tus pies ya están firmemente asentados en el camino que conduce al mundo hasta Dios. No busques otros caminos que parezcan llevar a otra parte. Los sueños no son guías dignos de ti que eres el Hijo de Dios. No olvides que Él te ha tomado de la mano, y te ha dado tus hermanos con la confianza de que eres merecedor de la Confianza que Él ha depositado en ti. Él no puede ser engañado. Su Confianza ha hecho que tu trayectoria sea indudable y tu meta segura. No les fallarás a tus hermanos ni a tu Ser.

14. Y ahora sólo te pide que pienses en Él por un rato cada día, para que pueda dialogar contigo y hablarte de Su Amor, recordándote cuán grande es Su Confianza, cuán infinito Su Amor. En tu nombre y en el Suyo, que son el mismo, gustosamente practicamos con este pensamiento: Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino, pues deseo recorrer el camino que me conduce hasta Él.


~Lección 155 UCDM:
"Me haré a un lado y dejaré que el me muestre el camino" 

*Comentario:

¿Qué significa hacerse a un lado? En este mundo que creemos ver, existen dos experiencias: La experiencia de la ilusión y la experiencia de la verdad. 

En esta lección, el Curso se centra en que abramos la mente, y nos demos cuenta que hemos estado usando la experiencia de la ilusión para interpretar un mundo ilusorio, basando en todo tipo de acciones poco productivas y que nos hacen sufrir: miedo, culpa, victimismo, neuroticismo... Y montandonos la "película" de que lo que pensamos que es la absoluta verdad, cuando no es más que eso, la interpretación subjetiva de lo que pasa por nuestro sistema de pensamiento. 

El ego, se basa en este sistema de pensamiento basado en la percepción de la ilusión, porque no quiere que dejes de lado esta forma de percibir el mundo, eso sería hacerse a un lado, para poder ver la percepción de la verdad, que es la mente Cristica, es decir, el estado mental elevado que ha trascendido al ego. 

Para terminar de explicar mi reflexión de esta lección, me pareció muy adecuado este texto de Paul Ekman:
“Juzgamos lo que ocurre para que resulte coherente con la emoción que sentimos (la experiencia de nuestra ilusión) y así poder justificarla y mantenerla (evitando la experiencia de la verdad) .
Únicamente recordará aquella parte de los conocimientos que la justifiquen y no la parte que la contradigan.
Durante un rato nos encontramos en un estado refractario, un periodo en el que el pensamiento es incapaz de incorporar información que no encaje, mantenga o justifique la emoción que estamos sintiendo" (Ekman, P., 2012, pp. 62-63) 

Hoy hagamonos a un lado, y dejemos que nuestro guía interno nos muestre el camino a un estado mental que nos llevará a la paz absoluta. Porque como dice el Curso:
"El mundo te empuja una y otra vez a defenderte y luchar lo que quieres. Pero luchar no tiene nada que ver con la paz y lo que crees que quieres no tiene nada que ver con lo que realmente quieres. Pues lo único que quieres es la paz" 

~Comentario: Edgar Doménech Macías.


~Vídeo lectura profunda de la lección: Arantxa Carrera Salas - Matriz del Cambio.

Lección 153. En mi indefensión radica mi seguridad


*Lección 153. En mi indefensión radica mi seguridad*

1. Tú que te sientes amenazado por este mundo cambiante, por sus cambios de fortuna y amargas ironías, por sus fugaces relaciones y por todos los "regalos" que únicamente te presta para más tarde arrebatártelos, presta mucha atención a lo que aquí decimos. El mundo no ofrece ninguna seguridad. Está arraigado en el ataque. Y todos los "regalos" que aparentemente ofrecen seguridad no son más que engaños. El mundo no hace sino atacar una y otra vez. Es imposible gozar de paz mental allí donde el peligro acecha de ese modo.

2. El mundo no puede sino ponerte a la defensiva. Pues la amenaza produce ira, y la ira hace que el ataque parezca razonable, que ha sido honestamente provocado y que está justificado por haber sido en defensa propia. Una actitud defensiva, no obstante, supone una doble amenaza. Pues da testimonio de la debilidad, y establece un sistema de defensas que simplemente no es viable. Ahora los débiles se debilitan aún más, pues hay traición afuera y una traición todavía mayor adentro. La mente se halla ahora confusa, y no sabe adónde dirigirse para poder escapar de sus propias imaginaciones.

