sábado, 25 de mayo de 2019

T16. I. La verdadera empatía


*16. EL PERDÓN DE LAS ILUSIONES*


*I. La verdadera empatía*


1. Sentir empatía no significa que debas unirte al sufrimiento, pues el sufrimiento es precisamente lo que debes negarte a comprender. Unirse al sufrimiento de otro es la interpretación que el ego hace de la empatía, de la cual siempre se vale para entablar relaciones especiales en las que el sufrimiento se comparte. La capacidad de sentir empatía le es muy útil al Espíritu Santo, siempre que permitas que Él la use a Su manera. La manera en que Él la usa es muy diferente. Él no comprende el sufrimiento, y Su deseo es que enseñes que no es comprensible. Cuando se relaciona a través de ti, Él no se relaciona con otro ego a través del tuyo. No se une en el dolor, pues comprende que curar el dolor no se logra con intentos ilusorios de unirte a él y de aliviarlo compartiendo el desvarío.

2. La prueba más clara de que la empatía, tal como el ego la usa, es destructiva, reside en el hecho de que sólo se aplica a un determinado tipo de problemas y a ciertos individuos. Él mismo los selecciona y se une a ellos. Pero nunca se une a nada, excepto para fortalecerse a sí mismo. Al haberse identificado con lo que cree entender, el ego se ve a sí mismo y procura expandirse compartiendo lo que es como él. No dejes que esta maniobra te engañe. El ego siempre utiliza la empatía para debilitar, y debilitar es atacar. Tú no sabes lo que es la empatía. Pero de esto puedes estar seguro: sólo con que te sentases calmadamente y permitieses que el Espíritu Santo se relacionase a través de ti, sentirías empatía por la fortaleza, y, de este modo, tu fortaleza aumentaría, y no tu debilidad.

3. Tu papel consiste únicamente en recordar esto: no quieres que nada que tú consideres valioso sea lo que tiene lugar en una relación. No decides hacer nada a tu manera para deteriorarlas o para crear armonía en ellas. No sabes lo que es curar. Todo lo que has aprendido acerca de la empatía procede del pasado. Y no hay nada del pasado que desees compartir, pues no hay nada del pasado que desees conservar. No te valgas de la empatía para otorgarle realidad al pasado y así perpetuarlo. Hazte a un lado tranquilamente y deja que la curación se lleve a cabo por ti. Mantén un solo pensamiento en la mente y no lo pierdas de vista, por muy grande que sea la tentación de juzgar cualquier situación, y de determinar tu reacción basándote en los juicios que has hecho de la misma. Concentra tu mente sólo en esto: No estoy solo, y no quiero imponer el pasado a mi Invitado. Lo invité y Él está aquí. No tengo que hacer nada, excepto no interferir.

4. La verdadera empatía procede de Aquel que sabe lo que es. Tú aprenderás a hacer la misma interpretación que Él hace de ella si le permites que se valga de tu capacidad para ser fuerte y no débil. Él no te abandonará, pero asegúrate de que tú no lo abandonas a Él. La humildad es fuerza sólo en este sentido: reconocer y aceptar el hecho de que no sabes, es reconocer y aceptar el hecho de que Él sí sabe. No estás seguro de que Él desempeñará Su función porque tú nunca has desempeñado la tuya completamente. Es imposible que sepas cómo responder a lo que no comprendes. No caigas en esta tentación ni sucumbas al uso triunfante que el ego hace de la empatía para su propia vanagloria.

5. El triunfo de la debilidad no es lo que deseas ofrecerle a un hermano. Sin embargo, no reconoces otro triunfo que ése. Eso no es conocimiento, y la forma de empatía que suscitaría es tan distorsionada, que no haría sino aprisionar lo que quiere liberar. Los que no han sido redimidos no pueden redimir, sin embargo, tienen un Redentor. No trates de ser Su maestro. Tú eres el estudiante. Él, el Maestro. No confundas tu papel con el Suyo, pues eso nunca le brindará paz a nadie. Ofrécele tu capacidad de sentir empatía, pues lo que deseas compartir es Su percepción y Su fortaleza. Y permite que Él te ofrezca Su fortaleza y Su percepción, para que puedan ser compartidas a través de ti.