3. Es como si estuviera encerrada dentro de un círculo, dentro del cual otro círculo la atenaza, y dentro de ése, otro más, hasta que finalmente pierde toda esperanza de poder escapar. Los ciclos de ataque y defensa, y de defensa y ataque, convierten las horas y los días en los círculos que atenazan a la mente como gruesos anillos de acero reforzado, los cuales retornan, mas sólo para iniciar todo el proceso de nuevo. No parece haber respiro ni final para este aprisionamiento que atenaza cada vez más a la mente.

4. El precio de las defensas es el más alto de los que exige el ego. La locura que reina en ellas es tan aguda que la esperanza de recobrar la cordura parece ser sólo un sueño fútil y encontrarse más allá de lo que es posible. La sensación de amenaza que el mundo fomenta es mucho más profunda, y sobrepasa en tal manera cualquier intensidad o frenesí que jamás te hayas podido imaginar, que no tienes idea de toda la devastación que ello ha ocasionado.

5. Tú eres su esclavo. No sabes lo que haces del miedo que le tienes. Tú que sientes su mano de hierro atenazándote el corazón, no entiendes lo mucho que has tenido que sacrificar. No te das cuenta de cómo has saboteado la santa paz de Dios con tu actitud defensiva. Pues ves al Hijo de Dios como víctima del ataque de las fantasías y de los sueños e ilusiones que él mismo forjó, indefenso ante su presencia y necesitado de defensas en forma de más fantasías y más sueños en los que las ilusiones de que está a salvo lo consuelen.

6. La indefensión es fortaleza. Da testimonio de que has reconocido al Cristo en ti. Tal vez recuerdes que el texto afirma que siempre eliges entre la fortaleza de Cristo y tu propia debilidad, la cual se ve como algo aparte de Él. La indefensión jamás puede ser atacada porque reconoce una fuerza tan inmensa, que ante ella el ataque es absurdo, o un juego tonto que un niño cansado jugaría cuando tiene tanto sueño que ya ni se acuerda de lo que quiere.

7. Cualquier actitud defensiva implica debilidad. Proclama que has negado al Cristo y que ahora temes la ira de Su Padre. ¿Qué puede salvarte ahora del delirio de un dios iracundo, cuya aterrante imagen crees ver tras todos los males del mundo? ¿Qué otra cosa sino las ilusiones podrían defenderte ahora, cuando son las ilusiones contra lo que estás luchando?

8. Hoy no vamos a jugar tales juegos infantiles. Pues nuestro verdadero propósito es salvar al mundo, y no estamos dispuestos a intercambiar el gozo infinito que nos brinda llevar a cabo nuestra función por insensateces. No vamos a dejar que la felicidad se nos escape debido a que un fragmento de un sueño absurdo haya cruzado nuestras mentes y hayamos confundido las figuras que en él aparecen con el Hijo de Dios y al fugaz instante que dicho sueño duró con la eternidad.

9. Hoy miraremos más allá de los sueños, y reconoceremos que no necesitamos defensas porque fuimos creados inexpugnables, sin ningún pensamiento, deseo o sueño en el que el ataque pudiera tener sentido alguno. Ahora nos es imposible temer, pues hemos dejado atrás todos los pensamientos temerosos. Y en la indefensión nos erguimos protegidos, con la tranquila certeza de que ahora estamos a salvo, seguros de la salvación; seguros de que llevaremos a cabo el propósito que hemos elegido, a medida que nuestro ministerio vaya impartiendo su santa bendición por todo el mundo.

10. Permanece muy quedo por un instante y piensa en silencio cuán santo es tu propósito, cuán seguro descansas y cuán invulnerable eres en su luz. Los ministros de Dios han elegido dejar que la verdad more con ellos. ¿Quién es más santo que ellos? ¿Quién podría estar más seguro de que su felicidad está plenamente garantizada? ¿Y quién podría estar más fuertemente protegido? ¿Qué defensa podrían necesitar los que se cuentan entre los elegidos de Dios, al haber sido ésa Su elección, así como la de ellos?