6. El significado del amor se pierde en cualquier relación que vaya en busca de la debilidad y espere encontrar amor en ella. El poder del amor, que es su significado, radica en la fuerza de Dios que se cierne sobre ella y que la bendice silenciosamente al envolverla en sus alas sanadoras. No intervengas en esto, ni trates de reemplazarlo con un "milagro" tuyo. He dicho que si un hermano te pide que hagas algo que a ti te parece absurdo, que lo hagas. Pero ten por seguro que esto no significa que tengas que hacer algo que pudiese ocasionarte daño a ti o a él, pues lo que le hace daño a uno, le hará daño al otro. Las peticiones absurdas son absurdas sencillamente porque son conflictivas, ya que siempre contienen ciertos elementos del deseo de ser especial. Sólo el Espíritu Santo reconoce las necesidades absurdas así como las reales. Y Él te enseñará cómo satisfacer las dos sin que ninguna quede excluida.

7. Tú intentarás hacer esto únicamente en secreto. Y pensarás que al satisfacer las necesidades de uno, el otro no se ve afectado porque los mantienes separados y ocultos el uno del otro. No es ése el camino que debes seguir, pues no conduce ni a la verdad ni a la vida. Ninguna necesidad quedará insatisfecha por mucho tiempo, si la pones en manos de Aquel Cuya función es satisfacerla. Ésa es Su función, no la tuya. Él no satisfará ninguna necesidad en secreto, pues quiere compartir todo lo que des a través de Él. Por eso es por lo que lo da. Lo que tú das a través de Él es para toda la Filiación, no sólo para una parte de ella. Deja Su función en Sus manos, pues Él la llevará a cabo sólo con que lo invites a formar parte de tus relaciones y a bendecirlas por ti.

martes, 21 de mayo de 2019

Lección 150. Repaso de las lecciones 139 - 140


*Lección 150. Repaso de las lecciones 139 - 140*


Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios. 


1.  Aceptaré la Expiación para mí mismo.

2. La salvación es lo único que cura.





Lección 149. Repaso de las lecciones 137 - 138


*Lección 149. Repaso  de las  lecciones  137 - 138*


Mi  mente  alberga  sólo lo  que  pienso con Dios. 


1. Cuando me  curo no soy el  único  que  se  cura. 

2. El Cielo es  la  alternativa  por la  que  me  tengo que  decidir.





Lección 148. Repaso de las lecciones 135 - 136


*Lección 148. Repaso  de las  lecciones  135 - 136*


Mi  mente  alberga  sólo lo  que  pienso con Dios. 


1. Si  me  defiendo  he  sido atacado.

2. La  enfermedad es una  defensa  contra  la  verdad.





Lección 147. Repaso de las lecciones 133 - 134


*Lección 147. Repaso de las lecciones 133 - 134*


Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios. 


1. No le daré ningún valor a lo que no lo tiene.

2. Permítaseme poder percibir el perdón tal como es.






Lección 146. Repaso de las lecciones 131 - 132


*Lección 146. Repaso de las lecciones 131 - 132*


Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios. 


1. Nadie que realmente se proponga alcanzar la verdad puede fracasar.

2. Libero al mundo de todo lo que jamás pensé que era.





Lección 145. Repaso de las lecciones 129 - 130


*Lección 145. Repaso de las lecciones 129 - 130*


Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios. 


1. Más allá de este mundo hay un mundo que deseo.

2. Es imposible ver dos mundos.





Lección 144. Repaso de las lecciones 127 - 128


*Lección 144. Repaso de las lecciones 127 - 128*


Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios. 


1. No hay otro amor que el de Dios.

2. En el mundo que veo no hay nada que yo desee.





Lección 143. Repaso de las lecciones 125 - 126


*Lección 143. Repaso de las lecciones 125 - 126*


Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios. 


1. En la quietud recibo hoy la Palabra de Dios.

2. Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy.





Lección 142. Repaso de las lecciones 123 - 124


*Lección 142. Repaso de las lecciones 123 - 124*

Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios. 

1. Gracias Padre por los regalos que me has concedido.

2. Que no me olvide de que soy uno con Dios.





lunes, 20 de mayo de 2019

Lección 141. Repaso de las lecciones 121 - 122


*CUARTO REPASO*


*Introducción*


1. Damos comienzo ahora a un nuevo repaso, conscientes esta vez de que nos estamos preparando para la segunda parte del aprendizaje en la que se nos enseña cómo aplicar la verdad. Hoy empezaremos a prepararnos para lo que sigue más adelante. Tal es nuestro propósito para este repaso y para las lecciones que siguen. Así pues, repasaremos las lecciones más recientes y sus pensamientos centrales de forma que faciliten el estado de preparación que ahora queremos alcanzar.

2. Hay un tema central que unifica cada paso del repaso que ahora emprendemos, el cual puede enunciarse de manera muy simple con estas palabras: Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios. Esto es un hecho, y representa la verdad de lo que eres y de lo que tu Padre es. Éste fue el pensamiento mediante el cual el Padre creó a Su Hijo, estableciéndolo así como co-creador con Él. Éste es el pensamiento que garantiza plenamente la salvación del Hijo. Pues en su mente no puede haber otros pensamientos, salvo los que su Padre comparte con él. La falta de perdón es lo que impide que este pensamiento llegue a su conciencia. No obstante, es verdad eternamente.

3. Comencemos nuestra preparación tratando de entender las múltiples formas tras las que se puede ocultar muy cuidadosamente la falta de verdadero perdón. Puesto que son ilusiones, no se perciben simplemente como lo que son: defensas que te impiden ver y reconocer tus pensamientos rencorosos. Su propósito es mostrarte otra cosa y demorar la corrección mediante autoengaños diseñados para que ocupen su lugar.

4. Tu mente, sin embargo, alberga sólo lo que piensas con Dios. Tus auto-engaños no pueden ocupar el lugar de la verdad, de la misma manera en que un niño que arroja un palo al mar no puede cambiar el ir y venir de las olas, evitar que el sol caliente las aguas o impedir que el plateado reflejo de luna se vea por la noche en ellas. Así es como daremos comienzo a cada período de práctica de este repaso, preparando nuestras mentes para que comprendan las lecciones que nos corresponde leer y comprendan el significado que tienen para nosotros.

5. Comienza cada día dedicando cierto tiempo a preparar tu mente para que aprenda la libertad y la paz que cada idea que repases ese día puede ofrecerte. Haz que tu mente tenga una actitud receptiva, despéjala de todo pensamiento engañoso y deja que sólo éste la ocupe completamente y elimine los demás: Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios. Cinco minutos que le dediques a este pensamiento serán suficiente para encauzar el día según las pautas que Dios ha fijado y para poner Su Mente a cargo de todos los pensamientos que has de recibir ese día.

6. Éstos no procederán únicamente de ti, pues los compartirás con Él. Y así, cada uno de ellos te traerá mensajes de Su Amor, devolviéndole a Él mensajes del tuyo. De esta forma es como estarás en comunión con el Señor de las Multitudes, tal como Él Mismo lo ha dispuesto. Y así como Su compleción se une a Él, del mismo modo Él se unirá a ti que te completas al unirte a Él y al Él unirse a ti.

7. Después de haberte preparado, lee simplemente cada una de las dos ideas que se han asignado para el repaso de ese día. Luego cierra los ojos y repítelas lentamente para tus adentros. No hay prisa ahora, pues estás utilizando el tiempo para el propósito que se le dio. Deja que cada palabra refulja con el significado que Dios le ha dado, tal como se te ha dado a ti a través de Su Voz. Deja que cada idea que repases ese día te conceda el regalo que Él ha depositado en ella para que tú lo recibas de parte de Él. Y no utilizaremos en nuestra práctica otro formato que éste:

8. Cada vez que el reloj marque la hora, trae a la mente el pensamiento con el que comenzó el día y pasa un momento de recogimiento con él. Luego repite las dos ideas correspondientes a ese día sin ninguna sensación de premura, con tiempo suficiente para que puedas ver los regalos que encierran para ti, y deja que se reciban allí donde se dispuso que fuesen recibidos.

9. No vamos a añadir otros pensamientos, sino que dejamos que estos mensajes sean lo que realmente son. No necesitamos otra cosa que esto para que se nos dé felicidad y descanso, eterna quietud, perfecta certeza y todo lo que nuestro Padre dispone que recibamos como nuestra herencia de parte de Él. Y concluiremos cada día de práctica a lo largo de este repaso tal como lo comenzamos, repitiendo en primer lugar el pensamiento que hizo de ese día una ocasión especial de bendición y felicidad para nosotros, y que, mediante nuestra fe, substituyó en el mundo la luz por la obscuridad, el gozo por los pesares, la paz por el sufrimiento y la santidad por el pecado.

10. Dios te da las gracias a ti que practicas de esta manera el cumplimiento de Su Palabra. Y cuando expongas tu mente de nuevo a las ideas del día antes de irte a dormir, Su gratitud te envolverá en la paz en la que Su Voluntad dispone que estés para siempre, y que ahora estás aprendiendo a reivindicar como tu herencia.

*Lección 141. Repaso de las lecciones 121 - 122*


Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios. 