11. La función de los ministros de Dios es ayudar a sus hermanos a elegir lo mismo que ellos eligieron. Dios los ha elegido a todos, pero muy pocos se han dado cuenta de que Su Voluntad es la de ellos. Y mientras no enseñes lo que has aprendido, la salvación seguirá esperando y las tinieblas mantendrán al mundo inexorablemente aprisionado. Y no reconocerás que la luz ha venido a ti y que ya te has escapado. Pues no verás la luz hasta que se la ofrezcas a todos tus hermanos. Y al ellos tomarla de tus manos, reconocerás que es tu luz.

12. Podría decirse que la salvación es un juego que juegan niños felices. Fue diseñada por Uno que ama a Sus Hijos y que desea substituir sus temibles juguetes por juegos felices que les enseñan que el juego del miedo ya se acabó. El juego que Dios les ofrece les enseña lo que es la felicidad porque en él nadie pierde. Todo aquel que participa no puede sino ganar, y con su victoria queda asegurada la victoria de todos los demás. Los niños abandonan gustosamente el juego del miedo cuando reconocen los beneficios que brinda la salvación.

13. Tú que has jugado a haber perdido toda esperanza, a haber sido abandonado por tu Padre y a haberte quedado solo y aterrorizado en un mundo temible, enloquecido por el pecado y la culpabilidad, sé feliz ahora. Ese juego ha acabado. Ahora ha llegado un tiempo sereno en el que guardamos los juegos de la culpabilidad, y ponemos bajo llave para siempre nuestros extraños e infantiles pensamientos de pecado, apartándolos de las puras y santas mentes de las criaturas del Cielo y del Hijo de Dios.

14. Nos detenemos sólo por un instante más para jugar nuestro último juego feliz en esta tierra. Y luego pasamos a ocupar el lugar que nos corresponde allí donde mora la verdad y donde los juegos no tienen sentido. Y así acaba la historia. Permite que este día haga que su último capítulo se acerque más al mundo, para que cada cual comprenda que el cuento que lee en el que se habla de un destino aterrador, de esperanzas truncadas, de irrisorias defensas contra una venganza de la que no hay escapatoria, no es sino su propia fantasía delirante. Los ministros de Dios han venido a despertarlo de los sueños tenebrosos que esa historia ha evocado en la confusa y desconcertada memoria que él tiene de ese cuento distorsionado. El Hijo de Dios puede por fin sonreír al darse cuenta de que no es verdad.

15. Hoy practicamos siguiendo un formato que vamos a utilizar por algún tiempo. Comenzaremos cada día concentrando nuestra atención en el pensamiento diario el mayor tiempo posible. Cinco minutos es lo mínimo que dedicaremos a prepararnos para un día en el que la salvación es nuestro único objetivo. Diez sería mejor; quince, todavía mejor. Y a medida que las distracciones que nos desvían de nuestro propósito vayan disminuyendo, nos daremos cuenta de que media hora aún es muy poco tiempo para pasar con Dios. Y no estaremos dispuestos a concederle por la noche, felizmente y llenos de gratitud, menos tiempo de eso.

16. A medida que recordemos ser fieles a la Voluntad que compartimos con Dios, nuestra creciente paz aumentará con el transcurrir de cada hora. Habrá ocasiones en las que tal vez un minuto o incluso menos será lo máximo que podamos dedicarle cuando el reloj marque las horas. A veces se nos olvidará por completo. Y en otras ocasiones asuntos mundanos acapararán nuestra atención y nos resultará imposible distanciarnos de ellos por un momento para centrar nuestros pensamientos en Dios.

17. Sin embargo, cuando podamos hacerlo, seremos fieles a nuestro cometido como ministros de Dios, recordando nuestra misión y Su Amor cada hora. Y nos sentaremos en silencio a esperarlo y a escuchar Su Voz que nos dirá lo que Él desea que hagamos durante la hora siguiente, mientras le damos las gracias por todos los regalos que nos concedió en la que acaba de transcurrir.

18. Con el tiempo y la práctica nunca más dejarás de pensar en Él o de oír Su amorosa Voz guiando tus pasos por serenos rumbos por los que caminarás en un estado de absoluta indefensión. Pues sabrás que el Cielo va contigo. No permitirás que tu mente se aparte de Él un solo instante, aun cuando tu tiempo transcurra ofreciéndole la salvación al mundo. ¿Dudas acaso de que Él no vaya a hacer que esto sea posible para ti que has elegido llevar a cabo Su plan para la salvación del mundo, así como para la tuya?

19. Nuestro tema de hoy es nuestra indefensión. Nos revestimos de ella mientras nos preparamos para afrontar el día. Nos alzamos fuertes en Cristo, y dejamos que nuestra debilidad desaparezca, al recordar que Su fortaleza mora en nosotros. A lo largo del día nos recordaremos a nosotros mismos que Él permanece a nuestro lado y que nuestra debilidad nunca carece del apoyo de Su fortaleza. Invocaremos Su fortaleza cada vez que sintamos que la amenaza de nuestras defensas socava nuestra certeza de propósito. Nos detendremos por un momento, al oírle decir: "Aquí estoy".

20. Tu práctica empezará a adquirir ahora la vehemencia del amor, para ayudarte a evitar que tu mente se desvíe de su propósito. No tengas miedo ni timidez. No hay duda de que alcanzarás tu objetivo final. Los ministros de Dios jamás pueden fracasar, pues el amor, la fortaleza y la paz que irradia desde ellos a todos sus hermanos proceden de Él. Ésos son los dones que Él te ha dado. Estar libre de toda defensa es todo lo que necesitas darle a cambio. Dejas a un lado únicamente lo que nunca fue real, a fin de contemplar a Cristo y ver Su impecabilidad.


~Lección 153 UCDM:
"En mi indefensión radica mi seguridad"

*Comentario:

Ya hemos visto en lecciones anteriores, que la defensa del mundo solo tiene sentido si te sientes en peligro. Cuando percibes ataque, es porque sientes que algo puede perjudicar tu integridad física o emocional. En esta lección damos un paso más para la comprensión de estas lecciones anteriores donde veíamos "que si nos defendiamos, es porque nos creíamos que nos habían atacado" de una forma u otra.

La lección de hoy, nos menciona por primera vez, el concepto de seguridad. La seguridad de tu integridad, es una percepción, ya que no todo el mundo, se siente igual de "seguro" en unas circunstancias que en otras: si es de día o de noche, si estás solo o acompañado, si estás en un paraje que conoces o no... Todas estos ejemplos nos hacen ver, que siempre estamos emitiendo juicios en toda clase de circunstancias, no nos imaginamos la magnitud de las percepciones, interpretaciones, creencias y expectativas que gobiernan nuestran vida y en consecuencia como nos percibimos en el mundo de la forma. Para ello tenemos que aprender a no juzgar y para eso debemos aprender el verdadero concepto del perdón. 

Otra aclaración más, es que la "seguridad" y el miedo van unidos. Si eres una persona con muchos miedos internos que sanar, es porque te sientes insegur@ y esto determina como te sientes con el mundo que ves.

El mundo es una pantalla donde siempre nos estamos reflejando, tenemos que aprender e integrar, que todo lo que vemos habla de nosotros mismos y como nos percibimos en el escenario de nuestra vida. Si tenemos conciencia de esto, nuestra "seguridad" física y mental se verá ampliada de forma extratosferica y nos impulsará fuertemente al Reino de los Cielos.

Como decía Buda:
"El cielo y el Infierno son estados mentales, no lugares donde vayamos a ir".

El Cielo y el Infierno son percepciones, siempre estamos eligiendo entre un resentimiento y un Milagro. En cada segundo tenemos otra oportunidad de sentirnos seguros y elevar nuestro estado mental hasta límites donde la conciencia humana no alcanza a comprender.

~Comentario: Edgar Doménech Macías


~Vídeo lectura profunda de la lección: Arantxa Carrera Salas - Matriz del Cambio.

sábado, 1 de junio de 2019

Lección 158. Hoy aprendo a dar tal como recibo


*Lección 158. Hoy aprendo a dar tal como recibo*

1. ¿Qué se te ha dado? Se te a dado el conocimiento de que eres una mente, de que te encuentras en una Mente y de que no eres sino mente, por siempre libre de pecado y totalmente exento de miedo al haber sido creado del Amor. No has abandonado tu Fuente, por lo tanto, sigues siendo tal como fuiste creado. Esto se te dio en forma de un conocimiento que no puedes perder. Ese conocimiento se le dio asimismo a todas las cosas vivientes, pues sólo mediante él viven.