1. El perdón es la llave de la felicidad.

2. El perdón me ofrece todo lo que deseo.





jueves, 16 de mayo de 2019

Lección 140. La salvación es lo único que cura


*Lección 140. La salvación es lo único que cura*

1. La palabra "cura" no puede aplicársele a ningún remedio que el mundo considere beneficioso. Lo que el mundo percibe como un remedio terapéutico es sólo aquello que hace que el cuerpo se sienta "mejor". Mas cuando trata de curar a la mente, no la considera como algo separado del cuerpo, en el que cree que ella existe. Sus medios de curación, por lo tanto, no pueden sino substituir una ilusión por otra. Una creencia en la enfermedad adopta otra forma, y de esta manera el paciente se percibe ahora sano.

2. Mas no se ha curado. Simplemente soñó que estaba enfermo y en el sueño encontró una fórmula mágica para restablecerse. Sin embargo, no ha despertado del sueño, de modo que su mente continúa en el mismo estado que antes. No ha visto la luz que lo podría despertar y poner fin a su sueño. ¿Qué importancia tiene en realidad el contenido de un sueño? Pues o bien uno está dormido o bien despierto. En esto no hay términos medios.

3. Los dulces sueños que el Espíritu Santo ofrece son diferentes de los del mundo, donde lo único que uno puede hacer es soñar que está despierto. Los sueños que el perdón le permite percibir a la mente no inducen a otra forma de sueño, a fin de que el soñador pueda soñar otro sueño. Sus sueños felices son los heraldos de que la verdad ha alboreado en su mente. Te conducen del sueño a un dulce despertar, de modo que todos los sueños desaparecen. Y así, sanan para toda la eternidad.

4. La Expiación cura absolutamente, y cura toda clase de enfermedad. Pues la mente que entiende que la enfermedad no es más que un sueño no se deja engañar por ninguna de las formas que el sueño pueda adoptar. Donde no hay culpabilidad no puede haber enfermedad, pues ésta no es sino otra forma de culpabilidad. La Expiación no cura al enfermo, pues eso no es curación. Pero sí elimina la culpabilidad que hacía posible la enfermedad. Y eso es ciertamente curación. Pues ahora la enfermedad ha desaparecido y no queda nada a lo que pueda regresar.

5. ¡Que la paz sea contigo que has sido curado en Dios y no en sueños vanos! Pues la curación tiene que proceder de la santidad, y la santidad no puede encontrarse allí donde se concede valor al pecado. Dios mora en templos santos. Allí donde ha entrado el pecado se le obstruye el paso. No obstante, no hay ningún lugar en el que Él no esté. Por lo tanto, el pecado no tiene un hogar donde poder ocultarse de Su beneficencia. No hay lugar del que la santidad esté ausente, ni ninguno donde el pecado y la enfermedad puedan morar.

6. Este es el pensamiento que cura. No hace distinciones entre una irrealidad y otra. Tampoco trata de curar lo que no está enfermo, al ser consciente únicamente de dónde hay necesidad de curación. Esto no es magia. Es simplemente un llamamiento a la verdad, la cual no puede dejar de curar, y curar para siempre. No es un pensamiento que juzgue una ilusión por su tamaño, su aparente seriedad o por nada que esté relacionado con la forma en que se manifiesta. Sencillamente se concentra en lo que es, y sabe que ninguna ilusión puede ser real.

7. No tratemos hoy de curar lo que no puede enfermar. La curación se tiene que buscar allí donde se encuentra, y entonces aplicarse a lo que está enfermo para que se pueda curar. Ninguno de los remedios que el mundo suministra puede producir cambio alguno en nada. La mente que lleva sus ilusiones ante la verdad cambia realmente. No hay otro cambio que éste. Pues, ¿cómo puede una ilusión diferir de otra sino en atributos que no tienen substancia, realidad, núcleo, ni nada que sea verdaderamente diferente?

8. Lo que hoy nos proponemos es tratar de cambiar de mentalidad con respecto a lo que constituye la fuente de la enfermedad, pues lo que buscamos es una cura para todas las ilusiones, y no meramente alternar entre una y otra. Hoy vamos a tratar de encontrar la fuente de la curación, la cual se encuentra en nuestras mentes porque nuestro Padre la ubicó ahí para nosotros. Está tan cerca de nosotros como nosotros mismos. Está tan cerca de nosotros como nuestros propios pensamientos, tan próxima que es imposible que se pueda extraviar. Sólo necesitamos buscarla y la hallaremos.

9. Hoy no nos dejaremos engañar por lo que a nosotros nos parece que está enfermo. Hoy iremos más allá de las apariencias hasta llegar a la fuente de la curación, de la que nada está exento. Tendremos éxito en la medida en que nos demos cuenta de que jamás se puede hacer una distinción válida entre lo que es falso y lo que es igualmente falso. En esto no hay grados ni ninguna creencia de que lo que no existe puede ser más cierto en algunas de sus formas que en otras. Todas las ilusiones son falsas, y se pueden sanar precisamente porque no son verdad.

10. Así pues, dejamos a un lado nuestros amuletos, nuestros talismanes y medicamentos, así como nuestras encantaciones y trucos mágicos de la clase que sean. Sencillamente permaneceremos en perfecta quietud a la escucha de la Voz de la curación, la cual curará todos los males como si de uno solo se tratase y restaurará la cordura del Hijo de Dios. Ésta es la única Voz que puede curar. Hoy escucharemos una sola Voz, la cual nos habla de la verdad en la que toda ilusión acaba, y la paz retorna a la eterna y serena morada de Dios.

11. Nos despertamos oyéndolo a Él, y le permitimos que nos hable durante cinco minutos al comenzar el día, el cual concluiremos escuchando de nuevo durante cinco minutos antes de irnos a dormir. Nuestra única preparación consistirá en dejar a un lado los pensamientos que constituyen una interferencia, no por separado, sino todos de una vez. Pues todos son lo mismo. No hace falta hacer distinciones entre ellos y demorar así el momento en que podamos oír a nuestro Padre hablarnos. Lo oímos ahora. Hoy venimos a Él.

12. Sin nada en nuestras manos a lo que aferrarnos, y con el corazón exaltado y la mente atenta, oremos: La salvación es lo único que cura. Háblanos, Padre, para que nos podamos curar. Y sentiremos la salvación cubrirnos con amorosa protección y con paz tan profunda que ninguna ilusión podría perturbar nuestras mentes, ni ofrecernos pruebas de que es real. Esto es lo que aprenderemos hoy. Repetiremos cada hora nuestra plegaria de curación, y cuando el reloj marque la hora, dedicaremos un minuto a oír la respuesta a nuestra plegaria, que se nos da según aguardamos felizmente en silencio. Hoy es el día en que nos llega la curación. Hoy es el día en que a la separación le llega su fin y en el que recordamos Quién somos en verdad.


~Lección 140 UCDM:
''La salvación es lo único que cura''.


*Comentario:


La lección de hoy nos quiere hacer ver que es la verdadera curación. El Curso no habla de la curación que el mundo terrenal conoce, sino de la verdadera curación que es la sanación de la mente.

Hemos creido en miles de formas de curarnos basadas en el locus de control externo, en tomar fármacos cuando nos duele algo, en echar las culpas a otros cuando nos pasa algo relacionado con nuestras emociones... y todo ello ha hecho que negemos el poder de la mente que tenemos: la sanación del cuerpo a través de cambio de percepción de la mente.

Hasta la ciencia ha demostrado el poder de la autofagia del cuerpo, a través del investigador Yoshinori Ohsumi (Fukuoka, 1945) que fue galardonado con el premio Nobel de Medicina por el descubrimiento de los mecanismos de la autofagia, el sistema de reciclaje del organismo, que no es más que la autocuración en relación al cuerpo-menta. Por eso el cuerpo y la mente toleran mucho maltrato físico y emocional antes de enfermar, porqué su verdadera naturaleza es sanarse automáticamente.
De echo este autor, investigó este campo con el ayuno, y es algo que he experimentado y os voy a dar mi punto de vista. Ayer por ejemplo, hice un ayuno de 24 horas, cené el día anterior y no volví a comer hasta la cena del siguiente día. Es curioso como cuando la mente se enfoca en un objetivo, obvia todos los demás patrones o creencias que has adquirido con tu experiencia de vida, ya que no pasé nada de hambre. La mente estaba preparada para el ayuno porque así tomé la decisión en mi mente. Ya lo dice Gary Renard, en su libro "El amor no ha olvidado a nadie":
"Cuando la mente toma una decisión, puede lograr cualquier cosa".

Si cuerpo, mente y alma, se curan automáticamente siendo inconscientes, imaginad el poder a nivel de la mente tiene la sanación consciente, la verdadera curación que nos propone el Curso.

Eres un ser de poder infinito, nunca lo dudes, ahora que lo has recordado, no lo olvides nunca más.

~Comentario: Edgar Doménech Macías.


~Vídeo lectura profunda de la lección: Arantxa Carrera Salas - Matriz del Cambio.