2. Has recibido todo esto. No hay nadie en este mundo que no lo haya recibido. No es éste el conocimiento que tú transmites a otros, pues ése es el conocimiento que la creación dio. Nada de esto se puede aprender. ¿Qué es, pues, lo que vas a aprender a dar hoy? Nuestra lección de ayer evocó un tema que se expone al principio del texto: La experiencia, a diferencia de la visión, no se puede compartir de manera directa. La revelación de que el Padre y el Hijo son uno alboreará en toda mente a su debido tiempo. Sin embargo, ese momento lo determina la mente misma, pues es algo que no se puede enseñar.

3. Ese momento ya ha sido fijado. Esto parece ser bastante arbitrario. No obstante, no hay nadie que dé ni un solo paso al azar a lo largo del camino. Todos lo han dado ya, aunque todavía no hayan emprendido la jornada. Pues el tiempo tan sólo da la impresión de que se mueve en una sola dirección. No hacemos sino emprender una jornada que ya terminó. No obstante, parece como si tuviera un futuro que todavía nos es desconocido.

4. El tiempo es un truco, un juego de manos, una gigantesca ilusión en la que las figuras parecen ir y venir como por arte de magia. No obstante, tras las apariencias hay un plan que no cambia. El guión ya está escrito. El momento en el que ha de llegar la experiencia que pone fin a todas tus dudas ya se ha fijado. Pues la jornada sólo se puede ver desde el punto donde termina, desde donde la podemos ver en retrospectiva, imaginarnos que la emprendemos otra vez y repasar mentalmente lo ocurrido.

5. Un maestro no puede dar su experiencia, pues no es algo que él haya aprendido. Ésta se reveló a sí misma a él en el momento señalado. La visión, no obstante, es su regalo. Esto él lo puede dar directamente, pues el conocimiento de Cristo no se ha perdido, toda vez que Él tiene una visión que puede otorgar a cualquiera que la solicite. La Voluntad del Padre y la Suya están unidas en el conocimiento. No obstante, hay una visión que el Espíritu Santo ve porque la mente de Cristo también la contempla.

6. Aquí el mundo de las dudas y de las sombras se une con lo intangible. He aquí un lugar tranquilo en el mundo que ha sido santificado por el perdón y el amor. Aquí se reconcilian todas las contradicciones, pues aquí termina la jornada. La experiencia -que no se puede aprender, enseñar o ver- simplemente se encuentra ahí. Esto es algo que está más allá de nuestro objetivo, pues transciende lo que es necesario lograr. Lo que nos interesa es la visión de Cristo. Esto sí que lo podemos alcanzar.

7. La visión de Cristo está regida por una sola ley. No ve el cuerpo, ni lo confunde con el Hijo que Dios creó. Contempla una luz que se encuentra más allá del cuerpo; una idea que yace más allá de lo que puede ser palpado; una pureza que no se ve menguada por errores, por lamentables equivocaciones, o por los aterrantes pensamientos de culpabilidad nacidos de los sueños de pecado. No ve separación. Y contempla a todo el mundo, y todas las circunstancias, eventos o sucesos, sin que la luz que ve se atenúe en lo más mínimo.

8. Esto se puede enseñar, y todo aquel que quiera alcanzarlo tiene que enseñarlo. Lo único que es necesario es el reconocimiento de que el mundo no puede dar nada cuyo valor pueda ni remotamente compararse con esto; ni fijar un objetivo que no desaparezca una vez que se haya percibido esto. Y esto es lo que vas a dar hoy: no ver a nadie como un cuerpo y saludar a todo el mundo como el Hijo de Dios que es, reconociendo que es uno contigo en santidad.

9. Así es como sus pecados le son perdonados, pues la visión de Cristo tiene el poder de pasarlos a todos por alto. En Su perdón se desvanecen. Al ser imperceptibles para el Uno, simplemente desaparecen, pues la visión de la santidad que se halla más allá de ellos viene a ocupar su lugar. No importa en qué forma se manifestaban, cuán enormes parecían ser ni quién pareció sufrir sus consecuencias. Ya no están ahí. Y todos los efectos que parecían tener desaparecieron junto con ellos, al haber sido erradicados para ya nunca más volver.

10. Así es como aprendes a dar tal como recibes. Y así es como la visión de Cristo te contempla a ti también. Esta lección no es difícil de aprender si recuerdas que en tu hermano te ves a ti mismo. Si él se encuentra inmerso en el pecado, tú también lo estás; si ves luz en él, es que te has perdonado a ti mismo tus pecados. Cada hermano con quien hoy te encuentres te brinda una nueva oportunidad para dejar que la visión de Cristo brille sobre ti y te ofrezca la paz de Dios.

11. Cuándo ha de llegar esta revelación es irrelevante, pues no tiene nada que ver con el tiempo. No obstante, el tiempo aún nos tiene reservado un regalo, en el que el verdadero conocimiento se refleja de manera tan precisa que su imagen comparte su invisible santidad y su semejanza resplandece con su amor inmortal. Nuestra práctica de hoy consiste en ver todo con los ojos de Cristo. Y mediante los santos regalos que damos, la visión de Cristo nos contempla a nosotros también.


~Lección 158 UCDM:
"Hoy aprendo a dar tal y como recibo"

*Comentario:

En lecciones anteriores del Curso, ya hemos mencionado que "dar y recibir es lo mismo". De hecho, en el libro de texto capítulo 6.V. también se desarrolla este concepto en las leyes del Espíritu Santo (que también os recordé ayer). 

En el mundo dual, pensar en dar algo, ya sea una pertenencia material o algún concepto emocional, el ego lo reconoce como una pérdida... Pero en la unidad no existen las pérdidas y cuando das algo, el campo cuántico se encarga de dartelo por duplicado. 

Cuando ves a un hermano, que ha tenido un mal día, puedes elegir entre un resentimiento en forma de una contestación negativa similar a la suya; o elegir un Milagro, perdonar ese comportamiento ilusorio producto de tu proyección, ser asertivo y preguntarle para qué se siente así. 

Cuando das algo, siempre recibes, es exactamente lo mismo: Das perdón, recibes perdón; das amor, recibes amor; das resentimiento, recibes resentimiento.

Tras esta reflexión, el Curso nos dice que puedes elegir en cada instante, puedes cambiar un resentimiento por un Milagro, y el Milagro es el cambio de percepción dónde cambias cualquier acontecimiento negativo de tu vida y bajas las enseñanzas del Curso a la pantalla de de cine que tienes delante, en forma de tu escenario de vida. Recuerda que siempre estás viviendo tu propia película. 

Si algo he aprendido en mi recorrido espiritual, es que siempre lo que tenemos delante, implica una proyección nuestra, y esa proyección a su vez, tiene una intención positiva para la persona que lo hace (el Sí Mismo). Esa intención positiva a su vez, varía en función del maestro al que has decidido escuchar (el ego o el Espíritu Santo). Como veis todas las lecciones del Curso se enlazan. 

Recuerda hoy que sólo puedes seguir a un maestro, ambos interfieren entre sí y si eliges escuchar al ego, no escucharás al Espíritu Santo. Si no escuchas al E. S. sales del Instante Santo y si sales del Instante Santo, no ocurren los Milagros. Y el Milagro siempre es decidir en favor de La Verdad. 

Recuerda siempre esto:
"Cuando te alteras y pierdes la paz porque otro está tratando de resolver sus problemas valiéndose de fantasías, estás negándote a perdonarte a ti mismo por haber hecho exactamente lo mismo. Y estás manteniéndoos a ti y al otro alejados de la verdad y de la salvación. Al perdonarlo, restituyes a la verdad lo que ambos habíais negado. Y verás el perdón allí donde lo hayas otorgado. (UCDM T17. I. 6)

~Comentario: Edgar Doménech Macías.


~Vídeo lectura profunda de la lección: Arantxa Carrera Salas - Matriz del Cambio.

Lección 154. Me cuento entre los ministros de Dios


*Lección 154. Me cuento entre los ministros de Dios*

1. No seamos hoy ni arrogantes ni falsamente humildes. Ya hemos superado tales necedades. No podemos juzgarnos a nosotros mismos, ni hace falta que lo hagamos. Eso no es sino aplazar la decisión y posponer entregarnos de lleno al ejercicio de nuestra función. Nuestro papel no es juzgar nuestra valía, ni tampoco podríamos saber cuál es el mejor papel para nosotros o qué es lo que podemos hacer dentro de un plan más amplio que no podemos captar en su totalidad. Nuestro papel se nos asigna en el Cielo, no en el infierno. Y lo que pensamos que es debilidad puede ser fortaleza, y lo que creemos que es nuestra fortaleza a menudo es arrogancia.

2. Sea cual sea el papel que se te haya asignado, fue seleccionado por la Voz que habla por Dios, Cuya función es asimismo hablar por ti. El Espíritu Santo escoge y acepta tu papel por ti, toda vez que ve tus puntos fuertes exactamente como son, y es igualmente consciente de dónde se puede hacer mejor uso de ellos, con qué propósito, a quién pueden ayudar y cuándo. Él no actúa sin tu consentimiento. Pero no se deja engañar con respecto a lo que eres, y escucha solamente Su Voz en ti.

3. Mediante esta capacidad Suya de oír una sola Voz, la Cual es la Suya Propia, es como tú por fin cobras conciencia de que en ti solo hay una Voz. Y esa sola Voz te asigna tu función, te la comunica, y te proporciona las fuerzas necesarias para poder entender lo que es, para poder llevar a cabo lo que requiere, así como para poder triunfar en todo lo que hagas que tenga que ver con ella. Dios se une a Su Hijo en esto, y Su Hijo se convierte de este modo en el mensajero de la unidad junto con Él.

4. Esta unión de Padre e Hijo, a través de la Voz que habla por Dios, es lo que hace que la salvación sea algo aparte del mundo. Ésta es la Voz que habla de leyes que el mundo no obedece, y la que promete salvarnos de todo pecado y abolir la culpabilidad de la mente que Dios creó libre de pecado. Ahora esta mente vuelve a cobrar conciencia de Aquel que la creó y de su eterna unión consigo misma. Y así, su Ser es la única realidad en la que su voluntad y la de Dios están unidas.

5. El mensajero no escribe el mensaje que transmite. Tampoco cuestiona el derecho del que lo escribe, ni pregunta por qué razón ha escogido aquellos que han de recibir el mensaje del que él es portador. Sólo necesita aceptarlo, llevárselo a quienes va destinado y cumplir con su cometido de entregarlo. Si trata de determinar cuáles deben ser los mensajes, cuál es su propósito o adónde se deben llevar, no estará desempeñando debidamente su papel de portador de la Palabra.

6. Hay una diferencia fundamental en el papel que desempeñan los mensajeros del Cielo que los distingue de los mensajeros del mundo. Los mensajes que transmiten van dirigidos en primer lugar a ellos mismos. Y es únicamente en la medida en que los pueden aceptar para sí que se vuelven capaces de llevarlos aún más lejos, y de transmitirlos allí donde se dispuso que fueran recibidos. Al igual que los mensajeros del mundo, ellos no escribieron los mensajes de los que son portadores, pero se convierten, en rigor, en los primeros que los reciben, a fin de prepararse para dar.

7. Un mensajero terrenal cumple su misión transmitiendo todos los mensajes de que es portador. Los mensajeros de Dios desempeñan su papel aceptando Sus mensajes como si fuesen para ellos mismos, y demuestran que han entendido los mensajes al transmitírselos a otros. No eligen ningún papel que no les haya sido asignado por Su autoridad. Y de esta forma, se benefician con cada mensaje que transmiten.

8. ¿Queréis recibir los mensajes de Dios? Pues así es como os convertís en Sus mensajeros. Sois nombrados ahora. Sin embargo, os demoráis en transmitir los mensajes que habéis recibido. Y de esta forma, no os dais cuenta de que son para vosotros, y así, no los reconocéis. Nadie puede recibir, y comprender que ha recibido, hasta que no dé. Pues sólo al dar puede aceptar que ha recibido.

9. Vosotros que sois ahora los mensajeros de Dios, recibid Sus mensajes. Pues eso es parte de la función que se os asignó. Dios no ha dejado de ofreceros lo que necesitáis, ni ello ha dejado de aceptarse. No obstante, hay otra parte de la tarea que se os ha señalado que todavía tiene que llevarse a cabo. Aquel que recibió los mensajes de Dios por vosotros quisiera que vosotros también los recibierais. Pues de esta manera os identificáis con Él y reivindicáis lo que es vuestro.

10. Esta unión es lo que nos proponemos reconocer hoy. No trataremos de mantener nuestras mentes separadas de Aquel que habla por nosotros, pues es nuestra propia voz la que oímos cuando le prestamos atención a Él. Únicamente Él puede hablarnos a nosotros y hablar por nosotros, uniendo en una sola Voz el recibir y el dar de la Palabra de Dios; el dar y el recibir de Su Voluntad.

11. Nuestra práctica de hoy consiste en darle a Él lo que es Su Voluntad tener, de manera que podamos reconocer los dones que nos hace. Él necesita nuestra voz para poder hablar a través de nosotros. Necesita nuestras manos para que acepten Sus mensajes y se los lleven a quienes Él nos indique. Necesita nuestros pies para que éstos nos conduzcan allí donde Su Voluntad dispone que vayamos, de forma que aquellos que esperan acongojados puedan por fin liberarse. Y necesita que nuestra voluntad se una a la Suya, para que podamos ser los verdaderos receptores de los dones que El otorga.

12. Aprendamos sólo esta lección el día de hoy: que no reconoceremos lo que hemos recibido hasta que no lo demos. Has oído esto cientos de veces y de cien maneras diferentes, y, sin embargo, todavía no lo crees. Mas ten por seguro esto: hasta que no lo creas, recibirás miles y miles de milagros, pero no sabrás que Dios Mismo no se ha quedado con ningún regalo que tú ya no poseas, ni le ha negado a Su Hijo la más mínima bendición. ¿Qué significado puede tener esto para ti a no ser que te hayas identificado con el Hijo y con lo que es suyo?

13. Nuestra lección de hoy reza así: Me cuento entre los ministros de Dios, y me siento agradecido de disponer de los medios a través de los cuales puedo llegar a reconocer que soy libre.

14. El mundo retrocederá a medida que iluminemos nuestras mentes y reconozcamos la veracidad de estas santas palabras. Pues constituyen el mensaje que hoy nos envía nuestro Creador. Ahora demostraremos cómo han cambiado lo que pensábamos de nosotros mismos y de lo que nuestra función era. Pues al demostrar que no aceptamos ninguna voluntad que no sea la que compartimos, los numerosos dones que nuestro Creador nos otorga aparecerán de inmediato ante nuestra vista y llegarán a nuestras manos, y así reconoceremos lo que hemos recibido.


~Lección 154 UCDM:
"Me encuentro entre los Ministros de Dios"

*Comentario:

En Curso menciona en multitud de ocasiones, que si hemos llegado a él no es casualidad sino  "causalidad" y que estamos destinados a aprender el mensaje que el Curso nos transmite.

¿Pero que mensajes son los más importantes según el Curso? Cada persona que estudia y que enseña el Curso, se convierte en maestro y alumno a la vez, y tiene su forma de explicarlo hasta que se alcanza la verdad absoluta que el Curso no quiere enseñar. Así que simplemente os diré mi propia perspectiva sobre lo significa esta lección.

Estoy entre los Ministros de Dios significa que mi función en este mundo es perdonar, y para comprender lo que significa realmente el perdón voy a pasar una serie de escenas en mi vida, que me van a llevar a aprender y comprender que es el perdón.

El significado del perdón, como pasa con el amor, son palabras que se usan de forma muy común y que todo el mundo le da su propio significado, pensando que sabes realmente lo que significan, pero que lejos de comprender realmente la profundidad de esos dos conceptos, estamos muy lejos de su significado real y el que nos quiere enseñar el Curso. 

Las palabras son símbolos de símbolos, y estos son el significado que hemos aprendido a través de nuestro condicionamiento social en un mundo lleno de percepciones, experiencias, expectativas que normalmente son ilusiones que nos creemos y condicionan nuestra vida.

Hoy vislumbra que estas entre los Ministros de Dios. Esto significa que has venido a comprender y trascender un mundo ilusiorio basado en el miedo, el resentimiento, la culpa, el victimismo, el neuroticismo y toda una serie de proyecciones negativas que tienen su intención positiva en este mundo: que despiertes.

Despertar es por tanto, alcanzar la verdad, fundirte con La Mente Única, estar unido a la Fuente que es la que te guiará en este mundo demente hasta que aprendas la mayor lección de tu vida, aplicar el verdadero perdón a todo lo que ves.
Tú solo por tu cuenta no puedes comprender este mundo de dolor y sufrimiento, porque no tiene sentido, déjate guiar pues por aquel que sabe lo que es mejor para ti, da la guía a Espíritu Santo y trasciende este mundo sin significado uniendote al Padre. Así te convertirás en un Ministro de Dios, o lo que es lo mismo, un maestro del perdón.

~Comentario: Edgar Doménech Macías.


~Vídeo lectura profunda de la lección: Arantxa Carrera Salas - Matriz del Cambio.